Hijos de padres con trastornos mentales

Los padres con trastornos mentales tienen dificultades para ofrecer condiciones de crianza óptimas, lo cual afecta al desarrollo emocional de sus hijos. Descubre cuáles son los retos y cómo prevenir las consecuencias.
Hijos de padres con trastornos mentales
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín.

Última actualización: 22 agosto, 2022

Los progenitores tienen una enorme influencia en el desarrollo de la personalidad de sus hijos. Todos los niños necesitan sentirse amados, seguros y guiados durante su crecimiento. Sin embargo, los padres con trastornos mentales comúnmente no pueden ofrecer estas condiciones idóneas de crianza. Por esto, crecer en entornos familiares tocados por la enfermedad psicológica acarrea diversas secuelas que conviene conocer y prevenir en la medida de lo posible.

Se estima que más de mil millones de personas en el mundo padecen alguna enfermedad mental. Esto hace que sean muchos los menores cuyos padres sufren de ansiedad, depresión, esquizofrenia, adicciones y otras condiciones. Es cierto que la gravedad de cada patología es diferente, como también lo es el impacto que causa en los hijos. Aun así, estos son algunos de los principales retos a los que se enfrentan estos niños.

Dificultades a las que se enfrentan los hijos de padres con trastornos mentales

El día a día de la familia se verá influido por la condición mental de los progenitores. Así, suelen presentarse algunas situaciones y desafíos que desarrollaremos a continuación.

Mayor probabilidad de desarrollar una enfermedad mental

Los hijos de padres con trastornos mentales tienen un mayor riesgo de desarrollar condiciones psicológicas que el resto de los niños. Esto se debe a que la enfermedad mental tiene un importante componente genético. Así, los niños pueden heredar una tendencia o tener una mayor vulnerabilidad psicológica que puede desencadenar en un trastorno, ya sea el mismo que sus padres u otro diferente.

Además, ser criado por padres con alguno de estos problemas aumenta el riesgo de tener una mala salud emocional.

Los hijos de padres con trastornos mentales tiene más posibilidades de desarrollar la misma patología u otra diferente. Suelen criarse en entornos caóticos e impredecibles.

Vínculos de apego inseguros

Un apego seguro se establece cuando el adulto a cargo de un niño es capaz de entender sus necesidades y de responder a ellas. Esto se da cuando le ofrece afecto, protección y respuestas siempre que lo necesita. Este estilo de apego ayuda a que el menor crezca más feliz, seguro de sí mismo y con confianza en los demás y en la vida.

Ahora bien, los padres con trastornos mentales suelen tener grandes dificultades para vincularse con sus hijos. Ya sea porque su propio malestar les impide implicarse en la crianza, porque sienten rechazo hacia el niño o porque se ven sobrepasados por la paternidad. En consecuencia, tienden a no responder a las demandas emocionales de los niños o a hacerlo de forma inconsistente.

Eso hace que se establezca un estilo de apego inseguro, que para el niño supondrá una dificultad para confiar en los demás, una baja autoestima y una inseguridad persistente que dificultará su felicidad y su éxito en la vida.

Entorno familiar caótico e impredecible

Las circunstancias en las que viva y crezca el niño dependerán del trastorno mental que sufran sus progenitores. Sin embargo, es frecuente que en este tipo de hogares se creen entornos caóticos y poco apropiados. Puede haber negligencia parental, problemas de comunicación y unos padres que reaccionan de forma impredecible, por lo cual, someten al niño a padecer un gran estrés.

La consistencia es una de las mayores necesidades de los menores, quienes precisan poder confiar en sus adultos y que estos sean estables emocionalmente. Cuando aparece la enfermedad mental, los hogares pueden tornarse muy conflictivos.

Aprendizaje vicario poco apropiado

Por último, y aunque no existan abusos ni negligencia de ningún tipo, los padres con trastornos mentales pueden transmitir a sus hijos aprendizajes muy dañinos con su ejemplo. Quienes padecen ansiedad enseñan a los menores, en forma indirecta, a temer, a inhibirse y a considerar el mundo como un lugar hostil. Por su parte, los que sufren trastornos del estado de ánimo pueden transmitir una visión pesimista e inadecuadas estrategias de afrontamiento.

Los pequeños aprenden de sus padres cómo percibir las situaciones, cómo comunicarse y cómo resolverlas. Si los adultos no disponen de buenos recursos al respecto, ejercen como modelos de actitudes y conductas inapropiadas.

Cómo prevenir las secuelas en hijos de padres con trastornos mentales

Contar con ayuda profesional, tanto para los padres como para los niños, ayudará a reducir el impacto de las consecuencias y a que la crianza sea lo más saludable posible.

Crecer en un hogar tocado por la enfermedad mental suele afectar a los niños, ya que pueden haber carecido del afecto, la seguridad, la estabilidad o la comunicación que necesitaban. Es posible que llegaran a sentirse rechazados, solos o inseguros en la relación con sus padres, y esto puede marcar su autoconfianza y sus relaciones de adultos.

No obstante, hay ciertos factores protectores que pueden ayudar a que el impacto sea atenuado:

  • Que el hijo conozca de la enfermedad de sus padres. Que entienda en qué consiste y que sepa que lo que sucede no tiene que ver con él, que no es su culpa y que no determina su valor.
  • Que el niño pueda sentirse amado por su progenitor. Incluso si este comete errores o si no aplica la mejor crianza, el saberse querido actuará como protección.
  • Que disponga de una figura de referencia sana y sólida. Esta puede ser el otro progenitor o incluso otro familiar cercano, como los abuelos o los tíos. Contar con un adulto que aporte ese afecto y la seguridad es crucial para preservar la salud emocional del niño.
  • Establecer relaciones significativas y tener una vida saludable fuera del hogar. Los vínculos de amistad, los hobbies y los espacios extrafamiliares en los que el niño se sienta acogido y realizado son de gran ayuda.
  • Que los padres con trastorno mental tengan ayuda profesional. Esto permitirá reducir o manejar sus síntomas y así podrán adquirir pautas para que la crianza sea lo más saludable posible, en lugar de transmitir daños o ideas erróneas a sus hijos.

El apoyo del entorno y la ayuda profesional son fundamentales

En definitiva, crecer con padres con trastornos mentales afecta a la personalidad y al bienestar emocional. Por ello, es importante que el niño cuente con apoyo del entorno e incluso que pueda recurrir a un profesional que lo acompañe en ciertos momentos de su crecimiento. En cualquier caso, ninguna infancia es una sentencia y siempre habrá posibilidades de trabajar, incluso en la adultez, todos aquellos retos vividos que hayan quedado sin resolver.

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  • García, J. T. (2005). Repercusiones en el niño de los trastornos mentales de sus progenitores y cuidadores. FMC-Formación Médica Continuada en Atención Primaria12(4), 220-235.
  • Schejtman, C. R. (2004). Efectos de la depresión materna en la estructuración psíquica durante el primer año de vida: psicoanálisis e investigación empírica con infantes.