Técnicas para acercar la meditación a los niños

11 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
La meditación es una práctica realmente beneficiosa. Por ello, promoverla desde la infancia facilitará a los niños la gestión emocional.

Con frecuencia, pensamos que las técnicas de meditación son algo propio de los adultos por ser complejas y requerir disciplina. Además, suponemos que los menores no necesitan este tipo de herramientas, ya que su vida es, aparentemente, más sencilla. La realidad es que acercar la meditación a los niños desde que son pequeños les ayudará a integrar esta práctica en su rutina, y le proporcionará grandes beneficios.

Meditar no ha de ser complicado ni tedioso, pues, básicamente, se trata de alcanzar un estado de relajación profunda, calma y bienestar, centrándonos en el presente. Puesto en palabras tal vez suene imposible de lograr en los niños, seres inquietos y ávidos de estímulos. Sin embargo, existen diversas formas en las que podemos adaptar esta beneficiosa práctica a los más pequeños.

Beneficios de la meditación en los niños

La meditación es un hábito que ayuda a regular el estado emocional. Favorece una sensación general de calma y reduce la ansiedad. Pero también potencia la capacidad de responder adecuadamente ante las situaciones adversas.

A su propio nivel, los infantes también tienen que lidiar con emociones como el miedo, la tristeza, la ira o la frustración. Practicar la meditación regularmente facilitará que entren en contacto con sus emociones, se familiaricen con ellas y aprendan a manejarlas de una forma más consciente y menos impulsiva.Niño practicando la meditación y el mindfulness.

Técnicas para acercar la meditación a los niños

Respiración, música y gratitud

Si existe un elemento imprescindible en la meditación, este es la respiración. Respirar de la forma adecuada puede significar la diferencia entre un estado de ansiedad y uno de calma. Por ello, lo principal es enseñar a los niños a realizar una respiración profunda y diafragmática.

Para esto, hemos de animarlos a llevar el aire a la parte baja de sus pulmones, haciendo que su abdomen suba y baje al ritmo de la respiración. Además, esta ha de seguir una cadencia determinada, inhalando durante tres segundos, reteniendo el aire otros tres y exhalando lentamente otros tres segundos más.

Si acompañamos este sencillo ejercicio con una música melódica y tranquilizante de fondo, lograremos ese estado de tranquilidad y presencia que buscamos.

Puede servir para regular el nerviosismo o para inducir al sueño por las noches. Pero también es posible utilizarlo para comenzar el día con un estado de ánimo positivo. Para ello, cada mañana dedica unos minutos a respirar profundamente con tu hijo y agradeced algo que os haga felices.

Meditaciones guiadas

No podemos pretender que un niño pequeño se siente en silencio durante media hora con los ojos cerrados. Al poco tiempo se aburrirá y terminará viendo la meditación como algo tedioso. Sin embargo, podemos ayudarnos de meditaciones guiadas para despertar su interés o curiosidad.

Se trata de que el niño escuche cómo se va narrando una historia o cuento mientras él se relaja y respira. La historia le irá llevando a través de diversas situaciones y emociones con ayuda de los personajes y las escenas que se evocan.Niña en el campo poniendo en práctica algunas técnicas para acercar la meditación a los niños.

Cuando los niños van alcanzando una edad más avanzada, podemos comenzar a introducirles el hábito de centrarse en sus reacciones corporales, reconocerlas y modificarlas para gestionar su ansiedad. La técnica Koeppen puede ser apropiada en los primeros años, ya que facilita el ejercicio con juegos e imágenes mentales divertidas.

No obstante, más adelante, el menor podrá tomar una mejor conciencia de lo que se pretende con la meditación y realizarla sin necesidad de juegos.

Otras alternativas para acercar la meditación a los niños

A la hora de seleccionar la técnica más apropiada para comenzar a meditar con nuestros hijos hemos de olvidar ciertos prejuicios. Meditar no solo consiste en sentarse con las piernas cruzadas y permanecer en silencio. Cualquier actividad que nos ayude a conectar con nosotros mismos, con nuestro entorno y con el presente será beneficiosa.

Entonces, si tu hijo prefiere opciones más activas, puedes optar por realizar paseos por la naturaleza, centrando la atención en lo que se percibe: los colores, los olores, los sonidos, la brisa… También se puede animar al niño a cantar una canción que contenga mensajes positivos y que le guste, tratando de afinar.

También puedes proponerle realizar una pintura en la que pueda expresarse libremente. Toda actividad que ayude al niño a centrarse en el presente y en sus sensaciones será positiva.

  • Novella, I. (2019, 29 septiembre). La meditación en la infancia: cultivando desde pequeños nuestro jardín interior. Recuperado de https://lamenteesmaravillosa.com/la-meditacion-la-infancia-cultivando-desde-pequenos-jardin-interior/
  • Lozano Chumbe, L. (2018). La meditación como método para disminuir la agresividad en niños de 3 a 5 años.