El afecto, la solución a varios problemas

Macarena46 7 enero, 2017

¿Sabías que el afecto puede ser la solución a varios problemas familiares? Pues demostrar afecto a los niños se ha tornado en un ingrediente fundamental durante la crianza. Con este elemento tan básico y genuino puedes conseguir que tu vida diaria fluya con total normalidad.

Por supuesto, una vida sin problemas es como un embarazo sin panza. Pues los conflictos necesariamente golpearán tu puerta durante la maternidad. Sin embargo, si has dado el amor necesario a tus hijos, verás que cualquier revés puede solucionarse de manera rápida y efectiva, y siempre desde el respeto.

La importancia del afecto en la infancia

Cuando un menor no se siente querido, se percibe a sí mismo como poco importante y excluido. Así, al sentirse al margen del calor de hogar, el chico termina por desconectarse del seno familiar. Es en este punto donde comienzan a aparecer los problemas, o a agravarse sin poder llegar a un entendimiento.

Los padres lo tenemos asumido: amamos a nuestros hijos con todo nuestro corazón. Sin embargo, no basta tan solo con sentir cómo este puro sentimiento nos desborda. Lo más importante de experimentarlo es precisamente demostrarlo, exteriorizarlo, a fin de que el niño lo sienta.

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Suponemos que demostramos constantemente aquello que sentimos por los niños. Sin embargo, estamos equivocados. No guardes ninguna de esas muestras tan simples pero importantes. Junta sus partes rotas con un abrazo sanador, grita al mundo tu secreto de amor y mantente a su lado cuando más lo precise.

Justamente la carencia de estos pequeños grandes gestos que dan cuenta del afecto maternal es lo que conduce al mal comportamiento. El problema se agrava cuando el menor crece y gana autonomía e independencia: se aleja debido a la debilidad de los lazos de amor que deberían unir a madre e hijo en un vínculo inmaculado.

Recuerda: el afecto es la dinamita capaz de derribar aquellos muros que, de lo contrario, jamás podrás destruir. Así, el cariño que consigas demostrar durante la infancia de tu hijo hará mecha en su vida adolescente.

Por eso, invierte en la bolsa del amor desde pequeño, pues solo así podrás caminar junto a tu hijo ese duro camino que implica dejar de ser niño para convertirse en adulto. Amarra como nunca los lazos de unión a través del afecto, en el futuro comprenderás su gran importancia.

Brindar afecto, sin ocultar nuestros propios sentimientos

Lo importante de la maternidad es ganar, durante la crianza del nene, su confianza y nunca perderla porque recuperarla puede ser complicado. Por eso es muy importante considerar algunos detalles que hacen el día a día de cada madre.

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En primera instancia, cuando llames la atención al pequeño por algún error, cuida el tono y las palabras que usas. Dirígete al infante siempre con respeto, amor, paciencia y calma. Esto no implica hacer la vista gorda.

Por el contrario, significa que actúes dejando de lado la ira, el miedo y el enojo. Bajo ningún punto supone ocultar tus propios sentimientos. Créelo, nada mejor que hablar el lenguaje del corazón siempre conectando con la mirada.

Pues no hay que pensarlo mucho: los chicos que reciben muestras de afecto son más seguros de sí mismos. Es esta misma seguridad la que los estimulará a aprender durante su infancia. No es para menos, ellos mientras crecen aprenden, por lo que a mayor motivación, más rápido aprenderán.

Demostrar afecto es sencillo. Por ejemplo, algo tan simple como mostrar agradecimiento puede ser una infalible herramienta de utilidad invaluable de cara a futuro. ¿Que no tienes nada que agradecer a tu hijo? Entonces, detente unos minutos a reflexionar.

¿Acaso no te regala a diario un sinfín de momentos tan únicos como bonitos? ¿Qué son sino esas sonrisas y carcajadas que musicalizan tu día? ¿Cuánto vale ese amor tan puro e incondicional que pone color a cada uno de tus días?

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