¿Hasta cuándo deben echarse la siesta los bebés?

17 julio, 2018
Una de las preguntas que se hacen los padres a medida que sus hijos van cumpliendo años es hasta cuándo deben echarse la siesta. Realmente, hay diferentes variables que influyen en el tiempo de reposo diario para ellos.

Los padres suelen preguntarse sobre el tiempo determinado en el que deben de dejar de echarse la siesta los bebés. Es importante recordar que esto varia de un niño a otro, así como también depende de la edad y del grado de actividad diaria que tengan los pequeños.

Más allá de esto, existen ciertos estándares o edades promedios en los que los niños coinciden de forma repetitiva en su proceso normal de desarrollo. La siesta matutina y la de la tarde están dentro de este tipo de hábitos.

Los bebés, generalmente, duermen entre 5 y 6 siestas diarias pasado el primer año de su vida. Entre los 15 y 18 meses, duermen dos pequeñas siestas; es muy probable que incluso antes de cumplir los dos años no quieran ya dormir por las tardes.

Sin embargo, la edad promedio para abandonar el hábito está entre los tres y los cuatro años de edad. Como ya hemos señalado, las necesidades de siesta son diferentes en un niño y otro; dependen también de la cantidad y calidad del sueño nocturno.

Hay que tener presente que un niño necesita un total de 12 a 14 horas de sueño diariamente. Cuando los niños duermen menos de 12 horas, sea porque deben ir a la guardería o porque ya están en edad escolar, es aconsejable que duerman una pequeña siesta tras la comida. También es beneficioso un momento de descanso para recuperar energías.

 Múltiples beneficios de la siesta en los niños

¿Cuáles son los beneficios que un niño obtendrá de dormir unas horas de siesta? Estos son los principales:

  • Mejora su memoria.
  • Optimiza su rendimiento psicológico y social.
  • Estimula la imaginación y la creatividad.
  • Mejora el rendimiento escolar.
  • Tranquiliza y reduce la irritabilidad.
  • Aumenta la concentración.
  • Estimula el crecimiento.
Las siestas a media mañana son buenas si forman parte de un hábito.

Qué indica que pueden dejar de echarse la siesta los bebés

¿Cómo saber cuándo un niño está listo para dejar de dormir la siesta por completo? Estas conductas pueden ser señales claras que los padres deben detectar:

  • Si le cuesta quedarse dormido a la hora de la siesta y, en general, no parece estar cansado. Esta es la clásica señal de que el niño puede estar iniciando la transición.
  • Tarda mucho tiempo en quedarse dormido a la hora de acostarse.
  • Se salta la siesta de la tarde y no presenta ningún efecto secundario: no hay irritabilidad, no parece cansado y no tiene problemas a la hora de dormir por la noche; esta es una señal inequívoca de que está listo para iniciar la transición de no hacer siesta en la tarde.

“La edad promedio para abandonar el hábito está entre los tres y los cuatro años de edad. Hay que tener presente que un niño necesita un total de 12 a 14 horas de sueño diariamente”

Consejos para manejar la transición al dejar la siesta

A medida que el niño crece, podrá mantenerse despierto durante más tiempo, pues maneja con más facilidad su tiempo de vigilia; en algunas ocasiones, los niños pequeños tienen problemas para dormir por las noches. Los padres, al eliminar la siesta de la tarde, les ayudarán a restablecer su sueño nocturno.

No tiene que ser complicado hacer la transición de una siesta a ninguna; en este sentido, no existen reglas definitivas acerca de hasta cuándo deben echarse la siesta los bebes. Esto varía de un niño a otro, dependiendo de su edad; incluso dependerá del nivel de actividad que el niño tenga durante el día.

Algunos infantes pequeños pueden dejar de echarse la siesta desde el primer año y casi nunca necesitarán otra siesta por la tarde; otros pueden hacer la transición más gradualmente. Los niños en edad escolar no suelen dormir siesta; si tienen al menos 12 horas continuas de sueño, estarán en perfectas condiciones.

No existen reglas definitivas acerca de hasta cuándo deben echarse la siesta los bebes.

El hábito de la siesta no tiene que ser forzado

No debemos insistir en que el niño duerma la siesta; si no lo desea, aunque lo notemos con sueño, no hay que obligarlo a dormir. Esto, por supuesto, siempre y cuando el niño no presente irritabilidad y problemas para conciliar el sueño por la noche.

Solo deberíamos preocuparnos si el niño presenta algunas de estas señales: se levanta con dolor de cabeza, tiene dificultades para levantarse por la mañana, da la impresión de estar cansado durante el día o tiene serios problemas de concentración en su actividad diaria.

Es importante recordar que la eliminación del hábito de echarse la siesta debe ser progresiva; siempre tomando en consideración las necesidades particulares de los niños, de modo que el cambio no afecte su salud y bienestar integral.

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