La disciplina con empatía para no usar el "tiempo fuera"

21 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Los niños no necesitan tanto "tiempo fuera" para que aprendan sobre el buen comportamiento. Lo que necesitan es más disciplina con empatía.

Todos los padres quieren que sus hijos se conviertan en buenas personas, por eso, buscan que sus métodos de disciplina sean efectivos. Afortunadamente, la disciplina ha ido evolucionando con la sociedad y el castigo corporal o el castigo del “porque lo digo yo” ya no se utilizan tanto porque está más que comprobada su poca efectividad. Por eso, es importante entender la disciplina con empatía para no usar el “tiempo fuera”.

Ahora, las órdenes más amables y reflexivas para los niños son mejores para que entiendan la importancia de su buen comportamiento. No es necesario dejarles tiempo de espera o “tiempo fuera” para que reflexionen solos, porque necesitan a sus adultos de referencia para que les guíen en esa reflexión.

Los tiempos de espera pueden empeorar las cosas para todos si se hacen mal. Pero con algunos ajustes simples, pueden cumplir los propósitos, lo que lleva a niños y padres más felices. Entonces, la próxima vez que te encuentres en una batalla por el tiempo de espera, considera este proceso para que todo vaya mejor.

Disciplina con empatía

Madre con su hijo hablando y aplicando una disciplina con empatía.

Primero, encuentra la calma

Puede parecer difícil buscar la calma cuando tienes a tu hijo con una gran rabieta llorando en el suelo o enfadado y dando golpes. El comportamiento que exhibe el pequeño no es aceptable, pero tampoco es calculado ni malicioso. Más bien, coger o golpear es, a veces, la única herramienta que el niño tiene a la mano para expresar lo molesto que está por algo en concreto.

Poner a ese niño ya infeliz y angustiado en el tiempo de espera antes de que se haya calmado después del malestar inicial solo puede hacer que se sienta más confundido y enfadado.

En otras palabras: tu hijo puede terminar en modo de supervivencia total, es decir, totalmente incapaz de acceder a las partes del cerebro que pueden razonar, y completamente incapaz de procesar cualquier lección de “usa tus palabras y no tus manos” que estás tratando de impartir.

Después de que el pequeño esté tranquilo, puedes llevarlo a un lado y ofrecerle esa lección, no como un castigo, sino como una forma de ayudarle a comprender las consecuencias de su comportamiento.

Ofrece palabras a sus emociones antes del “tiempo fuera”

Los niños necesitan lecciones de vocabulario y aprender palabras desde una edad muy temprana. Tener palabras para unir a los muchos sentimientos nuevos que están teniendo les ayudará a aprender a ordenar esos sentimientos y, más adelante, a unirlos a las respuestas apropiadas.

Entonces, comienza la conversación temprano: “Sé que fue muy frustrante cuando querías ese camión y no podías tenerlo”. O “Veo que estás muy decepcionado porque tu torre de bloques se haya caído”. Grandes palabras, sí, pero, para los niños, estos son sentimientos muy grandes. Dándoles lenguaje se les validan esos sentimientos. Les ayuda a comprenderlos y a reaccionar adecuadamente a medida que crecen.

No confundas distracción con éxito

Los niños siempre están buscando formas de aprender y crecer. La distracción no enseña nada sobre el control del comportamiento. Un tiempo de espera exitoso no termina con que tu hijo te diga que lo ha hecho mal o que te pida perdón diciendo que otro día saldrá mejor.

Más bien, termina con que tu pequeño está tranquilo y puedes hablar sobre formas apropiadas y saludables de expresar sus emociones. Estar presente cuando tu hijo está más estresado también creará una sensación de confianza de que estarás allí para él cada vez que esté estresado durante las múltiples etapas de su crecimiento, incluidos los difíciles años de la adolescencia. Eso es la disciplina con empatía.

En la disciplina con empatía, prepara el escenario para el futuro

Hay veces que los pequeños dejan de llorar y dicen que están tranquilos para dejar de usar el “tiempo fuera” porque se cansan de sentirse solos. Pero, de nuevo, la empatía será tu mejor herramienta. Cuando no se usa bien el “tiempo fuera”, el niño solo aprenderá que, cuando más te necesita, le dejas solo en una silla.

Esto hará que tu hijo no recurra a ti cuando necesite ayuda en otros momentos críticos, como, por ejemplo, en la adolescencia; o cuando se sienta triste, asustado o necesite ayuda para calmarse y lidiar con una situación que le molesta.

Sin tu ayuda constante, tu pequeño no sabrá cómo regular la tormenta emocional que siente y tampoco aprenderá a reaccionar bien ante situaciones estresantes. Por eso, ayudar a tu hijo a aprender a regular a calmarse es necesario, pero no ocurrirá solo pocas veces, pues te necesitará durante toda la vida.

Padre hablando con su hija sobre cómo afrontar la pérdida de un amigo.

Ayudar a tu niño a tener la capacidad de “autocalmarse” proporcionando palabras adecuadas para describir sus emociones siempre será necesario. Tu hijo debe saber que siempre estarás presente y disponible, lo que le ayudará a entender esos fuertes sentimientos.

No aprobar el comportamiento particular y entender las emociones es el mejor regalo que un padre puede dar. Tu hijo sabrá que siempre puede acudir a ti, pase lo que pase.

Quizá eres tú quien necesita el tiempo fuera

En definitiva, cuando tu hijo ya esté tranquilo, tómate unos minutos para pensar en tu propia reacción. ¿Le gritaste? ¿Te enfureciste? En el torbellino salvaje que es cada momento de criar a un niño pequeño, los adultos, a menudo, necesitamos un poco de ayuda para regularnos.

Si es posible, aléjate y pasa unos minutos solo. Si no puedes, intenta que el niño se interese por otra cosa mientras se calma y respira. Después, podréis hablar sobre lo que ha sucedido.

Recuerda que, si en el calor del momento olvidas y te encuentras en otra batalla por el tiempo de espera, está bien. Tomad una respiración profunda. Tú y tu pequeño estáis aprendiendo juntos.

  • García Vega, L,. (2020) Castigar no es educar: Todas las ventajas de la Disciplina Positiva. Editorial: Planeta