Aprender a dormir: el sueño entre los 2 y 5 años

Adrianazul · 21 agosto, 2017

Como padres, somos los primeros encargados de enseñar a nuestros hijos cómo aprender a dormir. Una vez fuera del vientre materno, el descanso no es igual.

Lograr un patrón de sueño estable en los niños es una tarea que se completa poco a poco. Los niños pequeños necesitan una rutina de sueño estable para que puedan descansar bien. La calidad del sueño incide directamente en la salud de nuestros hijos, por eso es importante velar por ello. Además, como dice el dicho que mientras más se duerme ¡más se crece!

A partir de los dos años de edad los hábitos de sueño de tu hijo cambiarán respecto a cuando sólo tenía unas semanas de edad. Por ello es necesario crear el ambiente propicio y las condiciones adecuadas para que el niño pueda aprender a dormir.

A esta edad los niños tienden a dormir aproximadamente unas 13 horas diarias. Luego, a partir de los tres años de edad y hasta los cinco, los niños comienzan a dormir unas diez horas diarias aproximadamente.

¿Qué significa que los hábitos de sueño de mi hijo vayan cambiando? Muy sencillo.

Los hábitos de sueño nunca permanecen estáticos en el ser humano. El reloj biológico’ se va ajustando progresivamente a los cambios físicos en el cuerpo del niño y busca cumplir con la cantidad de descanso apropiada.

Aprender a dormir es crucial para los pequeños

A estas edades es posible que  los niños despertándose por la noche por una u otra razón. No obstante, esto ocurrirá cada vez menos –y también por periodos más cortos– usualmente por unos 20 minutos. Aprender a dormir tomará tiempo pero si sabemos enseñarles bien, todos se verán beneficiados.

NOTA: Los patrones de sueño deben asentarse bien hasta que el niño alcance los diez años de edad.

Aprender a dormir tiene sus etapas

Cuando el niño aprende a hablar ya puede decirnos mejor qué es lo que siente o lo que necesita si se despierta por la noche. En esta etapa es cuando hace más falta reforzar la rutina. Para el pequeño, aprender a dormir le tomará tiempo.

Atender a sus necesidades y tratar de ayudar a que el niño consiga las condiciones óptimas para poder descansar bien, pues hasta los 5 años de edad es muy probable que aún necesite de la ayuda de sus padres para poder quedarse dormido.

Es muy importante que los padres también le pongan límites y sepan atender a sus necesidades sin malcriarlos. Debes aprender a diferenciar cuándo es una necesidad real o cuándo el niño está manipulándote.

Es perfectamente normal que el niño intente negociar y pedir cosas cuando se despierta por la noche. Cuando esto ocurre –aconsejan los expertos– es bueno que le trasmitas puede disfrutar también durmiendo solo y que no le pasará nada malo. Aclárale muy bien que necesita dormir para poder reponer energías y seguir jugando al día siguiente.

Evita en la medida de lo posible crear un ambiente tenso. También evita castigar o reprender al niño a altas horas de la noche sólo por despertarse. Eso sólo complicará las cosas.

Hasta los 5 años de edad siguen haciendo una siesta de una hora por la tarde. Las siestas no deben ser muy largas y tampoco debemos dejar que sean en horas tardías para que así el niño pueda conciliar el sueño por la noche sin dificultad.

Hay que enseñarlos a dormir

  • Establecer y respetar una rutina para conseguir un patrón del sueño estable. Es muy importante que el niño se acueste y se levante todos los días a la misma hora. También es bueno evitar que el niño se acueste con hambre o que tome mucho líquido antes de irse a la cama porque es posible que se despierte por las ganas de orinar o el hambre.
  • La rutina para irse a la cama puede incluir actividades que lo relajen. Estas pueden ser un baño, la lectura de un cuento o incluso cantarle una canción. También es bueno manifestarle al niño gestos positivos. Explícale que siempre vas a estar cerca de él y que siempre velarás por su bienestar, así superará la sensación de separación.Durante el descanso también podemos compartir momentos de ternura
  • Es imprescindible que los niños no asocien irse a la cama como un castigo. No es bueno que le digan que va a venir el “coco” si no se va a dormir pronto. Esas cosas en lugar de ayudarlo lo perjudican porque le transmiten miedo.

Por otra parte, muchos padres llevan a sus hijos a la cama cuando están exhaustos, incluso tratan de cansarlos un poco más si ven que aún están muy activos, no obstante a veces los invitan a jugar y sin querer los activan más.

Por otra parte, está demostrado que la luz de los dispositivos electrónicos activa a los niños y evita que concilien el sueño. Con dispositivos electrónicos nos referimos a televisores, tablets, teléfonos, consolas y cualquier otro aparato que emita luz artificial.

Aprender a dormir puede ser fácil si nosotros sabemos ser constantes, pacientes y coherentes con la rutina. El amor a la hora de enseñar a nuestros hijos tampoco puede faltar.