Si tu hijo vive para su futuro no recordará un pasado como niño

Agetna · 26 junio, 2016

Si tu hijo vive para su futuro y quema las etapas por las que necesita pasar una persona, no puede gozar de todas las maravillas de su niñez. Las instrucciones que le roban el tiempo, tus exigencias y la competitividad que le engendras le anulan la inocencia que lo hace tan lindo y libre.


Él tiene todas las posibilidades de convertirse, luego del paso de los años, en el profesional y el exitoso hombre de negocios para el que lo preparas desde hoy. Como nació con el talento sientes que es tu deber proveerle los conocimientos y herramientas que le van a ser útiles cuando necesite destacarse en el mundo empresarial:

Como madre de un niño superdotado te sientes orgullosa de demostrar y saber que tu hijo de 8 años, aunque aún de forma incipiente, conoce y maneja las terminologías anteriores. Pero, a veces, cuando te detienes a observarlo rodeado de libros y cuentas matemáticas y ves que en su habitación los juguetes se llenan de polvo, te surge la duda de si no es muy temprano para eso.

Si tu hijo vive para su futuro…

Mamá, si tu hijo vive para su futuro, literalmente, se está perdiendo su infancia. Las horas de ocio que los demás niños pasan jugando con sus amigos, visitando parques de diversiones, viendo la tele, o haciendo cualquier “fechoría” (en el buen sentido de la palabra), él las emplea en aprender sobre el Merchandising: una palabra que apenas puede pronunciar.

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No es que aborrezca el contacto con otros niños ni sienta desazón ante los juegos y juguetes infantiles, es que no le queda tiempo para echarles un ojo. Su vida se va entre las horas del colegio, los repasos con profesores independientes y las tareas escolares que hace en casa. Su compromiso como hombre del mañana no le permite ser niño, y menos, perder el tiempo haciendo cosas de niños.

Hay que aprender desde hoy para estar mejor preparados. Los niños deben dedicar horas al estudio, a la aprehensión de nuevos conocimientos porque el mundo moderno necesita personas capaces e instruidas. Para ser exitosos mañana hay que esforzarse desde ahora mismo.

Así piensa y habla mucha gente, quizá tú entre ellas.

Los recuerdos de un pasado como niño

Por el camino que van de aquí a 20 años tu hijo y tú habrán logrado su propósito. El será toda una eminencia del mundo empresarial: con un sustento económico férreo, un estatus admirable y conocimientos de su campo al 100%.

Por fin se habrá cumplido el sueño de verlo subir al piso más alto del edificio para ocupar la mejor oficina, con su nombre rotulado en la puerta y un cómodo sillón a su gusto detrás de su buró.

Pero el brillo del glamour y el estrellato, estimada mamá, alguna que otra vez necesita reposo. Tu hijo, agotado de la rutina que al final colma a todos los seres humanos de este mundo, desde los más célebres hasta los más miserables, se sentará a descansar.

En algún momento cerrará los ojos y por las peripecias de un cerebro fértil y desarrollado, le llegarán a la mente los vestigios de un adulto que le costaba anudarse los zapatos, tenía que ponerse de puntillas para alcanzar el librero y soñaba, a través del cristal de su ventana mientras aprendía trigonometría, que era uno de los jugadores del equipo de fútbol que cada tarde formaban los menores de su barrio.

cordones zapatos

De pronto abrirá los ojos y descubrirá que no recuerda un pasado como niño, porque nadie puede recordar lo que nunca ha vivido.

Si tu hijo vive para su futuro no recordará un pasado como niño

Inculca a tu hijo los deseos de aprender y la importancia que tiene prepararse para el futuro que le espera. Pero no le exijas de más ni pretendas que sacrifique su tiempo de juego y ocio.

Dale la posibilidad de disfrutar de una edad que es única en la vida. Ya tendrá años suficientes para saturar su cerebro de preocupaciones. Que juegue, se divierta con sus amigos, holgazanee, se aventure… Antes que su futuro, que primero viva su presente.