Fumar durante la lactancia materna: ¿cómo afecta?

Los riesgos en la salud del bebé asociados al hábito de fumar durante la lactancia son importantes y evitables. A continuación, te los contamos para que puedas optar por una vida más saludable.
Fumar durante la lactancia materna: ¿cómo afecta?
Marcela Alejandra Caffulli

Escrito y verificado por la pediatra Marcela Alejandra Caffulli el 07 mayo, 2021.

Última actualización: 07 mayo, 2021

La lactancia es un factor protector de salud por excelencia. A través del pecho se ofrecen mucho más que nutrientes, ya que se transmiten anticuerpos (sistema de defensa), agua, microorganismos (que conformarán la microbiota ó flora intestinal del bebé), calor, amor, cuidado y protección.

Así pues, fumar durante la lactancia se relaciona con cambios en las propiedades de la leche materna, reduciendo la oferta de nutrientes vitales en ella contenidos y aumentando la ingesta de múltiples sustancias tóxicas que podrían afectar la salud de tu bebé.

Además, el tabaco altera la producción de leche en la glándula mamaria por alteración de circuitos neurohormonales. A raíz de esto, es muy común que algunas madres fumadoras experimenten reducción en la producción de su leche (llamada hipogalactia) y abandonen la lactancia antes de lo recomendable.

En la actualidad, muchos organismos internacionales destinan gran cantidad de recursos en programas de educación y promoción con el objetivo de educar a las familias acerca de los beneficios de mantener hábitos saludables durante la lactancia. Entre ellos, dejar de fumar durante la lactancia.

¿Quieres conocer más acerca de los riesgos en tu salud y la de tu bebé? ¿Estás pensando en abandonar el hábito y aún no sabes cómo hacerlo? La información que te presentamos a continuación podrá resultarte de gran ayuda.

Los peligros de fumar durante la lactancia

Mujer con su bebé fumando durante la lactancia.

Al fumar, ingresan al organismo muchos tóxicos contenidos en el humo, entre los que se encuentran la nicotina (conocida por su poder adictivo), el alquitrán, y metales pesados como el mercurio y el cadmio. Todas estas sustancias son nocivas para la salud de los humanos de todas las edades y se asocian, entre otras cosas, con mayor riesgo de cáncer y de enfermedades pulmonares graves como el asma.

En el caso de los hijos de madres que fuman, la exposición al cigarrillo se asocia a mayores riesgos en la salud. Por un lado, estarán en contacto con los tóxicos del humo en el aire que respiran, comportándose como fumadores pasivos, y, por el otro, podrán ingerir estas sustancias a través de la lactancia, ya sea por medio de la piel del pecho o de la leche de su madre.

Además de acumular metales y sustancias nocivas, la leche de las madres fumadoras presenta otros cambios negativos en su composición: modifica el gusto y reduce la cantidad de proteínas, vitaminas y antioxidantes.

Por todo esto, fumar durante la lactancia se asocia con un mayor riesgo de que los bebés padezcan las siguientes enfermedades y condiciones de salud:

  • Enfermedades respiratorias crónicas, como el asma.
  • Alergias respiratorias, en la piel o digestivas.
  • Infecciones respiratorias, como otitis media aguda, bronquiolitis, bronquitis.
  • Bajo peso y retardo del crecimiento posnatal.
  • Alteraciones en el patrón del sueño (menor duración de las horas totales de sueño y de las fases de sueño activas o sueño REM).
  • Muerte súbita del lactante.
  • Problemas en el sistema de defensa del organismo (sistema inmunitario).

Lo que debes saber sobre fumar durante la lactancia materna

Para evitar por completo los riesgos para la salud de la mamá y del bebé, la situación ideal que se propone es dejar de fumar durante la lactancia. De hecho, se ha comprobado que cuando la madre abandona el cigarrillo, se reducen sustancialmente las oportunidades de sufrir alguna de las complicaciones arriba mencionadas y mejoran los hábitos de sueño y alimentación del bebé.

