¿Es bueno o malo dejar llorar al bebé?

Naí Botello · 9 septiembre, 2018
El llanto es el único medio que tiene un bebé para poder comunicar sus necesidades. Sin embargo, ¿puede verse afectado de algún modo si lo dejamos llorar en exceso?

Hambre, frío, necesidad de contacto o incluso algún malestar son algunos de los motivos por los cuales el bebé llora. Con esta acción, nos queda claro que el niño está comunicando sus intenciones, pero entonces, ¿es bueno o malo dejar llorar al bebé?

Este cuestionamiento resulta controvertido, pues ambas posturas conviven: la que afirma que es algo absolutamente negativo, como la de otros especialistas que exponen que, por el contrario, el bebé puede ir aprendiendo sobre la espera y el control de su comportamiento.

Para no dejar ninguna de las posturas por fuera del debate, quisimos que veas las dos caras de la moneda y cuáles son los pros y contras sobre dejar o no llorar al bebé.

¿Es bueno o malo dejar llorar al bebé?

Como adelantamos previamente, existen dos posturas sobre este tema. Por una parte, se afirma que dejar llorar al bebé por un tiempo prolongado puede desencadenar en una situación de estrés tan elevada en el pequeño que podría conducirlo a padecer problemas neurológicos.

Por otro lado, un grupo diferente de pediatras afirma que no existen estudios que certifiquen realmente que el llanto prolongado afecte de alguna forma al bebé. De hecho, creen que dejarlos llorar les permite abrirse al mundo, ser más independientes y aprender a ser pacientes.

Por supuesto, esta acepción tiene en consideración el hecho de que el niño no llore por una necesidad, sino más bien por capricho.

Para ilustrar mejor las dos posturas, a continuación desglosaremos los aparentes beneficios y las contraindicaciones sobre qué hacer frente al llanto del bebé.

Muchas veces, los bebés lloran dormidos y los padres no saben cómo reaccionar.

El lado negativo

Sobre el método de dejar llorar al bebé, hay muchas posturas negativas. Aunque no existen estudios concretos que realmente puedan demostrar que el niño puede sufrir un daño, la verdad es que varios factores van a incidir para poder afirmar taxativamente que esta acción es negativa.

Se parte de la idea de que no es lo mismo que un niño recién nacido o menor a seis meses llore de forma prolongada a que un niño de dos años llore por capricho. La edad y el por qué del llanto serán, en parte, el factor decisivo para realizar juicios de valor con respecto a este tema.

Específicamente, los argumentos en contra de dejar llorar a un bebé señalan que el pequeño puede sufrir los siguientes daños:

  • El niño puede tornarse menos inteligente.
  • Puede volverse nervioso o sufrir de ansiedad.
  • Pueden tener problemas para vincularse con otras personas.
  • Puede convertirse en un niño inseguro.
  • En el campo de la medicina psicosomática, se afirma que el niño puede sufrir problemas psicológicos.
  • El niño puede sentirse abandonado y arraigar ese sentimiento en su mente.
  • Los niños que lloran y no son atendidos pueden desarrollar apego evitativo.

Finalmente, un último argumento expone que, al contrario de lo que muchos piensan, si el niño es atendido pronto, su llanto va a parar; si se le deja llorar, el pequeño va a intensificar más sus gritos y frustración.

“La edad y el por qué del llanto serán, en parte, el factor decisivo para realizar juicios de valor con respecto a este tema”

Posturas neutras

Debemos comenzar este apartado exponiendo que los especialistas que toman una postura neutra no ven mayor problema con el hecho de que los padres dejen llorar al bebé en ausencias cortas, por ejemplo si tuvieron que ir al baño o si están preparando el biberón.

Esto no significa que estén a favor de que un niño llore por tiempo prolongado o por ser desatendido intencionalmente. Su postura está más bien ligada al apego a la ciencia y creen que no hay pruebas contundentes que sirvan de argumento válido para llegar a conclusiones definitivas.

¿Es bueno o malo dejar llorar al bebé?

Por otra parte, sostienen que el no complacer de inmediato una actitud caprichosa del pequeño los tornará más pacientes y tolerantes en la convivencia y comunicación con sus padres. A estas ventajas, también se le suman:

  • Si se atiende de inmediato un llanto caprichoso, el niño va a manipular a sus padres.
  • A los niños mayores de seis meses que no tengan ningún dolor, hambre o sueño, se les puede permitir llorar unos instantes.
  • Cualquier niño puede llorar, pero esa situación nunca debe exceder los cinco minutos de duración.

Para concluir, es importante aclarar que cada situación de llanto es particular. No es lo mismo que el bebé llore porque no le guste la sillita del coche y no lo podamos ubicar allí a que llore por hambre o porque necesite un cambio de pañal y no sea atendido. En todo caso, siempre debe privar el sentido común, la paciencia y el amor hacia el pequeño.