El frasco del aburrimiento para niños

10 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López
El frasco del aburrimiento es una técnica ideal para tener a mano actividades que diviertan a los niños cuando se sientan aburridos. ¿Quieres saber en qué consiste?

Seguro que más de uno os acordaréis de cuando erais pequeños y de las tardes que os aburríais porque ya habíais jugado a casi todo. Los niños, con frecuencia, se aburren, ya que su capacidad atencional es limitada. Por ello, a continuación, vamos a hablar sobre el frasco del aburrimiento para combatir los momentos en los que los niños están aburridos.

Aunque a veces los padres nos creamos que el aburrimiento es malo, no es nada negativo, sino todo lo contrario; este es muy positivo para el desarrollo psicológico de los pequeños, así como para estimular su creatividad. Los niños necesitan actividades que los motiven o, de lo contrario, acabarán aburriéndose.

Para que el aburrimiento sea realmente beneficioso, es importante que lo sepan gestionar de forma sana. Por eso, el frasco del aburrimiento puede convertirse en nuestro mejor aliado. ¿Quieres saber de qué trata? ¡Sigue leyendo!

¿Cómo acabar con la desgana con el frasco del aburrimiento?

En ocasiones, los padres, para evitar que nuestros hijos pasen las tardes aburridos, los apuntamos a talleres, clases extraescolares, academias, etc. Pero tampoco es bueno que los niños estén sobreestimulados; ellos necesitan aburrirse. La mente desarrolla la imaginación, la creatividad, ayuda a indagar en ideas más internas y a resolver conflictos a través del aburrimiento.

Niños aburridos viendo la televisión y comiendo palomitas.

Además, también tenemos que enseñar a los niños a que aprendan a gestionar su aburrimiento sin tener que recurrir a las pantallas, a través de actividades mucho más divertidas y beneficiosas para su desarrollo.

Podemos utilizar esta técnica del frasco del aburrimiento para tenerlo como recurso en esas tardes que queremos que nuestros niños no se aburran y desarrollen su imaginación con otras actividades.

¿Cómo hacer el frasco del aburrimiento para los niños?

Vamos a ver de qué trata el frasco del aburrimiento y cómo elaborarlo. Como bien dice su nombre, consiste en un tarro de cristal en el que meteremos muchos papeles con distintas actividades para hacer cuando estemos aburridos.

Podemos aprovechar el momento de elaborarlo para estar un rato en familia. Decoraremos el frasco como más nos guste y, entre todos, buscaremos opciones de actividades para realizar en esos momentos de desgana.

¿Cómo lo elaboramos?

  1. Elegiremos un bote de cristal. Puede ser uno que tengamos por casa, de tomate, judías verdes, garbanzos… O bien podemos comprar uno más grueso; eso ya cada uno a su gusto. Si no tenéis botes ni queréis gastaros dinero, podéis usar una caja.
  2. Pediremos al niño que escriba alguna actividad o manualidad que le gustaría hacer en los papeles.
  3. Luego, introduciremos todos los papelitos con las distintas actividades en el tarro.
  4. Cuando el pequeño esté aburrido, echaremos mano del frasco del aburrimiento y la suerte decidirá qué actividad toca para divertirse en ese momento.

¿Qué actividades divertidas podemos poner ?

Quizá la parte más difícil de esta técnica sea el elegir actividades, ya que nos interesa que diviertan a los niños, pero que también fomenten algún tipo de aprendizaje, o que les sirva para practicar distintas habilidades.

Aquí vamos a ver algunos ejemplos de actividades que se podéis incluir en vuestro frasco del aburrimiento. Estas son solo ideas, por lo que podéis adaptarlas o buscar otras que sean más adecuadas para vuestro niño.

Actividades para meter en el frasco del aburrimiento

  1. Elaborar un teatro con una caja de cartón y los títeres.
  2. Cocinar un bizcocho, un pastel o una pizza.
  3. Organizar una búsqueda del tesoro en casa, con pistas.
  4. Hacer marcos para fotos con cartón y decorarlos.
  5. Pintar con acuarelas.
  6. Hacer dibujos para cada uno de los miembros de la familia.
  7. Poner música que a todos les guste y bailar.
  8. Disfrazarse y representar una obra de teatro.
  9. Elaborar una carrera de obstáculos en el pasillo de casa o en el jardín, si se dispone de uno.
  10. Modelar figuras con arcilla y luego pintarlas.
  11. Hacer maceteros con botes de plástico y legumbres pintadas o pasta.
  12. Hacer una cabaña en casa con sábanas y almohadas; si se tienen luces led, se pueden poner dentro.
  13. Colorear dibujos o un libro de dibujos.
  14. Realizar un calendario y decorarlo para poner fechas importantes.
  15. Hacer una casa para duendes con la ayuda de los papis.
  16. Elaborar molinos de viento con cartulina para ponerlos en las macetas del balcón o terraza.
  17. Leer cuentos.
  18. Revelar fotos de la familia y elaborar un collage.
    Niño pensando en si coger el tarro del aburrimiento para pasar la tarde porque está aburrido.
  19. Hacer barquitos con media cáscara de nuez, palillos y papel blanco.
  20. Hacer collares y pulseras con macarrones y después pintarlos.
  21. Jugar a algún juego de mesa.
  22. Buscar piedras para luego pintarlas y decorarlas.
  23. Hacer pintura que se hincha (Hay muchas recetas por internet)
  24. Jugar a hacer sombras en la pared, imitando a animales.
  25. Elaborar un cuadro otoñal, con hojas y palitos.

Con el frasco del aburrimiento la diversión está asegurada

Seguro que el frasco del aburrimiento os puede sacar de más de un apuro cuando vuestro niño esté aburrido. Estas actividades son solo algunas que podéis incluir en él, pero podéis inventar muchas otras más, adaptarlas a la edad del niño, etc. Lo principal es buscar alternativas para esos momentos de desgana.

Ahora solo tenéis que buscar el momento para hacer la reunión familiar y elaborar la lista de actividades que incluiréis en vuestro tarro. Así que ahora toca entretenerse elaborándolo para, después divertirse realizando las distintas actividades. ¡Manos a la obra!

  • Lesmes González, D. (2009).Uno se aburre: Heidegger y la filosofía del tedio. Universidad Complutense de Madrid. Becario FPU. Bajo palabra. Revista de Filosofía II Época, 4,167-172.