Dale a tu hijo la clave de la felicidad

La clave de la felicidad es un patrimonio que tienen muy pocos. La mayoría de la gente va por la vida siendo infeliz y desdichada. Existen muchos otros que encuentran la felicidad a cada rato y creen que la tendrán por siempre; sin embargo, apenas se dan la vuelta la pierden como un niño pequeño cuando extravía un juguete.

Toda vez que se habla de felicidad se piensa en riquezas materiales y sueños de opulencia hechos realidad, porque a nadie se le ocurriría pensar que en la miseria se puede ser feliz. Y está claro, cuando no hay ropa para cubrir el cuerpo, zapatos que calzar y no se tiene un techo, no se es feliz. Para bien o para mal la especie humana evolucionó por encima de las restantes especies y convirtió en necesidad lo que esas otras desconocen.

Para lograr la felicidad la gente también precisa sentirse reconocida, importante, útil. Tiene que conquistar o lograr algo por sus propios medios, poniendo a prueba sus capacidades físicas y mentales ya sea para construir un satélite de comunicaciones o para dar a luz a un bebé.

Parte de la felicidad está en la buena salud que se tenga. No hay fortuna más grande como la que se tiene cuando se dispone de una salud de hierro.

El amor tiene su espacio dentro de ese estado emocional, tanto el amor que uno siente como el que nos trasmiten los demás. Si sabemos amar a los hijos, a los padres, al esposo o la esposa, la patria, la vida, la paz, los amigos, la naturaleza… si recibimos y apreciamos el amor de las personas amadas, nos sentimos felices.

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Las otras 19 piezas que componen la felicidad

Existen otros puntos que integran la felicidad. Así como el resto antes mencionado, les son inalienables:

  • Nuestro respeto y consideración hacia los otros y de los otros hacia nuestra persona
  • Los buenos modales que nos posibilitan sentirnos orgullosos de nosotros mismos cuando nos comportarnos a la altura de lo que el resto de la sociedad persigue
  • El conocimiento integral del mundo que nos hace conocer y tener opinión sobre cualquier tema, lo mismo para entenderlo como para expresarnos y hacer valer nuestro criterio
  • Tener la suficiente inteligencia emocional como para no llevarnos por nuestras emociones más básicas: la ira, el enojo, la violencia…
  • Aceptarnos, amarnos como somos
  • Estar conforme con lo que tenemos tanto en materia espiritual como material, pero esforzarnos y no conformarnos solo con lo que la vida nos ofrece. Ser laboriosos y pretender obtener mejores resultados
  • Trabajar día a día por un futuro mejor
  • Ayudar a los demás y comprobar en carne propia cómo se nos engrandece el alma cada vez que hacemos un bien
  • Apoyarnos en nuestra entereza para acometer cualquier proyecto. No valernos de las debilidades de otros, mentir, robar los méritos, ni sacar en provecho los errores de los demás
  • Alegrarnos por los logros ajenos
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  • Tener la mente abierta para cambiar todo lo que debamos cambiar y no aferrarnos a nuestra tozudez y egocentrismo pensando que la equivocación nunca toca a nuestra puerta
  • No codiciar y envidiar lo que otros tienen
  • Tener mente positiva para todo
  • No abortar nuestras proezas por los primeros obstáculos que encontramos en el trayecto, sino tener la capacidad de superarnos para franquear las barreras que necesariamente se nos ponen delante cuando las metas son realmente buenas
  • Jamás dejar de soñar una vida grata y más plena
  • Hacer de todo por contribuir con el bienestar ajeno como mismo hacemos con el nuestro
  • Ver a nuestra familia como el sostén más seguro y el puerto a donde siempre ir cuando estamos en problemas, cada vez que necesitamos afecto, o cuando nos sentimos felices y precisamos compartir con ella todas las alegrías
  • Amar la paz y hacer todo por vivir en armonía con nuestros iguales. No despertar la ira y el conflicto, en cambio, enarbolar la tolerancia como bandera para lograr una convivencia pacífica entre los pueblos
  • Ser libres o sentirnos como tal. La libertad, la emancipación de cualquier yugo nos hace ser felices como ninguna otra cosa en la vida.

Dale a tu hijo la clave de la felicidad

Mamá, la clave de la felicidad se encuentra en reunir porción a porción cada uno de los fragmentos que la conforman. Enséñale esto a tu hijo y confía en que le has mostrado bien cómo construir uno de los estados emocionales más reconfortantes del mundo.

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