¡Es hora de despertar la conciencia ecológica!

Francisco María García · 6 noviembre, 2018
¿Qué implica la conciencia ecológica en los niños? Se trata de transmitirles desde muy pequeños el respeto por la naturaleza que los rodea y los seres que la habitan. El uso responsable de los recursos, el hábito de reciclar y reutilizar y la importancia de la convivencia son conceptos a enseñar.

Despertar la conciencia ecológica en los niños implica transmitir desde la infancia el cuidado y respeto por el medio ambiente y los seres vivos. Enseñar el amor por la naturaleza a los pequeños les permite construir lazos positivos con el entorno y, de este modo, habitar el planeta con una proyección responsable.

Hay muchas maneras de despertar la conciencia ecológica, mediante conceptos sencillos como reducir el consumo, reutilizar y reciclar. La empatía profunda hacia los seres vivos que experimentan las infancias, facilita en gran manera el desarrollo y la asimilación de las ideas sobre ecología.

La naturaleza: ¿Una fábrica o una casa?

Reflexionar acerca de la naturaleza puede derivar en varios caminos. Primero, se puede distinguir en el entorno más cercano qué cosas provienen de la naturaleza y de qué materiales se obtienen. Resulta asombroso, para pequeños y no tanto, descubrir que absolutamente todo es naturaleza.

Por ejemplo, encontrarán juguetes de plástico, un material que deriva del petróleo; este, a su vez, se extrae de la tierra, que es una ‘fuente de energía no renovable’ y, por tanto, escasa. Otro caso es el de los libros, que podrán evocar a los bosques de pinos, de donde se extrae la madera que luego servirá para las hojas en las que ellos hacen sus dibujos.

Después, el recorrido visual puede posarse en un oso de peluche hecho con algodón, o en los ladrillos de una pared, fabricados con productos minerales. De repente, algo que parece tan abstracto como la palabra ‘naturaleza’, comienza a ser palpable mediante los objetos y visualizable a través del análisis de sus materiales.

Una manera de asimilar esta idea es preguntando a los niños cuál es el juguete preferido y desmenuzar el material con el que está hecho. Para un niño, la historia sobre el objeto aportará un plus de valor completamente nuevo. Este detalle podría convertirse en la semilla para despertar la conciencia ecológica.

Enseñar a los niños a respetar el medio ambiente es tan fácil y divertido que lo harás sin problemas.

Los recursos naturales

Para los más pequeños, es suficiente con una conciencia ecológica que haga foco en el respeto a la naturaleza en general y el consumo responsable. A partir de los diez o doce años, en cambio, los niños son capaces de asimilar la finitud de los recursos naturales.

Además, se puede concienciar a los niños sobre la selección de determinados productos que afectan menos al medio ambiente. También es posible invitarlos a reflexionar sobre el rol de las grandes fábricas en el cuidado o maltrato del planeta, el peligro sobre el uso de agroquímicos y la necesidad del respeto por la biodiversidad.

La naturaleza necesita sentirse bien, recuperarse de la contaminación que causan en las grandes ciudades las compañías mineras, papeleras, etc. ¿Cómo se puede, desde la casa o el aula, despertar la conciencia ecológica y pensar soluciones simples, granitos de arena al gran problema de la contaminación ambiental?

Despertar la conciencia ecológica: 10 opciones para el cambio

La Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI) confeccionó, con motivo del Día mundial del medioambiente, un listado con 10 opciones o reglas para que los niños aprendan a cuidar la salud del planeta:

  • Cerrar el grifo: Ahorrar agua es la regla número uno a enseñar a los niños para cuidar el medio ambiente. Se debe evitar el desperdicio al lavarse los dientes o al tomar un baño, por ejemplo.
  • Papeles al cesto: Otra regla sencilla y aplicable a lo cotidiano es mantener limpias las calles.
  • Compartir juguetes: La idea de no consumir más de lo necesario puede enseñarse de esta manera. Además, fomenta la solidaridad y la empatía hacia el otro.
  • Reciclar: Infaltable el concepto de reciclaje en estas reglas; lo ideal es tener cubos de basura destinados a residuos orgánicos y reciclables. También se pueden reciclar cosas en la casa, como botellas plásticas o cajas de cartón.

“Para los más pequeños, es suficiente con una conciencia ecológica que haga foco en el respeto a la naturaleza en general y el consumo responsable”

Plantas, mascotas y reciclaje

  • Cuidar las plantas: Por impulso, los niños suelen arrancar hojas o flores de las plantas. El respeto por toda forma de vida es esencial para despertar la conciencia ecológica temprana.
  • Apagar la luz: Sencillamente, la habitación que se abandona no necesita quedar iluminada. Por otra parte, buscar la luz natural para las tareas cotidianas eleva el estado de ánimo unos cuantos decibeles.
  • Cuidar las mascotas: En caso de tener mascotas, es saludable para los niños aprender desde pequeños a cuidarlos. La responsabilidad en la convivencia con otras especies genera conciencia y empatía.
El perro es la primera opción al elegir una mascota para los niños.

  • Respeta a las personas: La diversidad de caracteres, culturas, creencias, también debe respetarse. Nadie puede decidir sobre el deseo de los demás.
  • Reutilizar el papel: Dibujar de los dos lados de la hoja es un ejemplo de cómo aprovechar el papel.
  • Cuidar lo que es de todos: Los bosques, las plazas, las cosas de la calle y el agua del río son de todos y de nadie. Hay que ser respetuoso con lo que se usa y lo que no se usa.

Por último, transmitir conciencia ecológica a los niños es también ir de paseo a una granja, realizar un huerto o pasar una tarde en el campo. Hay que mostrarles todas las opciones, permitir que pregunten, experimenten y, sobre todo, que sientan a su manera el cuidado y respeto por el planeta.