Educar en el silencio

Fernando Clementin 7 abril, 2018
El silencio suele ser interpretado, por niños y adultos, como una carencia de estímulos que genera aburrimiento e incluso incomodidad. Sin embargo, sus ventajas son enormes para el desarrollo y el bienestar de todas las personas.

En un mundo de estímulos y volatilidad, el silencio es casi tan difícil de encontrar como el oro. Por lo tanto, educar en el silencio para conocer su relevancia desde una edad temprana es sumamente importante. Detallamos los beneficios de hacerlo y su importancia para el desarrollo de los niños.

¿Cuántos minutos al día te tomas para apreciar el silencio? ¿Propicias un ambiente calmo en el hogar para que cada integrante de la familia se conecte con su interior?

Quizás te pueda sonar una utopía cuando se trata de niños pequeños, pero enseñarles a valorar esos instantes de tranquilidad y relajación es clave, sobre todo hoy en día. Presta atención a los beneficios de educar en el silencio y, si te parece apropiado, considéralo para aplicarlo en casa.

Beneficios del silencio

Gozar de unos minutos de silencio en diferentes momentos del día presenta grandes beneficios para las personas. Por supuesto, los niños también están incluidos. La ciencia ha comprobado que estar en silencio ofrece las siguientes ventajas:

  • Combate el estrés, dado que uno de sus principales causantes es el ruido excesivo. Se considera que los sonidos mayores a 30 decibeles son capaces de causar estrés e hipertensión arterial.
  • Favorece la concentración para la resolución de problemas y también aporta más tranquilidad a la hora de sortear dificultades.
  • Ayuda al desarrollo y la recuperación del sistema inmunológico.

En este sentido, contar con unos minutos de relajación durante el día o antes de irnos a dormir puede ser una gran opción. Asimismo, actividades como el yoga, que también pueden ser practicadas por los niños, ofrecen momentos de meditación.

¿Por qué es conveniente educar en el silencio?

Una vez desarrolladas las razones que hacen del silencio un elemento importante para el bienestar, es necesario aclarar por qué hay que educar en el silencio. Los niños son activos de por sí, pero la tecnología y el estilo de vida actuales han potenciado esta estimulación constante. 

Educar en el silencio ayuda a los niños a tomar conciencia sobre sus propios pensamientos.

Por eso, la necesidad de hacerles ver las ventajas de esos momentos es aún mayor. Estos son los principales motivos por los que debes enseñar a tus hijos a valorar el silencio.

Un momento para disfrutar de la vida

Los pequeños son los más inquietos y curiosos exploradores del mundo. Todo lo que les rodea les llama la atención, lo quieren ver, oler, sentir. Sin embargo, los mayores no siempre les damos la libertad para hacerlo.

Vivimos acelerados, corriendo deprisa para todos lados sin llegar a ninguna parte. Lo peor del caso es que nos llevamos a nuestros hijos a cuestas.

¿Qué debemos hacer entonces? Tomar todo con más calma. Siéntate con tu hijo en el parque y dale espacio, tiempo y libertad para moverse y explorar. Dedícate a ti y a él un tiempo dedicado a no hacer nada; es posible parar, ver y pensar qué está pasando en el mundo.

“El silencio permite una mayor concentración para la resolución de problemas y también aporta más tranquilidad a la hora de sortear dificultades”

Calidad por sobre cantidad

¿Has oído hablar del concepto del multitasking? ¿O de los niños multitarea? Ambos conceptos enarbolan la idea de que el humano es capaz de hacer varias cosas a la vez con la misma atención y ‘perfección’. Sin embargo, nuestro cerebro no está capacitado para esto; por el contrario, solo se desgasta más al intentarlo.

La educación que hoy reciben los pequeños es que es mejor hacer más que hacerlo bien. Por lo tanto, se ven inmersos en un ir y venir constante de pensamientos, órdenes y consignas sin poder escuchar de verdad lo que dicta su voluntad.

Educar en el silencio supone dejar este espacio a la reflexión, incluso estando ocupado. Por lo general, las mejores ideas y los trabajos más creativos surgen cuando abunda la tranquilidad y se está en un ambiente que permite pensar, analizar y decidir.

Comprender y admirar el mundo

El silencio es una gran herramienta para que los pequeños contemplen lo que tienen a su alrededor y cómo se llegó a ese estado. Plantéale cuestionarse cómo ese arbol llegó a ser tan alto; cómo aquel pájaro pudo construir ese nido rama por rama; en qué momento el sol se esconde entre aquellos edificios allá en el horizonte.

Vivimos tan enajenados, a un ritmo que no es nuestro, que no notamos cambios sencillos pero muy evidentes que se dan en nuestra cara. Esta capacidad de observación es fundamental para fomentar el pensamiento crítico y la capacidad de análisis. Educar en el silencio es una buena vía para desarrollarlo.

El juego del silencio de Montessori

Se trata de una de las actividades por excelencia a la hora de educar en el silencio. Este juego, propuesto por la educadora italiana María Montessori, invita a generar un lugar de reflexión y relajación.

Educar en el silencio es una valiosa enseñanza para los más pequeños.

La forma de practicarlo es muy sencilla:

  1. Los niños deben sentarse en el piso, dispuestos en forma de círculo.
  2. Pídeles que se imaginen siendo flores, rocas u otro objeto inmóvil. Deben permanecer en silencio por 30 segundos.
  3. Al escuchar un sonido que tú indiques o ser llamados por su nombre, los niños deberán abrir los ojos.
  4. Pídeles que expliquen qué sintieron en ese momento de silencio.

Cada día que practiques esta actividad, agrega unos segundos de silencio. Es una actividad sumamente beneficiosa y, a la vez, muy diferente para los chicos. Les permite ejercitar la disciplina, el autocontrol y la paciencia.

Como madre, debes encargarte de ofrecer a tu hijo todo lo necesario para su desarrollo integral. Esto incluye eso que muchas veces no se ve, pero es sumamente valioso. El silencio encaja en esta categoría: introdúcelo en el relajante mundo de la ausencia de los sonidos.

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