Cómo fortalecer la autoestima de los niños con ortodoncia

Francisco María García · 27 septiembre, 2017

El rostro es la carta de presentación de las personas. Para los niños con ortodoncia, la estética puede ser muy importante de cara a sus relaciones sociales.

En nuestra cara se concentran la mayoría de las miradas, pues es a través de la boca y las expresiones faciales como se consigue la comunicación con los demás. Por esta razón, no importa cuánto se le inculquen a los niños sistemas de valores en los que la inteligencia y la bondad son las características más valiosas. Durante la infancia, la belleza y la armonía del cuerpo son fundamentales para las relaciones entre los seres humanos.

La apariencia durante la niñez

En el caso de los niños y los adolescentes, la apariencia es fundamental en el proceso de adaptación social. Durante esta etapa de la vida, muchos de los comentarios hirientes acerca de la apariencia física pueden causar traumas o complejos difíciles de superar, especialmente si se trata de bromas reiterativas.

No es una novedad que muchos niños que se comportan de manera cruel con sus compañeros -tal vez de manera inconsciente-, de ahí la relevancia que tiene hoy en día la identificación de los abusos a tiempo. Entre otras cosas, para evitar cicatrices emocionales difíciles de desaparecer. La aceptación de las imperfecciones llega con la edad. Los adultos pueden incluso hacer bromas sobre las cosas que menos les gustan de su cuerpo.

La belleza es relativa

Existen parámetros generales establecidos culturalmente sobre lo que es bello y lo que no. Sin embargo, los gustos siempre van a determinar las preferencias. Aunque no se puede establecer un color de cabello o estatura que satisfaga a todos, existen una especie de cualidades más o menos comunes para considerar a alguien atractivo. Se trata de la armonía, la simetría y la proporción. Esto aplica también para los niños.

Tener ortodoncia puede condicionar la autoestima de los niños

La ortodoncia puede fortalecer la autoestima de los niños

Los dientes forman parte de la armonía del rostro. Una dentadura ordenada puede cambiar considerablemente la apariencia de manera positiva. Esto repercute en el aumento de la autoestima. Es decir, las posibilidades de una socialización exitosa y el afianzamiento de una personalidad segura para el futuro.

Otro beneficio emocional de la ortodoncia en los niños es que se sienten apoyados por sus padres y familia. Durante el tratamiento, el apoyo por parte de las personas cercanas a los niños con ortodoncia es fundamental para que no se sientan diferentes ni extraños.

También el sentido de pertenencia es beneficioso. Muchos niños y adolescentes realizan tratamientos de ortodoncia, de manera que el niño se siente parte de un grupo. Además, puede compartir experiencias con los demás niños que comparten sus mismas circunstancias.

¿Cómo empezar?

Un primer paso puede ser la conversación entre padres e hijos sobre la necesidad de realizar dicho tratamiento. También es necesario remarcar los beneficios que le aportará en el futuro. Los padres siempre deben tener en cuenta que, además de los problemas de salud bucal, fortalecer la autoestima de los niños con ortodoncia es un beneficio muy valioso. Si la motivación viene del niño, el proceso será mucho más fácil.

Es fundamental elegir un dentista con el que tanto padres como niños se sientan cómodos. Si se simpatiza con el odontólogo, se puede contrarrestar el temor que muchos niños tienen a este especialista.

Es bueno acudir inmediatamente al dentista si tu hijo se da un golpe en un diente

¿Cómo alimentar a los niños con ortodoncia?

El uso de los aparatos puede generar algunas dificultades. Dolor, sensibilidad en los dientes, irritación en la parte interna de la boca y encías o molestias al masticar son algunos ejemplos de los problemas que puede generar llevar ortodoncia. Por eso, una vez que se ha iniciado el tratamiento, es necesario controlar que el niño consume la cantidad de calorías que necesita. A pesar de las incomodidades y molestias que pueda generar el aparato, es recomendable seguir una dieta equilibrada:

  • Carnes. Es recomendable evitar los huesos y los cartílagos, seleccionando las partes más blandas. Se recomienda cortar todas las carnes en trozos pequeños y que estén previamente bien cocinadas.
  • Frutas. Las uvas, sandía o frutas suaves como el melón se pueden comer directamente. Sin embargo, otras más duras como las  peras o manzanas deben ser cocidas, al horno o servidas en puré.
  • Vegetales. Los más duros como la zanahoria, la remolacha o el brócoli deben comerse preferiblemente al vapor.
  • Postres. Los flanes, pudines, gelatinas y yogures son suaves y no causan molestias. Sin embargo, se recomienda vigilar las cantidades de azúcares en la dieta diaria, ya que pueden generar caries.
  • Algunos alimentos duros o crocantes como los frutos secos, palomitas de maíz, vegetales crudos duros, chicles o ciertas frituras están contraindicados. Es preferible evitarlos mientras se siga el tratamiento.

Los niños y adolescentes deben consumir las cantidades apropiadas de proteínas y carbohidratos necesarios para su desarrollo. Por eso, la importancia de tener una correcta higiene bucal y unos buenos hábitos alimenticios les permitirá tener un tratamiento mucho más llevadero.