Fantasías infantiles: un mundo maravilloso para compartir

Las fantasías infantiles, sin lugar a dudas, son un mundo maravilloso para compartir. No hay quien no adore escuchar que el pececito verde y brillante se cuela todas las noches dentro de la cuna para dormir con el niño, o que la vaca Dulcita y la ternera Tonona traen un biberón llenito de leche para que la nena se lo tome todas las mañanas.

Porque las fantasías de nuestro hijo pueden hacer nuestro mundo más extraordinario, en el presente post queremos compartir con todas las madres y lectoras de este blog los buenos momentos que se viven cuando se escuchan historias tan maravillosas.

El universo de las fantasías infantiles. ¿Tengo que preocuparme?

El universo de las fantasías infantiles es amplio. Cada pequeño crea en su cabeza personajes y mundos imaginarios con los cuáles comparte durante el juego o en otros momentos.

Las fantasías infantiles, a pesar de que deberían ser lisonjeadas por los padres son, a veces, causa de preocupación; sobre todo cuando los adultos no saben diferenciarlas de las mentiras.

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No obstante, hay que saber que las mentiras durante la infancia nada tienen que ver con las fantasías. Las primeras son ideas, historias y frases ideadas con un propósito específico: salir airoso de un determinado problema, evitar el castigo, conseguir algo…; y las segundas, solo sirven para adornar la vida del niño proveyéndole esos amigos imaginarios con los que se siente a gusto en un ambiente en el que está protegido.

Las mentiras durante la niñez llegan alrededor de los 5 o 6 años de edad. Es en esa etapa cuando pueden ser planificadas y bien concebidas con el claro propósito de engañar a los adultos.

Sin embargo, las fantasías infantiles aparecen desde que el niño es bien pequeñito, de 2 y 3 años y solo son muestras de su fértil imaginación. No son inventadas por el infante para falsear la realidad ni evadir un regaño como sí sucede con las mentiras.

Con esto queremos que entiendas, estimada mamá, que las fantasías de tu hijo deben ser aplaudidas y hasta compartidas, porque significan una forma más de comunicación, relación de apego entre tú y tu hijo.

Cuando él te pida que cargues al osito Tito, lo vistas, lo peines y le des la comida, hazlo sin pensarlo dos veces. Participa con él y adéntrate en un mundo que quizás conociste de niña, pero con el paso de los años olvidaste por cuál camino se llegaba a él.

¿Hasta cuándo llega a ser normal que mi hijo invente personajes y mundos imaginarios?

Es normal siempre y cuando sus amigos y los ambientes que crea le acompañen durante sus juegos, a la hora de dormir, de bañarse, o de almorzar… Si tu niño habla con esos personajes en un determinado momento, no tienes por qué preocuparte.

Ahora bien, ya es tema de conversación con el psicólogo cuando tu pequeño convive todo el tiempo con ese amigo imaginario y le acompaña siempre. Si ves que tu hijo prefiere a su amigo imaginario por encima de los demás juguetes, que juega con él y no con sus compañeros de la guardería, entonces sí debes buscar ayuda especializada que te aconseje y te asista.

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¿Para qué sirven las fantasías infantiles?

Durante la infancia y sobre todo con 2 y 3 años de edad resulta un tanto complicado separar la realidad de la ficción. Ese dibujo animado que ve en la tele, de pronto, puede convertirse en un amigo inseparable de sus juegos y acompañarle cada noche cuando tú y su papá se acuestan junto a él a leerle un cuento.

En esta etapa del desarrollo las fantasías infantiles vienen a reforzar su aprendizaje del mundo que le rodea. Gracias a ellas el niño aprende a conocer conceptos, reglas, a cómo reaccionar ante una determinada situación.

Los personajes de ficción y el mundo en el que viven se convierten en algo así como el instrumento que usa para poner en práctica y reforzar su creatividad.

Es mediante las historias que él te cuenta que puedes conocer sus inquietudes, dudas, todo lo que le preocupa y siente. Por eso, debes prestar mucho asunto al comportamiento de esos personajes, qué dicen y qué hacen.

Creando sus propias fantasías tu niño se divierte y se siente confiado hiendo a un universo en el que solo sucede lo que él quiere que suceda. Allí no hay golpes, caídas, no se llora, no hay enfermedades y todo lo malo desaparece como por arte de magia.

Las fantasías a tu hijo sirven para hacerlo feliz. Tenlo claro.

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