¿Es verdad que las niñas prefieren hablar con sus madres?

Las relaciones madre-hija no siempre son fáciles. Sin embargo, es posible establecer un vínculo de complicidad basado en la confianza y el diálogo. Ofrecemos algunas claves para alentar a tu hija a hablar más contigo.

Sin lugar a dudas, la comunicación entre las madres y las hijas suele ser muy especial. En la mayoría de los casos, las niñas prefieren hablar con sus madres y revelar algunas de sus confidencias. Eso sucede porque la comunicación suele ser fluida y natural.

Ciertamente, las relaciones entre madres e hijas no siempre son fáciles de entender. En algunos casos, se dan conversaciones diarias interminables, aunque en otros las charlas son limitadas y no incluyen demasiados detalles. A continuación, te describimos cómo evolucionan las etapas de la relación entre ambas.

Las diferentes etapas en la relación madre-hija

La relación entre una madre y su hija puede ser apasionada y, a veces, sofocante. El vínculo entre ambas sucede en la niñez, la adolescencia y en la vida adulta. Ciertamente, las tres etapas son determinantes en sus vidas son:

1. Relación madre-niña

Durante esta primera etapa, la madre es probablemente la única confidente. La pequeña comparte los primeros secretos sobre la escuela o comentarios sobre sus nuevas amistades. La confianza entre ambas es total, lo que permite que puedan expresar libremente sus pensamientos y sentimientos.

Todas estas reacciones se traducen en una hermosa complicidad durante la infancia. Sin embargo, cuando pasan los años, surgen conflictos y la relación comienza a ser algo más complicada.

2. Relación madre-hija adolescente

La pequeña niña habladora dará paso a una persona con emociones difíciles de controlar. Durante esta época, es mucho más complicado que la hija confíe en su madre.

En el transcuros de la adolescencia, las chicas buscan más independencia familiar; por ello, las relaciones entre amigas son más fuertes. Ellas prefieren compartir sus intimidades entre amigas, como por ejemplo, las historias sobre el primer amor.

Durante este período, el conflicto se establece poco a poco. Se trata de una oportunidad para rebelarse que consiste en la búsqueda de independencia. Entre otras cosas, tu hija aprenderá a tener opiniones contrarias y a forjar su propia personalidad.

El diálogo entre madre e hija es vital para la construcción de la feminidad en la adolescencia.

3. Relación madre-hija adulta

Cuando pasamos al mundo adulto, todo sucede de manera más natural. Cuando la hija madura, se reafirma y se rebela; no soporta que la madre ponga límites o que influya en cómo debe vivir. Por lo tanto, la madre debe entender que el momento de educar ha terminado y concentrarse en tener un vínculo sano con su hija.

6 claves para favorecer el diálogo con tu hija

Como madre, te recomendamos estar presente en la vida de la niña sin ser invasiva. Es muy posible que no quiera confiar en ti sus curiosidades si siente que es juzgada.

Por ese motivo, es aconsejable mantener una distancia incluso en el papel de confidente. Aquí tienes algunas claves para lograrlo:

1. Comienza a hablar con tu hija a una edad temprana

Hablar de temas importantes con tu hija es algo que deberías comenzar a hacer en la etapa previa a la adolescencia. Hazlo con los debates apropiados para su edad y avanza a medida que la niña madure, especialmente entre los 11 y 14 años.

2. Tu carácter abierto la ayudará a hablar contigo

Si consigues ser una madre menos crítica y de mente abierta, tu hija estará mucho más dispuesta a revelarte sus confidencias. Es posible que, cuando hagas algunas preguntas, la niña se niegue a responder o compartir más información de la que ella considere oportuna.

3. Encuentra el equilibrio entre ser amiga y madre

Uno de los puntos clave es equilibrar la relación madre-hija desde una edad temprana. Tratar de ser demasiado amiga de tu hija puede llegar a ser contraproducente.

Algunas mamás se esfuerzan tanto para hacerse accesibles con sus hijas que entran en detalles que no deben. Una madre puede ser una cómplice, una confidente, pero debe seguir siendo madre.

“El amor de una madre y una hija nunca se separa”
–Viola Shipman–

4. Realiza rituales familiares 

Los rituales familiares son aquellos momentos en los que se celebra un evento o simplemente madre e hija pasan un buen rato. Para tu hija, estos instantes representan una oportunidad para compartir confidencias. Si comienzas estas actividades temprano, tu hija mantendrá estos hábitos durante su adolescencia e incluso en la edad adulta.

5. Busca soluciones con tu hija

Permite que la niña sugiera sus soluciones cuando hables de un problema que tiene y trata de resolverlo de manera conjunta con ella. Las niñas necesitan consejos, pero también quieren ser parte de la solución. Este método la animará a que hable contigo cuando tenga un problema.

Las niñas prefieren hablar con sus madres porque las une una relación de complicidad.

6. Usa los medios de comunicación actuales para iniciar conversaciones con tu hija

Haz que la comunicación con tu hija sea una parte integral de tu vida. Las nuevas herramientas de comunicación pueden fortalecer los lazos; siéntete libre de compartir con ella todo lo que te interesa. Asimismo, no dudes en discutir varios temas y crea un registro de intercambio de opiniones.

En definitiva, a pesar de que las niñas prefieren hablar con sus madres, debes saber que la relación entre ambas nunca resulta sencilla. Puede ser problemática, pero también puede ser rica y muy sólida; no olvides que tener una madre que te escuche, te apoye y te ame es la mayor bendición en la vida.

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