Cómo establecer reglas justas para tu hijo adolescente - Eres Mamá

Cómo establecer reglas justas para tu hijo adolescente

El establecimiento de reglas para guiar la conducta de los niños es un reto en sí mismo, pues aunque pensemos que hacerlas cumplir es el proceso más difícil, no contamos con que estas deban ser pensadas con cuidado para que sean justas y fáciles de digerir por los adolescentes.

Ser justos no es fácil, porque muchas veces podemos pensar que estamos actuando con justicia, pero tal vez no nos veamos así. Esto es muy frecuente cuando se intenta disciplinar a los hijos, porque nos dejamos llevar por nuestros intereses personales y no nos preocupamos por resguardar los derechos de los niños.

Por el contrario, si somos justos, aunque nos duela, no debe preocuparnos. Actuar correctamente, sin pensar que  a nuestros hijos adolescentes quizá no les gustará evita muchos sentimientos de culpa y ellos algún día lo comprenderán, porque no hay que olvidar que les puede costar comprenderlo.

Es sabido que para guiar la conducta de los adolescentes se debe tener guantes de seda, porque esta etapa es difícil y no nos gusta correr riesgos con ellos. Por ejemplo, cuando se sienten acorralados por alguna decisión de sus padres, el resultado puede traer efectos graves.

De manera que, por experiencia de muchas familias, las normas a imponer en estos casos, prácticamente deben ser pre aprobadas por los jóvenes a fin de evitar conflictos. En tal sentido, conociendo la complejidad del tema, sugerimos atender a los siguientes planteamientos:

  • Si actuamos con justicia no debemos tener miedo.
  • Explicar con detalles reales las razones para aplicar determinada regla puede parecer como si se está discutiendo el tema, lo cual tiene sus ventajas y desventajas.
  • Algunas veces optamos por no hablar con los niños sobre nuestras decisiones, tal vez por temor a perder autoridad; pero es recomendable hacerlo para que se sientan incluídos.
  • Ser autoritarios es una medida común para enseñar disciplina, pero no todos los adolescentes responden bien a la severidad.
  • La justicia tiene que ver con la verdad, por eso cuando queremos ser justos debemos actuar con honestidad. Procuremos argumentar con hechos reales nuestra postura.

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Una de las complicaciones con los adolescentes es que se están acercando a la independencia, se encuentran más cerca de la adultez y aunque parezca que no comprenden bien, la realidad parece ser que están razonando más las cosas. En relación a esto, es preferible evitar que nos juzguen de manera errada, sean nuestros hijos o cualquier persona.

Para los adolescentes, ¿qué son reglas justas?

En esta etapa los niños se hallan a la defensiva, por eso es probable que perciban amenaza e injusticia en cualquier límite o corrección que hagan sus padres. Sin embargo, tratar de darles gusto nos puede complicar la aplicación de disciplina, por eso hace falta comenzar desde la primera etapa de su vida.

Cuando hemos logrado el respeto de los hijos, al menos nos habremos acercado a un espacio para que nos escuchen y atiendan las sugerencias que les hacemos. En este momento lo principal es mantener la confianza activada, por lo cual no sería recomendable sacarlos bruscamente de su zona de confort.

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Debemos recordar que aprender a ser justos es tan difícil como enseñar a serlo y es uno de los retos del establecimiento de normas. Quizá creamos que es imposible que los niños distingan cuáles de las orientaciones que les hacemos son justas, por eso determinaremos como proceder en estas circunstancias:

  • Ser consecuentes. Esto implica no dejarnos llevar por episodios de intolerancia que nos hagan ver injustos aun sin serlo. Una actitud justa de manera constante nos permite más firmeza y confianza en nuestros juicios.
  • Tener una conducta ejemplar. Hay que estar claros en que podemos recibir lo que hemos dado, ser el ejemplo ante nuestros hijos, implica que existan espacios para la negociación.
  • Estar abiertos al diálogo. Tal vez algunos padres quieran dar participación en el establecimiento de normas y otros solo las impongan, pero es recomendable que existan posibilidades que los niños expresen su apreciación, lo cual invite a la participación familiar.
  • Actuar de acuerdo a la realidad. Para que las reglas sean justas es preciso que sean factibles y creíbles, por eso se debe evitar pedir cosas que no son sencillas de lograr o son inexistentes.
  • Ser imparciales. Una acción justa tal vez no nos guste del todo, pero el acierto quizá exista solo con aceptarlo. Dejar un poco de lado nuestros intereses personales a favor de los gustos aceptables de los niños, es una buena opción para mejorar las relaciones.