Hábitos Montessori poderosos para criar a niños pacíficos

07 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
No te pierdas estos hábitos de la filosofía Montessori para trabajar la paz con los niños desde edades muy tempranas.

Muchas de las prácticas diarias que realizas con tus hijos ya son de naturaleza Montessori y quizá ni te hayas parado a pensar en esto, como los juguetes que eliges para tu bebé o la forma en la que dejas que el pequeño juegue libremente durante largos periodos de tiempo. Pero, con un poco más de intencionalidad, puedes adoptar hábitos Montessori para sembrar la semilla de la paz en los corazones de tus hijos.

La Paz y Montessori

Montessori no es solo un método de educación; es una filosofía y una forma de ser, y la paz es fundamental. Maria Montessori vivió durante una época de guerra y agitación y veía a los niños como la esperanza para el futuro. Por lo tanto, la educación para la paz fue, y es, una parte extremadamente importante de la filosofía Montessori.

Padres inculcando a su bebé hábitos Montessori.

Todo comienza con la paz interior, la paz con uno mismo. Luego, vienen interacciones pacíficas con personas que se conocen. Le sigue la paz global o una perspectiva pacífica hacia otros países, culturas y la humanidad. Esto puede parecer un tema complicado para los bebés, pero ¿cómo podría ser demasiado temprano para incorporar algo tan esencial?

Durante los primeros meses y años es cuando una persona forma su sentido de sí mismo, quién será en el futuro. ¿Qué mejor momento podría haber para pensar en la paz? ¡Cuanto antes se comience, mejor!

Hábitos Montessori para la paz

Con eso en mente, no te pierdas estas actividades para incorporar en tu rutina con tus hijos. Gran parte de ello proviene del modelado: los niños miran cómo los adultos tramos a la gente en la tienda de comestibles, escuchan cómo hablamos de las personas cuando no están allí y perciben cómo nos sentimos con respecto a los “otros” (personas ajenas a nuestra cultura).

Aun así, es posible que haya algunas cosas que podemos hacer para incorporar intencionalmente la paz también.

1. Cultiva el silencio

Esto puede parecer imposible con niños pequeños, pero si los coges en el estado de ánimo adecuado, puede ser hermoso. A menudo, las personas piensan en los niños como seres inquietos y juguetones, lo que ciertamente pueden ser, pero también son maravillosos si les permites que te lo demuestren.

En el aula Montessori, los niños juegan al juego del silencio. Esto no es como cuando un adulto desafía a un niño ruidoso a permanecer en silencio el mayor tiempo posible.

Lo que pasa con el juego del silencio es que hay que coger a un niño cuando puede tener éxito. Si le pides a un adulto que guarde silencio cuando estaba a punto de decirte algo con entusiasmo o justo después de su segunda taza de café, también fracasaría.

Pero si notas que un niño ya está tranquilo y en paz, puedes estirar esto y cultivar esa sensación de paz sentándose en silencio. En el aula, a veces se usa una vela o un reloj de arena para marcar el juego y, otras veces, se pone música o se hace ruido mientras se está sentado afuera; luego, se habla sobre los sonidos que se han escuchado mientras se estaba en silencio.

Obviamente, esto es diferente con un bebé, pero puedes coger a tu pequeño y sentarte en el jardín en silencio, con tranquilidad, por ejemplo, a primera hora de la mañana. Después, el silencio se puede romper con cantos o con los bonitos balbuceos de tu bebé.

2. Usa un lenguaje pacífico, uno de los mejores hábitos Montessori

Para alentar interacciones pacíficas con otros en esta etapa, intenta usar un lenguaje pacífico. Los niños siempre miran y espichan a los adultos, por lo que tu hijo aprenderá más cuando te vea interactuar en el mundo con un lenguaje y actitud pacífica. Puedes hablar a tu pequeño sobre ser amable o tener una actitud pacifica ante el mundo que le rodea y hacia él mismo.

Niñas amigas sentadas en el césped.

3. Explicar otras culturas

La familiaridad con otras culturas es una gran parte para evitar los prejuicios. Muestra bebés de países de todo el mundo y habla sobre cómo todos son hermosos y amados. Les gustará mirar las imágenes de diferentes tipos de caras. También intenta cantar canciones pacíficas con tus hijos y comed alimentos de diferentes culturas a medida que continúa su viaje con alimentos sólidos.

En definitiva, hay muchas maneras de incorporar la paz y modelarla en la vida diaria de los más pequeños. Tener una mentalidad y unos hábitos Montessori puede ayudarte a ver tus rutinas diarias como oportunidades para ayudar a tu hijo a desarrollar una mente pacífica a través de la cual poder ver y transformar el mundo. No es demasiado temprano para comenzar con tu bebé.