Enseña a tus hijos a lidiar con el fracaso y los errores

Okairy 16 junio, 2016

Perder en un juego, sacar notas bajas en la escuela o no tener el juguete que quiere son situaciones que harán que tu hijo se sienta frustrado y fracasado. Estas dos situaciones no son una exclusividad de los adultos. La decepción y el fracaso son parte en la vida de los niños y tienen un papel importante en el desenvolvimiento que ellos tendrán en su vida.

Está claro que ningún padre quiere ver a su hijo triste y sufriendo. Aquí es cuando debes tener en mente que él va a pasar por esas situaciones en diversos momentos de la vida. Lo necesario aquí es que los enseñes desde muy pequeños a lidiar con el fracaso para que ellos maduren y se tornen más fuertes al enfrentarlo.

No crees falsas expectativas

Cuando un niño entra en un juego o se propone alguna actividad, obviamente existe la expectativa de que quiere ganar y acertar. Por eso, es que al haber fracasado, intentar reducir la importancia de la actividad al decir que solo era por diversión no sirve de nada.

expectativas

Cuando tu hijo juegue y pierda, lo mejor que puedes hacer es que el niño le dé la bienvenida a la frustración y no crearle falsas ilusiones. Acepta su dolor y ayúdalo a lidiar con el fracaso creando en conjunto una estrategia para mejorar en las áreas en las que falló. Tal vez él pueda hacerlo mejor la próxima vez pero no debes hacerle creer que esta estrategia le dará el éxito rotundo.

Da un buen ejemplo

Los padres siempre servirán como modelo y de sus actitudes los hijos aprenden. ¿Cómo actúas cuando tienes que lidiar con el fracaso? Si eres de los que asumen una postura infalible, no aceptas críticas, compites por todo y cobras constantemente, cuidado, porque puedes estarle pasando este modelo a tu pequeño.

Existen padres que al errar dicen: “Fracasé, voy a comenzar de nuevo”. Enséñale a tus hijos que esto es parte de la vida, que caer no es el fin del mundo y, que al caer, todo el mundo se puede levantar.

No transformes derrotas en victorias. Él debe lidiar con el fracaso

Si tu hijo reprobó una materia, mantén la calma, no necesitas ir a reclamarle a la profesora o decir que él se esforzó y que merece más. Así son las cosas de la vida, tú mejor que nadie lo sabe y una decepción no va a traumatizar a tu hijo para siempre.

Conversa con él e intenta hacer que vea lo que sucede. Incentívalo a, por ejemplo, pedir una retroalimentación con el profesor para identificar en qué puede mejorar. Ayúdale a aprender a sacar lo mejor de las críticas en vez de evitar resolver el problema por miedo a que lo lastimen.

Incentívalo al proceso y no al resultado

Cuando te enfocas solo en el resultado y no en el proceso del aprendizaje, esa presión puede ser perjudicial. Cualquier suceso negativo que se presente debe ser enfrentado como el final de un proceso que puede incluir errores y fracasos.

Incentiva a tu hijo a aprender, a procurar respuestas y a cultivar la curiosidad más que en acertar en todo. Aprender y vivir admite errores, intentos, aciertos y construye el saber. Querer aprobación y acierto lleva muchas veces a tropezar por lo que tu hijo debe aprender que el objetivo o resultado no lo es todo.

Enséñale a vivir cada pequeño paso en lugar de estar expectante del futuro.

No hagas del fracaso algo personal

No hagas del fracaso algo personal

“Yo fracasé” no debería convertirse en “yo soy un fracasado”. Intenta que tu hijo mantenga el equilibrio. Explícale que un error o un fracaso no son el final y que no lo definen como persona, como estudiante ni como hijo.

Habla sobre sus dudas y descubre cómo llegó a determinadas respuestas y caminos. La verdad, ningún error parece tan trágico cuando empiezas a analizar lo aprendido de aquella experiencia.

El modo en el que tus hijos luchan contra las dificultades depende en gran parte de tus actitudes y aptitudes para lidiar con el fracaso y los errores. Quien aprende a superar las frustraciones se convierte en un adulto que enfrenta desafíos con menos recelos y miedos.

Recuerda que los buenos padres preparan a sus hijos para los aplausos, los padres excelentes para los fracasos.

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