¿Cómo evitar las palabrotas?

Mariajose 13 diciembre, 2016

Muchos padres se quejan cada vez más de que sus hijos dicen palabrotas desde que son muy pequeños. Esto ocurre normalmente porque los niños imitan las cosas de las personas que más quieren en este planeta: de sus padres. Son muchos padres y muchas madres que dicen palabrotas sin darse cuenta y después, son los hijos los que imitan las palabras pensando que no es tan malo decirlas.

¿Cómo va a ser malo decir una palabrota si los padres la dicen a cada momento prácticamente? Si realmente quieres que tus hijos no digan palabrotas, entonces lo más importante es que seas un buen ejemplo para tus hijos y no las digas tú primero. Para poder crear un buen modelo de conducta sin decir palabras, deberás aprender a cómo evitar decirlas.

En el momento en que no digas palabrotas tus hijos sabrán que es inaceptable para ti ese tipo de lenguaje soez y obsceno y no las dirán tan a menudo e incluso dejarán de decirlas, aunque en su grupo de amigos las digan o las escuchen en otro contexto. Pero, ¿cómo evitar decir palabrotas? En Eres Mamá te vamos a dar algunas claves que te vendrán muy bien.

Reconoce que decir palabrotas puede ser molesto

mama gritando a su niño para disciplinarlo

Además de ser molesto puede incomodar a las personas que tienes a tu alrededor, incluyendo a tus hijos. En ocasiones decir palabrotas te puede parecer divertido, fácil, sincero, contundente, puede hacerte creer que estás siendo más expresivo/a, puedes sentir que estás rompiendo las reglas o que de algún modo las palabrotas te están ayudando a reconducir tu ira y tu dolor.

En cambio, los efectos negativos de las palabrotas pueden ser mucho mayor que los positivos. Nunca ganarás una discusión si hablas con palabrotas porque estarás perdiendo credibilidad y estarás mostrando tu inestabilidad interna. Decir palabrotas no te hace más inteligente, todo lo contrario. Eso es lo que muestras a tus hijos cada vez que decir palabortas delante de ellos. Reconoce que las palabrotas no son una buena opción.

Elimina las palabrotas de tu vocabulario

Imagina que una mujer adorable y viejecita para explicarte algo de su vida solo pone énfasis en sus argumentos con adjetivos ofensivos. Eso no lo hace más descriptivo, ¿verdad? Tampoco te ayuda a entenderlo mejor.

Es mejor empezar a eliminar las palabrotas de tu vocabulario o incluso puedes sustuirlas por otras palabras más neutrales para canalizar la frustración, como por ejemplo: ‘miércoles’. 

Piensa de forma positiva

Si empiezas a mirar el lado positivo de las cosas, tu lenguaje también se verá influenciado por tu pensamiento… y tus hijos verán siempre el vaso medio lleno en lugar de verlo medio vacío. Desarrolla una actitud de ‘sí se puede’. Preocúpate solo hasta el punto en el que puedas prepararte para resolver el problema, y después, espera siempre lo mejor.

Una actitud mental positiva eliminará casi de forma automática las malas palabras de tu vocabulario, sino que además, también te aportará alegría y felicidad y tu personalidad estará mucho más clara que antes. Inunda tus pensamientos con buenas palabras y tu lenguaje cambiará. Lo agradecerás.

Practica la paciencia

Si estás en un atasco o algo te está poniendo nervioso/a y crees que vas a perder la paciencia, entonces regálate unos minutos más. Sé honesto contigo acerca de las cosas y pregúntate sobre las cosas que te molestan… si realmente son tan importantes como para perder la paciencia. Si no tienes el control de la situación, ¿para qué impacientarse? Y si la tienes, ¿para qué preocuparse?

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Detén las quejas

Las quejas pueden ser la antesala de las palabrotas porque son una señal clara de frustración. Antes de empezar a quejarte piensa que nadie quiere escuchar tus quejas. Evita quejarte de cosas banales, recuerda que no tienes ningún tipo de control sobre la mayoría de cosas que suceden.

Si hay cosas de las que sí tienes control, entonces busca las soluciones que necesites… pero en calma y sin palabrotas. De esta manera los demás, y sobre todo tus hijos, admirarán tu sentido común, tu sabiduría y también te sentirás más calmado/a ante las cosas que antes te hacían maldecir y decir palabrotas.

Dejar de decir palabrotas es un trabajo diario, si alguna vez se te escapa alguna palabrota delante de tus niños, deberás ser responsable de tus acciones. Por eso, si se te escapa alguna palabrota sin querer, pide perdón a tus hijos y diles que intentarás que la próxima vez no suceda.

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