Los niños y el miedo a la oscuridad

Gladys González · 27 marzo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz Martín el 27 marzo, 2020
El miedo a la oscuridad es uno de los temores más comunes en la infancia. No obstante, es necesario abordarlo adecuadamente para asegurar el descanso de los niños.

El miedo que tienen los niños a la oscuridad es más común de lo que pensamos. Es más una reacción natural del organismo, el instinto de protegerse de lo que consideran algo peligroso.

El poder detectar el miedo a la oscuridad y corregirlo a tiempo nos garantizará un sano descanso para nuestros pequeños. Esa detección temprana evitará traumas y situaciones que son emocional y mentalmente dañinas para la salud de nuestros hijos.

Entre los tres y los ocho años de edad es la etapa en la cual los niños suelen manifestar y desarrollar ese temor. El miedo a la oscuridad muchas veces es infundido por factores externos y no suele trascender de esa etapa, pero debemos estar prestas a ayudarle a dejarlo atrás.

Criar niños más seguros es una responsabilidad de los padres. En la medida que nuestros hijos sean más seguros tendrán mayor control sobre situaciones en las que se pueden convertir en presas del pánico.

¿Por qué le tienen miedo a la oscuridad?

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Quizá no recuerdes un episodio especialmente importante de tu niñez en el que el miedo a la oscuridad te atacara, pero todos en algún momento lo hemos experimentado. Incluso hay adultos que lidian con ese mal. Pero ¿por qué temen los niños a la oscuridad?. La respuesta puede resultar muy amplia, pues no existe un motivo específico.

En algunos casos los niños temen a la oscuridad porque escucharon alguna historia terrorífica o vieron algo relacionado en la televisión. La mayoría de los niños que experimentan este temor asocian la oscuridad con la soledad, un tema especialmente sensible en los pequeños.

En otras ocasiones el miedo es, simplemente, fruto de su infantil imaginación. Algunos recrean en su mente algún monstruo que se esconde bajo la cama o en el armario. Entonces la hora de dormir se convierte en algo odiado: no solo es el final del día, es el despertar nuevamente de ese miedo.

Cuando un niño le teme a la oscuridad muestra algunas señales. No quiere que acabe el día, alarga sus actividades, retrasa el descanso y busca miles de excusas para no irse a dormir. En muchas ocasiones te pide que dejes la luz encendida o busca tu compañía más que en cualquier momento del día.

Cómo ayudarles a superar su miedo

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Para poder ayudarle debes entender que tenerle miedo a la oscuridad es algo normal, pero tampoco debes subestimarlo. Para el niño es un asunto serio y como tal debe ser atendido. Evita a toda costa que se genere una burla por ello.

  • Ante un episodio de pánico, es importante que converses con tu pequeño. Explícale que no hay ninguna razón para que esté asustado. Intenta tranquilizarlo.
  • Dejarle la luz encendida no es una solución, no le ayudará a superar el miedo. Solo lo aplacará mientras su habitación esté iluminada, pero el miedo continuará allí. Dejar una luz tenue puede ayudar, pero es un método a utilizar mientras se acostumbra a dormir a oscuras.
  • Muéstrale que su habitación y su casa son lugares completamente seguros; pero ¡ojo!, hacerlo a modo de inspección puede generar estrés.
  • Propicia algún tipo de juego en el que visiten estos espacios en los que suele pensar que hay algo oculto, de esta forma lo asociará a algo positivo y divertido.
  • La habitación de tu pequeño debe estar en orden. Los ambientes en los que reina el orden también hay tranquilidad. El desorden puede generar que el niño imagine formas que le causen miedo en la oscuridad.

La rutina aporta estabilidad

Por último, trata de seguir cada noche una rutina para antes de acostarse. Esto ayudará al pequeño a ir entrando en un estado de relajación que propicie el sueño. Puedes dedicar estos últimos momentos a realizar alguna actividad relajante para el pequeño; por ejemplo, tomar una ducha o un baño.

A continuación acompáñalo a su cama y permanece con él unos minutos. Trata de que experimente emociones placenteras de modo que asocie este momento con algo positivo. Puedes leerle un cuento o relatarle alguna historia. Igualmente podéis realizar una práctica de relajación o aprovechar para recordar los momentos más bonitos del día. 

Por último y cuando ya se encuentre en un estado tranquilo y positivo, ha llegado el momento de dormir. Arrópalo, dale un beso y despídete hasta mañana deseándole dulces sueños.

  • García, F. M. (2019, 25 febrero). ¿Cómo ayudar a los niños con miedo a la oscuridad? Recuperado de https://mejorconsalud.com/ayudar-los-ninos-miedo-la-oscuridad/
  • Méndez, F. X., Orgilés, M., & Rosa, A. I. (2005). Los tratamientos psicológicos en la fobia a la oscuridad: Una revisión cuantitativa. Anales de Psicología/Annals of Psychology21(1), 73-83.