El labio leporino: qué es y cuáles son sus consecuencias

Francisco María García 14 diciembre, 2017
¿Qué es y cómo se trata el labio leporino en niños? A continuación, desarrollaremos los aspectos centrales de esta afección, que se da mayoritariamente en niños varones.

El labio leporino se describe medicamente como una hendidura abierta en el labio superior. Según los especialistas, ocurre por la unión inconclusa de los procesos maxilar y nasolateral del feto. Se da durante el desarrollo de las facciones del rostro, entre el segundo y tercer mes de embarazo.

Se presenta mayormente en niños con predisposición genética, pero también hay factores y hábitos que influyen en su aparición. La mala alimentación, el tabaquismo y la ingesta de alcohol en la gestación son algunos de ellos. También influye la exposición a sustancias químicas y la falta de vitaminas, como ácido fólico.

En 2011, se estimó que uno de cada 750 niños nacía con labio leporino. Aunque actualmente no hay cifras certeras sobre su incidencia, se sabe que es una de las malformaciones congénitas más comunes. Puede surgir de forma aislada o acompañado de otras alteraciones, como el paladar hendido.

“El labio leporino se presenta mayormente en niños con predisposición genética, pero también hay factores y hábitos que influyen en su aparición”

¿Cómo se evidencia y se corrige?

El labio leporino no afecta las funciones vitales del ser humano, pero representa un gran desaliento para las familias. Esto se debe a su impacto en el aspecto físico del menor y a las consecuencias fisonómicas y emocionales que derivan de él.

El labio leporino puede ser corregido a través de una cirugía.

Esta condición anómala implica la formación de fisuras leves o significativas, que suelen expandirse hacia atrás, hasta alcanzar el paladar o la encía. Pueden ser unilaterales o bilaterales, es decir, comprometer a uno o a ambos lados de la boca.

Dependiendo del caso, se plantea la realización de una cirugía craneofacial para corregir esta situación. Lo que se busca con ella es lograr que el pequeño pueda llevar una vida normal. De ahí que lo recomendable sea operar antes de los 12 meses de edad. Según la gravedad, se determinará si se requiere de una o más intervenciones.

Hay médicos que aconsejan el uso de una prótesis antes de ir quirófano. Esto cerrará la brecha y estirará los músculos del labio. Además, le dará una uniformidad a la nariz y reducirá el riesgo de asfixias durante las comidas. Se dice que al emplear estos retenedores los resultados son más favorables.

“Lo recomendable es operar el labio leporino antes de los 12 meses de edad”

¿A quién afecta y cuáles son sus consecuencias?

No hay suficientes evidencias científicas que lo expliquen, pero ha sido demostrado que los varones son más propensos a padecer labio leporino. Las posibilidades aumentan si hay antecedentes con la misma afección, pero esto no es determinante.

El labio leporino puede ser detectado antes del embarazo.

Lo que sí es seguro es que cuando un niño nace con esta anormalidad las probabilidades de que su hermano la padezca van del 2 al 8%. Lo conveniente es buscar apoyo en un especialista en genética para efectuar una detección prenatal; esto se hace mediante ecografías tridimensionales y otros métodos avanzados.

Los pacientes con labio leporino pueden presentar las siguientes complicaciones:

  • Infecciones en los oídos.
  • Pérdida de la audición.
  • Deformidad en los dientes.
  • Dificultades respiratorias.
  • Problemas para aumentar de peso.
  • Retraso en el crecimiento y el habla.
  • Expulsión de leche por las fosas nasales.

Eso sin contar la posible exclusión de la que pueden ser víctimas por ser considerados diferentes. Por ello, el tratamiento antes del inicio de la escolaridad es fundamental. Será muy útil para prevenir traumas psicológicos que deterioren su confianza y autoestima.

Cuidados de un niño con el labio leporino

Mientras se determina el método más idóneo para su tratamiento, es vital asegurar la correcta nutrición del bebé. Con ayuda del especialista se deben aplicar estrategias para que los alimentos no se vayan hacia las vías respiratorias.

Si hay ausencia de paladar hendido, la lactancia puede efectuarse sin problemas. Los biberones pueden ser un buen complemento, pero hay que hacer pausas cada cinco minutos y evitar que las tomas excedan la media hora.

De igual modo, hay que cuidar que el flujo de leche sea lento y suave. Y también que la tetina apunte hacia la mejilla del lado sano y no hacia la garganta. Una vez el pequeño sea operado se debe mantener el control clínico. Al cabo de unos años, quizás se deban aplicar terapias del habla o tratamientos de ortodoncia.

El equipo multidisciplinario para enfrentar con éxito el labio leporino está comprendido por pediatras, logopedas y odontólogos. Intervienen además enfermeras, psicoterapeutas, otorrinolaringólogos y especialistas en rehabilitación.

La prevención se impone en estos casos, principalmente si hay historial familiar. El conocimiento de esta patología, de las bases genéticas y del correcto control en el embarazo son esenciales.

Otras acciones simples como la toma de ácido fólico pueden marcar la diferencia. Incluso para la prevención de defectos de cierre del tubo neural, que son mucho más graves y delicados.

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