Los niños y el miedo a la oscuridad

Gladys · 21 mayo, 2016

El miedo que tienen los niños a la oscuridad es más común de lo que pensamos, es más una reacción natural del organismo, el instinto de protegerse de lo que consideran algo peligroso.


El poder detectar el miedo a la oscuridad y corregirlo a tiempo nos garantizará un sano descanso para nuestros pequeños y la tranquilidad plena de que a nuestros hijos no los perturba nada.

Esa detección temprana evitará traumas y situaciones que son emocional y mentalmente dañinas para la salud de nuestros hijos.

Entre los 3 y 8 años de edad es la etapa en la los niños suelen manifestar y desarrollar ese temor. El miedo a la oscuridad muchas veces es infundado por factores externos y no suele trascender de esa etapa, pero debemos estar prestas a ayudarle a dejarlo atrás.

Criar niños más seguros es una responsabilidad de los padres. En la medida que nuestros hijos sean más seguros tendrán mayor control sobre situaciones en las que se pueden convertir en presas del pánico.

¿Por qué le tienen miedo a la oscuridad?

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Quizá no recuerdes un episodio especialmente importante de tu niñez en el que el miedo a la oscuridad te atacara, pero todos en algún momento lo hemos experimentado.

Incluso hay adultos que lidian con ese mal, pero ¿por qué temen los niños a la oscuridad? La respuesta puede resultar muy amplia, pues no existe un motivo específico.

En algunos casos los niños temen a la oscuridad porque escucharon alguna historia terrorífica o vieron algo relacionado en alguna película o programa de televisión.

La mayoría de los niños que experimentan este temor ponen a andar su imaginación y asocian la oscuridad con la soledad, un tema especialmente sensible en los pequeños.

Y es precisamente el dejar volar la imaginación la fuente de su miedo, algunos recrean en su mente algún monstruo que se esconde bajo la cama o el clóset.

Entonces la hora de dormir se convierte en algo odiado, no solo es el final del día, es el despertar nuevamente de ese miedo.

Cuando un niño le teme a la oscuridad muestra algunas señales de ese miedo. No quiere que acabe el día, alarga sus actividades, retrasa el descanso y busca miles de excusas para no hacerlo.

En muchas ocasiones te pide que dejes la luz encendida, busca tu compañía más que en cualquier momento del día. Permanece atenta a estos indicios para poder ayudarle a superarlo.

Cómo ayudarles a superar su miedo

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Para poder ayudarle debes entender que tenerle miedo a la oscuridad es algo normal, pero tampoco debes subestimarlo. Para el niño es un asunto serio y como tal debe ser atendido. Evita a toda costa que se genere una burla por ello.

  • Ante un episodio de pánico, es importante que converses con tu pequeño. Explícale que no hay ninguna razón para que esté asustado. Intenta tranquilizarlo, las mamás siempre tenemos las palabras adecuadas para eso.
  • Dejarle la luz encendida solo porque él lo pide no es una solución, no le ayudará a superar el miedo. Solo lo aplacará mientras su habitación esté iluminada, pero el miedo continuará allí. Dejar una luz tenue puede ayudar, pero es un método a utilizar mientras se acostumbra a dormir a oscuras.
  • Muéstrale, que su habitación y su casa son lugares completamente seguros, pero ¡ojo!, hacerlo a modo de inspección no es lo más conveniente, puede generar estrés.
  • Propicia algún tipo de juego en el que visiten estos espacios en los que suele pensar que hay algo oculto, de esta forma lo asociará a algo positivo y divertido.
  • La habitación de tu pequeño debe estar en orden. Los ambientes en los que reina el orden también hay tranquilidad. El desorden puede generar que el niño imagine formas que le causen miedo en la oscuridad.
  • Realiza alguna actividad relajante antes de la hora de ir a dormir. Una ducha refrescante seguro lo hará sentirse reconfortado y contribuirá a conciliar el sueño mucho más rápido.
  • Leerle un cuento o relatarle una historia emocionante y gratificante, le harán experimentar tranquilidad.
  • Acompáñalo a la cama, además de fortalecer la unión entre madre e hijo, lo hará sentirse mucho más seguro.
  • Darle un beso, arroparlo y un “hasta mañana” servirá para que duerma relajado.