No ordenes a tu hijo, razona con él

Aprender a no darle órdenes a tu hijo y enseñarle a razonar de una forma adecuada frente a distintas situaciones, lo educa y ayuda a resolver los problemas con calma y no actuar con enojo o impulso antes situaciones que parecen adversas para él. Es por ello que es preferible que “No ordenes a tu hijo y  que razones con él”

Los niños aprenden todo lo que le enseñamos e incluso imitan el mismo comportamiento de mamá y papá. Razonar con ellos ante un comportamiento no adecuado les permite tener un gran desarrollo y aprenden a pensar de manera independiente.

Evitar el autoritarismo desde temprana edad y enseñar a los niños a razonar para que reaccionen ante diferentes situaciones de una forma calmada e inteligente ayudará a construir una personalidad equilibrada que le facilitará su misión de vida

Razonar con los niños es una forma de educar con afecto, ya que a través del diálogo y la paciencia se fortalece el vínculo y aumenta la autoestima familiar, lo que conlleva a que el niño se comporte de forma adecuada porque se siente amado y comprendido.

¿Cómo razonar con tus hijos?

Los padres son una figura de autoridad para los niños, por lo que comunicarles algo de forma autoritaria les parecerá más una amenaza que un estímulo. Es por ello que se debe tomar en cuenta una serie de aspectos para fomentar una buena comunicación.

a) Realizar debates familiares para hablar acerca de un tema, estimula a los niños a expresar lo que piensan de una manera calmada y estructurada, enseñándoles que resolver los conflictos en familia es lo más adecuado.

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b) Cuando los niños no quieran hacer sus actividades cotidianas, tales como: dormir, comer, hacer los deberes, etc., los padres deben dialogar de manera calmada con ellos y hacerles entender lo importante que es ser responsable.

c) Comunicarles a los pequeños lo que se quiere decir de forma objetiva con indicaciones necesarias, ya que se pueden confundir con tantas explicaciones y por lo tanto se crean sentimientos de frustración y desdén.

d) No es recomendable educar a los niños con desespero y exigencias. Lo más favorable es explicarles algo que no entiendan estando tranquilos y hacerles entender cuáles fueron sus errores y cómo pueden remendarlos.

e) Si deseamos que el pequeño entienda el mensaje que le estamos transmitiendo, es vital tener en cuenta el lenguaje corporal, como tener un tono de voz adecuado, acercarse a ellos con un abrazo, hablarles en un lugar tranquilo.

Consejos para ser pacientes con tus hijos

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Los niños entienden de manera muy distinta el mundo a como lo entienden los adultos, es por eso que explicarles alguna cosa de forma calmada y pausada hace que los niños se sientan comprendidos y por lo tanto su conducta sea positiva.

  • Sí sientes que tu hijo está desobedeciendo algunas de tus órdenes y tu paciencia se agota es preferible que respires hondo y cuentes hasta diez, pero “no ordenes a tu hijo”.
  • Es importante que tengas empatía con tus pequeños, ya que ponerse en su lugar te hará entender que ellos razonan las cosas de manera muy distinta y que no tienen la agilidad de un adulto para llevar a cabo una actividad.
  • Para estimular el entendimiento de los niños es importante explicar con ejemplos claros alguna situación. Si observas que no entienden, vuelve a explicar de otra forma aplicando otro ejemplo hasta que el niño pueda entenderlo.
  • No permitas que los problemas y el estrés te agobien y por lo tanto lo transmitas a tu hijo, recuerda que ellos observan todo y son muy sensibles a tu estado de humor.
  • Realiza alguna actividad con tu pareja o amistades con el fin de relajarte y bajar la tensión que ocasiona la rutina. Participar en actividades divertidas mejora tu sentido del humor y así podrás enfocarte de buena manera en la educación de tu hijo.

Un hijo es lo más maravilloso y apreciado que una madre puede tener. Evitar que las frustraciones y tensiones afecten la relación con el niño es tan importante como los cuidados que requieren.

Tener paciencia es un gran valor que se adquiere con la práctica, las madres no nacen con un manual de cómo serlo, es por eso que ante todo debes tenerte paciencia a ti misma para entender que cuidar a tu tesoro es un proceso y no siempre será fácil.

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