¿En qué consiste la atención positiva?

28 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la educadora social Natalia Cobos Serrano
La atención positiva, a través de una relación cálida y afectuosa, ayuda a los niños a sentirse valorados y seguros.

Los niños se encuentran en una etapa de crecimiento en la que necesitan grandes dosis de atención, especialmente por parte de los adultos. Por este motivo, en ocasiones recurren a un mal comportamiento para atraer la atención, aunque esta acabe siendo negativa. A raíz de esto, resulta necesario emplear con los niños la atención positiva, no solo con el fin de reducir los comportamientos de búsqueda de atención excesiva, sino también para facilitar en ellos un desarrollo personal saludable.

La atención positiva y la atención negativa: ¿en qué consisten?

El hecho de elogiar y felicitar a un niño tras un buen comportamiento, mostrar interés en sus logros, utilizar expresiones afectuosas y alentarle y animarle en sus tareas son algunos ejemplos de lo que significa utilizar la atención positiva.

A través de este tipo de acciones y experiencias, le estamos indicando al niño que nos importa, lo cual le hace sentirse valorado, una de sus principales necesidades desde el nacimiento. Por otra parte, si no nos detenemos en valorarlos y en celebrar sus logros, es decir, prestarles atención de un modo positivo, los niños buscarán otras formas de captar nuestra atención.Madre elogiando a su hija como parte de la atención positiva.

En vistas a esto, si los niños no son capaces de suplir esta necesidad básica de manera positiva, descubren una forma en la que van a captar la atención de los adultos sí o sí: empleando un mal comportamiento. De esta manera, si gritamos y sermoneamos a los niños, estaremos empleando lo que se denomina atención negativa.

«Los niños poseen una necesidad tan grande de ser reconocidos y que los tomen en cuenta que tratarán de conseguir atención de cualquiera manera, aún si se trata de una atención negativa».

-Gloria G. Rodríguez-

Aunque lo ideal es ofrecer a los niños una atención positiva la mayor parte del tiempo, tal y como referencia la especialista en educación infantil Gloria G. Rodríguez, a veces resulta muy complicado no caer en la trampa de reforzar y premiar la mala conducta, como, por ejemplo, cuando únicamente reaccionamos si los niños manifiestan un mal comportamiento.

¿Cómo emplear la atención positiva?

Sin duda, la atención positiva se trata de un principal motivador de conducta en los niños, y la clave se encuentra en prestar la atención positiva cuando estos manifiestan un buen comportamiento y retirarla en el caso de una conducta inapropiada, aunque inofensiva.

De acuerdo a lo que señalan el profesor de psicología de la Rutgers University Maurice J. Elias y los psicólogos Steven E. Tobias y Brian S. Friedlander, los adultos debemos procurar reducir la cantidad de atención negativa que ofrecemos a los niños, pues esta tiende a incrementar los conflictos en el hogar a la par que disminuye la autoestima.Padres felicitando a su hija por haber hecho bien sus deberes como parte de la atención positiva.

De este modo, tenemos que enseñarle al niño conductas específicas que él pueda identificar como formas de obtener atención positiva. Es decir, lo importante es que el niño sepa que lo que estamos elogiando es su buen comportamiento, por lo que debemos ser muy claros.

¿Por qué es tan importante?

Elias, Tobias y Friedlander asumen que, cuanta más atención negativa reciban los niños, más inseguros se volverán. Por lo tanto, esto les llevará a tratar de atraer aún más atención, lo cual puede convertirse en un problema debido a que la atención negativa resulta menos satisfactoria que la positiva.

No obstante, el efecto más importante del uso de la atención positiva en niños es el desarrollo de un autoconcepto y autoestima saludables. A través de la atención positiva, conseguimos que los niños logren construir una autoimagen saludable, es decir, se valoran positivamente, al mismo tiempo que sienten más seguridad y confianza en sí mismos.

  • Elias, M.J., Tobias, S.E. y Friedlander, B.S. (2014). Educar con inteligencia emocional. Cómo conseguir que nuestros hijos sean sociables, felices y responsables. Penguin Random House Grupo Editorial España.
  • Rodríguez, G.G. (1999). Criando a nuestros niños. Simon and Schister. Nueva York: Estados Unidos.