Enseña a tu hijo a aceptarse y amarse como es

Agetna 8 junio, 2017

Enseña a tu hijo a aceptarse y amarse como es para que se sienta bien con sus logros, su manera de pensar, sentimientos y acciones. Solo quien es de esa manera puede ser feliz. Aquel que se avergüenza de lo que es, de lo que tiene o no, difícilmente puede vivir en paz consigo mismo y con las personas que le rodean.

Cinco reglas para enseñar a tu hijo a aceptarse y amarse como es

Existen cinco reglas básicas que puedes usar en la crianza de tu hijo para enseñarlo a aceptarse y amarse como es. Ellas deben ser parte de su cotidianidad.

A continuación, te las comentamos.

Apláudelo para que se sienta orgulloso

Tu aplauso es el mejor premio que tu hijo puede recibir. Esa acción tan sencilla le trasmite un sinnúmero de mensajes que le sirven para construir su autoestima.

Tu sonrisa, tu mirada de aceptación, tu risa; ese abrazo, la palmadita en la espalda, ese beso que le das por sus buenas acciones lo hacen sentirse orgulloso de su forma de ser.

Aplaude a tu hijo, halágalo, hazlo sentir orgulloso cuando canta, baila, hace una gracia, gana una carrera, dibuja, se come toda la comida, se calza los zapatos solitos, te ayuda cuando no se lo pides… decirle con o sin palabras que vives orgullosa de él le ayudará a valorarse.

Dale cariño para que se sienta amado

El cariño es la mejor manera de decirle a otra persona, mediante acciones, que la quieres, la amas, y te gusta estar a su lado.

Ese roce de la piel mientras lo acaricias, tus palabras dulces, tus besos, el rato que pasas acostado a su lado, cuando lo cargas (aun si es grandecito), le pasas la mano por la cabeza y lo tratas con suavidad, lo hacen sentir amado por la persona que más le importa en el mundo: tú.

Mientras lo amas, lo ayudas a aceptarse y amarse como es.

Hablar sobre sus cualidades hace que aprenda a valorarlas

Tu hijo no sabe las cualidades que tiene a no ser que tú, su familia, sus maestros o amigos, se lo digan. Solo en la comparación que hace con los demás niños de su edad es capaz de conocer sus virtudes.

Háblale sobre sus cualidades para que aprenda cuáles son y sepa valorarlas como características importantes que tiene y de las cuáles debe sentirse orgulloso.

Ya sea que se trate de rasgos físicos, buenos modales, inteligencia, condiciones artísticas o deportivas… Resalta todo lo que lo hace único para que se aprecie a sí mismo como persona.

Inclúyelo en las conversaciones de la familia y escucha sus opiniones para que se sienta valorado por todos

Dejarlo fuera de todas las conversaciones, no poner interés en las cosas que te dice o, escucharlo, pero jamás comentar sus ideas ni ponerlas en práctica, no va a ayudar a tu hijo a aceptarse y amarse como es, todo lo contrario.

Eso solo le dirá que sus opiniones no son buenas y que no les importan a los demás.

Por eso, siempre que puedas, pídele criterios acerca de cualquier problema, aunque al ser pequeño estos deban ser simples.

Cuando te dé una opinión préstale asunto y aplícala.

Hazle ver que no son defectos aquellos que, cree que lo son

 

Enseña a tu hijo que él no tiene defectos porque ningún niño los tiene. Esos que ve como defectos solo son rasgos físicos o psicológicos que lo forman como ser humano.

Solo cuando esas características son usadas para menoscabar la integridad propia o la de otros, pueden ser llamados defectos.

La maldad, la envidia, el egoísmo, el odio, la violencia… esos sí son fallos a corregir. Pero quizás tu hijo sea muy pequeño para entender algo así; por eso, eres tú quien debe percibirlos en su personalidad para eliminarlos cuanto antes.

Enséñale que su nariz torcida es un rasgo de familia que debe lucir con orgullo, y su alta estatura (más que la de los demás) puede ser, en los próximos años, esa aptitud que lo hagan destacarse en algún deporte.

Lo que unos ven como defectos otros los toman como virtud. Hazle entender que no se debe llevar por la opinión ajena porque siempre va a haber criterios diversos.

Cuando se trate de su persona, su criterio, es el que importa.

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