En aquellos casos en los que abandonar el cigarrillo no sea posible, se recomienda tener en cuenta los siguientes puntos:

  • No abandonar la lactancia: incluso en el caso de que la madre fume, la lactancia ofrece muchos beneficios que serán protectores para la salud del bebé.
  • Evitar fumar dentro de las 2 horas previas a la toma del pecho: de esta manera, el cuerpo comienza a limpiar los tóxicos de la sangre materna para que no ingresen a la leche que recibirá el bebé.
  • Lavarse bien las manos y la boca antes de amamantar y cambiarse la camisa: así se evita que la boca y la piel del bebé entren en contacto con los tóxicos liberados a través del humo del cigarrillo.
  • Fumar fuera de la casa, lejos del bebé y ventilar los ambientes frecuentemente.
  • No practicar colecho si la madre o el padre del niño fuman.
  • Reducir el número de cigarrillos diarios, para que el bebé reciba la menor cantidad de tóxicos posibles.

Siempre que sea posible, se alentará y acompañará a la familia a abandonar el hábito de fumar para mejorar el estado de salud de todos. Así que, si estás pensando en esta opción, lee las recomendaciones a continuación.

10 consejos para dejar de fumar

  • Pregúntate a ti misma por qué deseas dejar de fumar: reconoce cuál es tu motivación para poder elaborar el plan de acción que mejor se adapte a tu realidad.
  • Piensa en qué circunstancias te apetece fumar: intenta identificar los horarios, los sitios o las actividades durante las cuales acostumbras a encender un cigarrillo (en el trabajo, en tu hora de descanso, después del almuerzo).
    Mujer rompiendo un cigarrillo para dejar de fumar durante la lactancia.
  • Imagina cómo reemplazarás ese momento del cigarrillo con otra actividad: puedes llenar ese espacio con una caminata fuera de casa, cantándole una canción a tu bebé, yendo de compras, hablando con una amiga.
  • Habla con tu médico cuando no estés del todo decidida, pero hayas barajado la posibilidad. Él podrá ponerte al tanto de aquellas estrategias eficaces que hayan sido científicamente comprobadas y que sean apropiadas para la lactancia. Por ejemplo, frecuentar grupos de ayuda o terapias de reemplazo de nicotina.
  • Pon una fecha: es importante determinar el día a partir del cual dejarás por completo el cigarrillo. El cese gradual no ha mostrado mayores beneficios que el cese definitivo. Así que, compra un calendario y marca la fecha elegida.
  • Comparte la noticia con tu entorno: muchas veces el entorno cercano podrá dar una mano en los momentos difíciles. Otras veces tal vez se sienta como una carga más. Es importante que cuentes con una red de contención para acompañarte durante el proceso.
  • Prepara un plan de ayuda para las recaídas: las recaídas serán un hecho casi seguro. Los programas para dejar de fumar las contemplan y ofrecen herramientas para sobrellevarlas sin abandonar el objetivo. Asesórate con algún grupo de ayuda.
  • Guarda el dinero que te ahorras en un frasco transparente: Ponlo en un lugar visible de la casa, así te servirá de motivación cuando veas cuánto te has ahorrado en poco tiempo con solo dejar de comprar cigarrillos.
  • Ten a mano caramelos de sabor intenso y duradero para los momentos en los que añores fumar.
  • Siéntete orgullosa de tus logros cada día y sé amable con tus emociones encontradas: vive un día a la vez y disfruta de los beneficios de una vida saludable. Celebra el esfuerzo, pues dejar de fumar no es cosa sencilla.

En lo que a fumar durante la lactancia respecta…

Fumar implica serios riesgos para la salud en todas las etapas de la vida, pero principalmente en los primeros años. La lactancia es muy beneficiosa; incluso en casos de madres fumadoras se prioriza por encima de los riesgos. De todos modos, es importante conocer que dejar de fumar se traducirá directamente en una mejoría de ciertas enfermedades prevenibles en los más pequeños.

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