El autocontrol emocional en los niños

Francisco María García 24 enero, 2018
Niños nerviosos, inquietos, hermanos que discuten y otro tipo de situaciones similares en casa. Por todos estos motivos es importante potenciar el autocontrol emocional en los niños.

Reflexionar y regular los impulsos es la meta. El autocontrol emocional en los niños se logra con paciencia y perseverancia. El resultado será un niño con una mejor disposición para enfrentar las adversidades y unos padres tranquilos y satisfechos.

¿Cómo enfrentar la rebeldía o la rabieta?

Cuando la docilidad empieza a ceder ante la autonomía, aparecen signos de rebeldía. Si estas manifestaciones no desaparecen por si solas, habrá que actuar. Enseñarle al niño a regular sus emociones prevendrá conductas desobedientes futuras permanentes.

Técnicas para lograr el autocontrol emocional en los niños

La maduración neurológica en el niño se inicia a partir de los seis años. En ese momento comienza a desarrollar habilidades cognitivas para el autocontrol. De una buena enseñanza pueden surgir las estrategias que permitan controlar impulsos destructivos y canalizar las emociones.

Un volcán sin erupción

Cuando el niño está a punto de explotar, la técnica del volcán le ayudará a calmarse. Consiste en enseñarle a visualizar su interior como un volcán, con toda su fuerza y energía. Cuando hace erupción todo se descontrola; el niño debe asociar la ira o la cólera con la lava caliente.

La idea es que pueda detenerse antes de llegar al punto de erupción. Debe ir acompañado de una respiración profunda y de la repetición de órdenes internas que lo inciten a tranquilizarse.

Criar un niño sobreprotegido puede tener desventajas.

El semáforo

Con cartulinas de los tres colores se le puede enseñar a analizar su comportamiento. La luz roja aparece en el momento en el que la situación está a punto de salirse de control. Las frases correctas son:

  • Luz roja: alto, tranquilízate, piensa antes de actuar.
  • La luz amarilla: piensa soluciones o consecuencias.
  • Luz verde: adelante, pon en práctica la mejor solución.

Paciencia, aprender a esperar

Los niños deben aprender a esperar. La paciencia es fundamental para lograr el autocontrol. El dominio de sí mismo incrementa las posibilidades de éxito.

También se les puede enseñar que, contando hasta diez, el enfado irá desapareciendo. Otra opción es alejarse de lo que causa molestias hasta recuperar la calma.

La reflexión

Lograr un mayor autocontrol emocional en los niños implica enseñarles a reflexionar. A través del lenguaje se puede analizar, planificar y comprender mejor el entorno y tomar decisiones. Es una estrategia postconflicto, pues en la efervescencia del momento no surte efecto.

Los padres, el mejor ejemplo

Si entendemos que los hijos tienen en los padres su mejor modelo, predicar con el ejemplo cobra una importancia vital. El recuerdo de las respuestas emocionales de los adultos puede incidir en las conductas de los niños y en su manejo de la frustración.

Las conductas positivas deben caracterizar a los adultos ante situaciones de estrés, cansancio y apuros. Lo recomendable es que expresen sus sentimientos, que respiren profundo y que cuenten hasta 10 antes de reaccionar. Además, los padres pueden hacer deporte con sus hijos para canalizar las emociones negativas.

Aprender del error

Evitar sufrimientos a los niños es la aspiración de todo buen padre; pero a veces esto puede ser un error. No hay forma de que un niño crezca sin experimentar frustraciones.

Sin embargo, tampoco es recomendable consentirlos en exceso, ya que puede generar en ellos una incapacidad para enfrentar retos futuros.

Una madre conoce mejor que nadie aquello que su hija necesita

Para alcanzar el autocontrol emocional en los niños lo ideal es impulsarlos a canalizar susfrustraciones.

Algunas frases ayudan: “¿qué te parece si empezamos por lo más fácil?” “¿En qué parte necesitas mi ayuda?” “¿Qué puedes hacer por ti mismo?” Otra frase muy efectiva es: “descansemos e intentémoslo más tarde otra vez”.

Lugar para la calma

Dentro de la casa o en el aula se puede disponer de un lugar especial al que el niño pueda ir cuando necesite calmarse. Allí debe haber libros, juguetes, hojas, pinturas, una pizarra o cualquier otro elemento que lo ayude a sentir paz.

Bolitas antiestrés

Estos elementos funcionan con los adultos, pero también con los niños, y especialmente si ellos mismos los construyen. Se requiere solo un globo grueso relleno de alpiste o arroz. El único requisito es que deben caber en la mano del niño.

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