Un hijo hiperactivo: 6 errores que cometen los padres

Amanda Sánchez Peralta · 18 febrero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Ana Couñago el 18 febrero, 2020
¿Crees que tienes un hijo hiperactivo? Pues evita cometer estos errores.

A veces acostumbramos a decir que tenemos un hijo hiperactivo, cuando el niño se comporta de forma inquieta o impulsiva, pero esta condición es en realidad un problema más grave.

Por tanto, lo principal antes de actuar en estos casos es estar seguros de que se trata de un trastorno por déficit de atención e hiperactividad

¿Qué es la hiperactividad?

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad TDAH, es un trastorno de carácter neurobiológico que afecta principalmente a los niños. Se caracteriza por la presencia de problemas de atención y/o impulsividad, casi nunca está quieto.

Pese a que existe un número cercano al 5% de niños en edad escolar afectados, al menos la mitad de estos no ha sido diagnosticada adecuadamente. En tal sentido, hablamos a la ligera de niños hiperactivos, sin tener una confirmación médica o un diagnóstico. Se puede decir que este es el primer error que cometen los padres.

Además, muchas veces también se confunden algunos síntomas referentes al desempeño escolar o la actividad propia de cada edad. Incluso, algunos casos, se pueden llegar a confundir con la dislexia u otras dificultades del aprendizaje.

Lo cierto es que tener un hijo hiperactivo es una situación difícil de manejar, sobre todo si no estamos totalmente seguros de que padece este trastorno. De cualquier modo, es posible que como padres fallemos a la hora de enfrentar este problema. A continuación te contamos los errores más comunes.

6 principales errores que cometen los padres que tienen un hijo hiperactivo

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1. Desatender el caso

Un  gran error es no asesorarse clínicamente sobre los síntomas que presenta el niño, lo cual va seguido de una etiqueta de desobediente o irreparable. Por lo general los padres se escudan en que es una cuestión de comportamiento que no requiere atención médica.

Esto trae como consecuencia que el trastorno avance sin tratamiento, lo cual podría generar problemas más serios. Por ejemplo que no supere con éxito su formación académica o que las relaciones sociales se vean perjudicadas.

2. Negar la existencia del problema

Algunos padres intentan a toda costa defender las acciones de sus hijos, pero sucede que de hecho están defendiendo las propias. Es muy raro que un padre no se dé cuenta de que su hijo es hiperactivo, por eso preocupa verlos actuar con normalidad.

No reconocer que el niño tiene un problema es tan grave como castigarlo por su comportamiento. En parte, esta situación es el primer motivo por el cual más de la mitad de los niños con TDAH, no han sido diagnosticados.

3. Dejarse llevar por las murmuraciones

Es común que los padres estén a la expectativa de que su hijo se va portar mal y por eso, cuando este recibe alguna crítica a sus acciones, tienden a reaccionar sin preguntar. Es frecuente que se les castigue o regañen sin haber hablado con él, esto lo pone en riesgo de ser tratado con injusticia.

En algunos casos tendemos a creer que es nuestro hijo el causantes del desorden, y lo acusamos sin saber que han participado varios niños. Por eso, lo principal es escucharlo y mantener una comunicación adecuada.

4. Mal manejo de información

Estar desinformados sobre el desenvolvimiento del trastorno, así como obviar compartir lo que sabemos de este con familiares y maestros; hace que el trato al niño se vea comprometido.

Si, por ejemplo, los maestros desconocen que el niño tiene este padecimiento, no sabrá cómo tratarlo y pueden poner en riesgo su desempeño escolar sin quererlo. También lo expone a que no pueda ser defendido en caso de posibles provocaciones de sus compañeros.

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5. Reprocharle con frecuencia

Es normal que la conducta de un hijo hiperactivo sea difícil de controlar y de aceptar, por eso los reproches están a la orden del día. Sin embargo, los especialistas recomiendan que se eviten las críticas a su comportamiento, sobre todo cuando son las características comunes de este trastorno.

Por el contrario, es preferible aprovechar cuando esté controlando sus acciones, para premiarlo y elogiarlo por el comportamiento positivo.

6. Impedir su desarrollo normal

Algunas veces los padres de niños hiperactivos evitan ubicarlo en actividades diversas por temor a que su comportamiento se salga de control. Por ejemplo, dejan de llevarlo a una fiesta o inscribirlo en algún deporte, porque creen que no va a funcionar.

Sin embargo, es importante saber que aun cuando el niño tenga este trastorno, necesita realizar las actividades que complementen su desarrollo normal.

Es aconsejable canalizar su hiperactividad por medio de la realización de ejercicio físico y actividades que impliquen concentración, siempre y cuando no sean tan exigentes.