Enseña a tu hijo a reírse de sí mismo

Adrianazul 5 mayo, 2017

Aprender a aceptar las bromas y canalizarlas de buena manera y reírse de uno mismo, forma parte de un período llamado madurez emocional que brinda a los niños una fortaleza bastante útil y necesaria en los vaivenes de la época escolar primaria, entre otros momentos de la vida.

La verdad es que cuanto antes aprendan los niños a reírse de sí mismos, mucho mejor será. Un niño que sabe asumir una broma, que comprende el sentido literal y figurado de las cosas, suele ser más seguro de sí mismo y también más asertivo y valiente; un par de muy buenas cualidades. Esa facultad para tomarse las cosas con humor no solo lo preparará para llevar una vida adulta plena, satisfactoria y en definitiva más feliz sino que también puede convertirse en una especie de capa protectora frente a situaciones complicadas de su desarrollo.

Sin embargo, la capacidad de reírse de sí mismo no inmuniza al niño contra cosas más graves y problemas de violencia interpersonal como el bullying, que generalmente no son ninguna broma. El niño debe tener claro que reírse de uno mismo no es el antídoto definitivo contra el victimismo y el intento abuso de otros.

Aprender a reírse de uno mismo sí demuestra un signo de inteligencia, equilibrio y madurez emocional, ya que proporciona seguridad y confianza al niño. Y esto es una eficaz vacuna para enfrentarse a ciertos fenómenos de bullying. No obstante, hay que tener en cuenta que en un escenario de posible acoso o abuso escolar, cuando un niño da muestras de poseer un perfil de seguridad, el acosador normalmente no actúa, y si lo intenta se consigue con que el niño sabe defenderse, sabe pedir ayuda, conoce sus derechos y más.

La vida puede tomarse con humor

El día a día de todos, sobre todo el de los niños, nos presenta muchas realidades y experiencias. Cada mañana tenemos que enfrentarnos a la vida con sinceridad y a veces debemos encarar situaciones incómodas; lo mejor es hacerlo de la mejor manera que conocemos para llegar al final del día lo más enteros posible. Una de las herramientas más eficaces con la que contamos para lograr esto es el sentido del humor.

En muchas ocasiones, esas verdades dichas sin humor y buscando herir resultan demasiado duras y pueden debilitar la frágil autoestima del niño o las relaciones interpersonales a futuro. Algo que ocurre muy a menudo.

Entre las claves capaces de ayudar a resolver cualquier déficit de autoconfianza reside en descubrir que todos somos humanos y por lo tanto nos equivocamos y que también es posible aprender a reírnos de las faltas propias para incluso aprender de ellas. Una forma de lograr esto es por medio del juego. El juego es el modo de aprendizaje más natural y es una magnífica forma de motivar la curiosidad, la creatividad y el coraje.

En Finlandia, donde cuentan con uno de los sistemas educativos con mejores resultados a nivel mundial, los niños y niñas no hacen otra cosa que jugar hasta los siete años.

Reírte sí mismo mejora el autoestima

Una herramienta determinante para encarar muchas situaciones de la vida es el sentido del humor, el cual nos ayuda a mejorar nuestra autoestima, es decir, la relación entre nuestra imagen real y la ideal. Cuando hay una diferencia muy grande entre ambas, se habla de que hay baja autoestima.

El sentido del humor hace que ese trecho desparezca. En ese momento, un niño es capaz de reírse de sus defectos, sus complejos y sus trabas entre otros. Ya el niño no pide el reconocimiento de los demás para sentirse bien consigo mismo y se acepta tal cual es. ¿Ese estado de madurez emocional se debe solo y exclusivamente a haber desarrollado desde la infancia un envidiable sentido del humor? la respuesta exigiría incluir otras habilidades sociales como, por ejemplo, aprender a decir basta.

En el ámbito escolar se dan situaciones como el acoso, en el que el humor pierde protagonismo en pro del amor propio y la firmeza ya que la línea que divide la broma saludable de la agresión es muy fina. ¿Cómo distinguir una de la otra? Pues una broma solo puede ser considerada como tal cuando todos acaban siendo cómplices y nadie se siente herido. De no ser así, ya no se estaría hablando de un humor positivo, sino de todo lo contrario.

En la actualidad los casos de acoso en las aulas se producen con mayor frecuencia. Si el acoso escolar se refiriera solo a simples chistes, la situación podría neutralizarse con una personalidad fuerte. Sin embargo, no es así. El hostigamiento que se ve hoy día, implica que la víctima es sometida a estrés y violencia durante un tiempo prolongado, lo que le genera un malestar significativo en su vida diaria. Sería muy arriesgado decir que por tener una personalidad fuerte, las consecuencias directas del bullying serían menores.

 

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