¿Faja en el embarazo?

¿Te has planteado usar faja en el embarazo? ¿No sabes si puede hacer daño a tu bebé o si realmente es eficaz?

Además de las fajas postparto, existen en el mercado fajas, cinturones o bandas diseñadas para facilitar las últimas semanas de embarazo. Te explicamos por qué hay mujeres que deciden apoyarse en este complemento durante su embarazo y los mitos que existen sobre su uso.

Usar faja en el periodo postparto se ha convertido en una práctica bastante común entre las recién estrenadas mamás. Bien es cierto que su uso genera controversia sobre si lo más beneficioso es forzar los músculos o dejarles recuperar el tono de manera natural, pero lo cierto es que sigue practicándose como método de recuperación habitual tras el parto.

Cuando hablamos de usarlo a lo largo del embarazo la cosa se complica. Pero, ¿y si hubiera fajas especialmente diseñadas para ese momento? ¿y si la faja pudiera ser una aliada y no sólo un instrumento para mantener o recuperar la figura?

Comencemos desmintiendo algunos mitos que se fundamentan en el uso de faja en el embarazo:

  • Evita la aparición de las estrías. Falso. La faja no va a impedir que las estrías aparezcan. Te recomendamos el uso de cremas o aceites hidratantes si quieres evitar al máximo las estrías.
  • Moldea la figura. Durante el embarazo no vas a poder evitar que tu figura cambie, y el uso de la faja en este periodo no va enfocado a ello. Vas a ser mamá. Tu figura cambia para que otro pequeño ser pueda crecer.
Es recomendable hacer ejercicios durante el embarazo

  • Cualquier faja puede servir. No es cierto. Buscar la faja más adecuada para ti es una prioridad. Pregúntale a tu médico cuál es la que más se acomoda a tus necesidades.
  • Único remedio para el dolor. También falso. Seguir rutinas de ejercicio adecuados para el embarazo, mantener niveles de descanso óptimos y una sana alimentación te sirven de refuerzo, igual que la faja.

¿Para qué sirve la faja en el embarazo?

A lo largo de los últimos años, las fajas prenatales se han ido modificando para adecuarse a las necesidades de las madres, ofreciéndoles una ayuda extra en esas semanas en las que el peso de la tripa puede provocar malestar postural, cervical o lumbar en las embarazadas.

Además, no se nos puede olvidar que el crecimiento de la tripa de la madre lleva aparejados también otros cambios. La manera de caminar, por ejemplo, se puede ver afectada, haciendo que la futura mamá camine abriendo las piernas en un ángulo mayor del acostumbrado.

También en estas últimas semanas, al producirse el denominado síndrome del nido, la madre vuelve a estar más activa, preparando todo para la llegada del bebé. Esto puede provocar que fuerce demasiado la musculatura, pudiendo producirse lesiones o episodios dolorosos.

Debido a todo esto, los expertos aconsejan el uso la faja cuando sea realmente necesario. Su uso se recomienda a partir de la semana 25, cuando la tripa ya empieza a aumentar de peso y pueden aparecer molestias en la espalda o las piernas.

¿Cómo funciona la faja en el embarazo?

El mecanismo de las fajas prenatales es sencillo, consiste en un cinturón ajustable que sujeta las lumbares y se coloca por debajo de la tripa, de modo que no ejerza presión sobre el bebé. Es decir, la función principal de la faja es generar estabilidad.
Este recurso es muy útil en aquellas mujeres que presentan mayores problemas durante esta etapa del embarazo.

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa

– Mahatma Gandhi-

Con el embarazo el cuerpo de la mujer cambia y se adapta las necesidades del bebé

Posibles complicaciones

Siempre hay que tener en cuenta que cualquier método o recurso de apoyo que se utilice en estas circunstancias debe ser consultado con nuestro médico. Comprar una faja prenatal debería ser recomendado por el equipo médico que nos lleva. Además, deben ser ellos los que nos indiquen la mejor manera de usarla.

El uso excesivo de la faja puede hacer que perdamos algo de tono muscular en los músculos abdominales. Estos músculos nos resultarán de ayuda en el momento del parto. Por ello, no se recomienda un uso continuado de la faja, solo puntual y siempre recomendado por nuestro médico.

A la hora de ajustar la faja, no es necesario oprimir con demasiada fuerza. Ante todo, debemos ser conscientes de que nuestra tripa es la casa de nuestro bebé. La función de la faja debe ser solo la de sujetar, no presionar.

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