Cómo incorporar sólidos sin necesidad de triturar

Amanda · 28 julio, 2016

Muchas madres tenemos dudas de cómo incorporar sólidos a la alimentación de nuestro bebé, por eso siempre terminamos triturando los alimentos antes de darles de comer. Sin embargo, no es necesario convertir todos los alimentos en papilla, pues algunos pueden ser degustados por ellos con total facilidad, además, permite que disfruten un mejor sabor y les ayuda a reconocer las diferentes texturas.

Las nuevas tendencias al respecto, apuntan a que el bebé comience a disfrutar el menú familiar desde sus inicios en la alimentación sólida. Los investigadores en la materia han desarrollado conceptos que permiten realizar una crianza natural, donde el descubrimiento, la exploración y la demanda son las principales líneas.

En tal sentido, la práctica consiste en ofrecer a los niños aquellos alimentos que le permitan descubrir sabores, texturas y otros elementos como la cantidad de comida o las porciones que necesita. Se inicia a partir de los seis meses, una vez que la lactancia comienza a permitir que el bebé se alimente también de sólidos.

 Alimentación complementaria sin triturar

Por lo general la comida del bebé es diferente a la del resto de la familia, pero no tiene por qué ser así, existen muchas maneras de incorporar sólidos a su dieta sin cambiar mucho el menú del día. Es normal que tengamos miedo de darles de comer algo que pueda ser difícil de procesar para ellos, quizá podemos creer que van a atorarse o que no les guste el sabor de lo que les damos; sin embargo, esto podría generar errores de cálculo en gusto y porciones.

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La idea es ofrecer raciones adecuadas a la edad, cuyas características principales son la suavidad, simplicidad y ligereza. Este método implica que el bebé descubra varios elementos en lo que come, entre estos, la cantidad que necesita comer para sentirse satisfecho. Además, brinda una excelente oportunidad de integrar a los bebés a nuestras rutinas alimentarias.

Recordemos que para adecuar el menú del bebé, es preciso eliminar de la porción aquellos alimentos que no son recomendados para su edad. Es decir, el pequeño puede sentarse con la familia a degustar de su porción particular de alimentos perfectamente troceados para su edad; la técnica tiene la intención de que aprendan a comer por medio de la experimentación y desde luego, por imitación.

El bebé debe poder tomar los alimentos con la mano para poder reconocerlos y llevarlos a la boca, comerá lo que le gusta, cuanto pueda y a su tiempo. Según la edad del pequeño, este podrá seguir complementando su alimentación a través de la leche materna, razón por la cual, no hace falta que coma todo lo que se le sirve.

Este proceso no va a llevar más tiempo del que creemos, con toda seguridad los bebés intentarán repetir lo que ven haciendo a los demás miembros de la mesa. Además de ser un ejercicio para integrar al bebé a las interacciones sociales, también es propicio para conseguir que se alimente a la medida correcta y practique la masticación.

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Como podemos imaginar, muchos de los alimentos sólidos que comemos los adultos, no son indicados para los niños. Por eso es conveniente adecuarlos a las características necesarias; es importante eliminar huesos y ciertos condimentos que pueden ser demasiado intensos para ellos, pero en general pueden comer casi todo.

Además de tener acceso al menú familiar, el bebé puede comer los siguientes alimentos troceados en lugar de triturados:

  • Sopa de fideos de formas diferentes
  • Frutas troceadas
  • Tortillas
  • Palitos de queso o jamón cocido
  • Verduras enteras cocinadas al vapor
  • Carne de pollo desmenuzada y sin huesos
  • Arroz
  • Pastas
  • Tortitas de diversos ingredientes
  • Pescado blanco cocido y sin huesos
  • Tostadas
  • Cereales
  • Pan.

Si los niños aún no tienen dientes, de igual manera estos intentarán comer lo que puedan y por lo menos los probarán, en este proceso ejercitaran la mandíbula y estimularán las encías. Es muy importante que tengamos paciencia, pues ellos se dedicarán un tiempo a chupetear y apretar los alimentos antes de que en realidad puedan comer algo.