¡Esta casa está hecha un desastre! ¿En qué se me va el día?

Amanda · 24 octubre, 2015

Se sabe que el común de las personas malgasta su tiempo y ni siquiera recuerda en qué; esto equivale directamente a una casa desordenada y una lista de quehaceres sin terminar. Pero esta situación se magnifica cuando se es madre, pues las ocupaciones se duplican cuando hay niños en la casa.

 

Si eres del alto porcentaje de personas que no sabe en qué se le va el día, te queremos contar que te comprendemos. Pocas personas pueden alardear de lo ordenados que son, pero quienes lo hacen, pueden darnos buenas pistas de cómo comenzar a organizar nuestro tiempo.

Administración eficaz del tiempo

El tiempo no debería faltar ni sobrar a nadie, porque todos nos movemos en torno a las mismas doce horas por día, entonces ¿por qué es tan común decir que nos quedamos sin tiempo para ordenar la casa?

Administrar adecuadamente nuestro tiempo, constituye el primer paso a seguir para que cada hora esté claramente justificada al final del día. Es bueno saber que no somos los únicos en malgastar nuestro tiempo, pero no es lo más recomendable para quienes queremos mayor productividad como madres.

El principal enemigo de la administración del tiempo es la cantidad de ocupaciones, que aunque parezcan bien administradas, siempre van a terminar quitando algunas milésimas de segundo a las otras ocupaciones.

El otro enemigo es el desorden, que aunque viene justificado con la falta de tiempo, a menudo es una limitante para que se dé efectivamente el desenvolvimiento de las cosas. Por ejemplo, si vamos cocinar y la alacena es un desorden, perdemos minutos en conseguir los implementos para adecuarnos a hora y cuarto que destinamos a este quehacer.

No hay que dejar de lado a la pereza y el cansancio, que siempre llegan para contribuir al desastre. A veces es cuestión de necesidad o de personalidad, querer tener las cosas en su santo lugar; pero si nos dejamos influir por la pereza o acusamos al cansancio, siempre tendremos excusa para tener la casa hecha un desastre.

“Lo único que realmente nos pertenece es el tiempo, incluso aquel que no tiene nada, por lo menos tiene la misma cantidad de tiempo que cualquier otra persona”.

-Baltasar Gracián-

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¿En qué se me va el día?

Cada día tiene 24 horas, la mayoria de las cuales se van sin saber en qué y son muchas  más de las que invertimos durmiendo, es que Acaso ¿el día no se va cuando las cosas quedan hechas?

Pues no, cuando estamos ocupados en los quehaceres previamente administrados, las horas pasan más rápido, pero son más productivas. Solo decimos que el día se nos va cuando no hacemos nada en dirección a lo que estaba planeado.

El día también se nos va, respondiendo a las pequeñas pautas que otras personas nos ponen, algunas veces más dilatadas y mucho más complejas que nuestras ocupaciones; pero por alguna razón siempre hay alguien que nos hace perder el tiempo.

No obstante, es nuestra responsabilidad retomar la pauta preestablecida para circular en función del reloj.

El hecho no es acusar a alguien de nuestra falta de organización, sobre todo cuando los causantes son nuestros hijos. Tener la casa desordenada, es uno de los precios más bajos que se pueden pagar a cambio de la satisfacción que nos dan los niños.

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Pero, si crees que esta situación te está superando te recomendamos que sigas estos consejos para aliviar el desastre:

  1. Conserva la calma y se paciente.
  2. Organiza tus quehaceres por orden de prioridad (reflexiona sobre lo que es verdaderamente importante).
  3. Procura que cada cosa tenga una ubicación determinada, fija y accesible.
  4. Delega tareas  entre los integrantes de la familia (los niños deben ayudar cuando ellos mismos causen el desorden).
  5. Equilibra las ocupaciones para que puedas tener el control y que estas no te controlen a ti.
  6. Mantente atenta a cambios en tu estado de ánimo y salud física, a fin de que el cansancio no te derrote de sorpresa.
  7. Dedica las primeras horas del día a los trabajos más fáciles para que no comiences cansada (recuerda priorizar en torno a tus otros oficios posteriores).
  8. Planifica un horario exclusivo para los quehaceres del hogar, así no te convertirás en esclava del orden.
  9. Destina un lugar de la casa a tu esparcimiento, el cual no se vea afectado por el desorden general. Te puede servir para como inspiración y motivación.