¿En qué consiste el frasco de la calma?

Los niños, a lo largo de su desarrollo, experimentan diferentes emociones positivas y negativas. Estas últimas deben ser controladas a través de métodos educativos de gran eficacia; uno de ellos es el frasco de la calma.

Resulta de gran ayuda que los padres sepan en qué consiste el frasco de la calma. Ellos pueden utilizar este método como herramienta de apoyo en aquellas situaciones en las que tienen que canalizar episodios de ansiedad y de irritabilidad de sus hijos.

Los niños aprenden más de sus progenitores o responsables por el ejemplo que por las palabras. Ellos imitan de sus padres el optimismo, buen humor y la alegría. Por ello, quienes le dieron la vida no pueden exigir nada que ellos mismos no hayan sido capaces de demostrar.

A medida que el niño crece, va expresando sus alegrías o amarguras; los padres serán los guías y facilitadores para hacer más placentero su desarrollo infantil.

El pequeño vive su vida ejerciendo su propia soberanía. Es inocente e incapaz de llevar maldad en sí o de promover algún daño malicioso. Existen métodos y herramientas de índole educativo que son útiles para aplacar un poco las emociones negativas que se puedan presentar en cualquier rabieta de los niños.

¿En qué consiste el frasco de la calma?

El frasco de la calma es un método educativo que se basa esencialmente en un envase transparente con tapa. Su contenido es colorante no tóxico —de color claro—, pegamento blanco, agua y escarcha —brillo—.

Fue creado para ayudar a los niños a liberar emociones negativas, como el estrés, el enojo y los llantos, entre otros. Este método resulta muy eficaz; se pueden observar excelentes resultados en poco tiempo.

La mayoría de los padres recurren a él para controlar ciertas emociones; además, favorece la concentración del pequeño. En ocasiones, los niños no saben de cómo manejar emociones negativas. Por ésta razón, se debe educar minuto a minuto de manera natural, sin necesidad de domesticar ni reprimir.

Los llantos pueden calmarse con el uso del frasco de la calma.

Cuando los padres comprenden en qué consiste el frasco de la calma, saben que funge como un aliado que puede utilizarse en cualquier momento en que el niño incurra en hacer alarde de sus emociones de forma errada.

Para que este método funcione, es conveniente que el niño lleve consigo el frasco; debe agitarlo cuando se sienta con ira e inquietud. Por supuesto, esta ha de ser de plástico y no de vidrio, para así evitar cualquier incidente.

“El frasco de la calma fue creado para ayudar a los niños a liberar emociones negativas, como el estrés, el enojo y los llantos”

Beneficios del frasco de la calma

Cuando experimentan estados de inquietud, ira y estrés, los niños lo expresan a través del llanto, por lo que todo el organismo se desequilibra. La respiración y la función cardíaca se aceleran, los vasos sanguíneos se dilatan y se presenta la sudoración; la concentración se pierde por completo.

El niño, al agitar el frasco de la calma y luego dejar de hacerlo, puede observar cómo cae lentamente la escarcha. Con esta imagen, su cerebro envía señales para que disminuya en todo su organismo cualquier estado de aceleración; así, todo su cuerpo se relajará.

Además de conocer en qué consiste el frasco de la calma, los padres deben entender que cada pequeño tiene una personalidad definida. Por eso, el desenvolvimiento con este método u otro puede variar con en cada chiquillo.

No a todos los infantes les captará la atención; los más impactados por este son los pequeños en edades comprendidas de 2 a 6 años.

El frasco de la calma sirve para expulsar las emociones negativas.

Pasos para elaborar el frasco de la calma

Estas son algunas sugerencias útiles a la hora de elaborar este instrumento:

  • El tamaño del envase debe variar según el tamaño del niño.
  • Procura usar un envase transparente de plástico, verter agua limpia hasta completar 1/8 del mismo.
  • Añade tres cucharadas de pegamento blanco al agua. La función que cumple el pegamento es hacer más densa la mezcla y, por consiguiente, la escarcha tardará más en descender; esto lo hará más relajante.
  • Agrega colorante claro —no tóxico— a la mezcla anterior, solo tres o cuatro gotas. Mezcla bien hasta que se integre todo.
  • Coloca dos cucharaditas de escarcha; el color de esta debe estar en consonancia con el del colorante.
  • Agrega un poco más de agua si lo consideras necesario.
  • Tapa el envase con mucha fuerza. Recuerda que el pequeño usará el frasco agitándolo, por lo que se deben evitar riesgos de derramar la mezcla.

Como habrás notado, la elaboración del frasco de la calma es muy sencilla. Asimismo, es conveniente colocarlo en un sitio visible, donde el niño pueda hacer uso de él en el momento adecuado.

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