Claves para enseñarlo a razonar

¿Cómo enseñar a razonar a un niño? ¿Hay que enseñarlo a razonar? ¿Qué es razonar? Si alguna vez te has hecho estas preguntas te invitamos a quedarte con nosotras, porque en el presente texto daremos respuesta a cada una de ellas.

¿Qué es razonar?

El razonamiento es la capacidad humana que nos permite aclarar nuestras dudas para dar solución a los problemas que se nos presentan. Gracias a él somos capaces de asimilar los conocimientos que nos llegan para ayudarnos a entender el mundo.

Razonar es interiorizar, aprender, interpretar y sacar conclusiones de cualquier evento para usarlos en la vida cotidiana. Es un proceso mental que nos impide comportarnos enteramente por instinto, sino que nos brinda la capacidad de raciocinio y análisis sea cual sea la situación que lo amerita.

¿Hay que enseñarlo a razonar?

Sí, hay que enseñar a razonar a un niño porque de lo contrario criaríamos a un hombre o una mujer sumamente ignorante y hasta salvaje.

Desde chiquito es imprescindible que en la casa, la guardería, la escuela, el parque de diversiones… en cualquier lugar donde esté, sepa cómo comportarse y qué hacer ante los estímulos que reciba.

Estímulos que, si lo enseñamos bien, lo harán razonar, hacer uso de su experiencia, analizar, formarse una opinión al respecto y entonces decidir o sacar una conclusión de cualquier hecho.

¿Cómo enseñar a razonar a un niño?

Para enseñar a razonar a un niño no hay que presentarle la vida siempre color rosa, sobreprotegerlo y darle todos los gustos. El niño mimado tiene un único razonamiento: el de armar berrinche cuando desea algo.

Enseña a razonar a un bebé

Si deseas enseñar a razonar a un bebé que gatea debes comenzar por no quitarle los obstáculos del suelo (cajas de cartón, por ejemplo), sino ponerle alguno que otro para que él solito aprenda cómo bordearlos y seguir camino.

En esa misma etapa lo estarás enseñando a razonar si le colocas juguetes encima de los asientos en donde él pueda verlos. Al principio el pequeñín los observará desde el suelo a la vez que analiza cómo puede tomarlos.

Si los juguetes están sobre una alfombra no te sorprendas cuando de pronto tu hijo tire de ella para que se caigan al piso, o si más temprano que tarde se sujeta del asiento e intenta ponerse de pie en busca de su “alhaja”.

Enseña a razonar a un niño de 1 año

A medida que crece, los estímulos para el razonamiento de tu hijo deben ser mayores. Con 1 año ya puedes ponerle alguna que otra “zancadilla” para incentivarlo a superarse y alcanzar sus metas.

Digamos que puedes regalarle un bonito carrito de juguete dentro de un pomo plástico cerrado con una tapa del mismo material. Dale el obsequio a tu hijo mientras observas su reacción. Él te pedirá que le abras el recipiente, pero aunque quieras hacerlo, debes estimularlo a que lo haga solito.

Permítele hacer: golpear el pomo contra el suelo, tirarlo a la pared, chocarlo contra otro juguete, volverlo a golpear contra el suelo. En esta labor puede que la tapa se afloje, tu niño meta la mano en el recipiente y logre sacar el carro. Si es así, perfecto, habrá aprendido que cuando golpea algo contra el suelo puede romperlo y en este caso, abrirlo.

Pero si no lo hace no te preocupes, será hora para enseñarle una importantísima habilidad que se encuentra dentro de las muchas capacidades psicomotrices que necesitará: la de desenroscar tapas.

Dedica un tiempo a mostrarle cómo puede desenroscar la tapa del pomo para sacar su preciado juguete.

Enseña a razonar a un niño de 2 años o más

Con 2 años o más se puede aprender mucho y mamá debería fomentar este aprendizaje.

En esta etapa un niño va aprendiendo modales y a comportarse tal y como su familia le enseña: en las paredes no se escribe, las hojas de los libros no se rasgan, se debe comer con cubiertos, no hay que limpiarse las manos sucias en la ropa…

Así como el pequeño va asimilando estos saberes e incumpliéndolos (porque no existe niño que cumpla a cabalidad todas las indicaciones de sus adultos), mamá deberá ir corrigiéndole y haciéndole razonar porqué motivo su comportamiento está errado. Claro, para ello tendrá que dedicar tiempo a explicarle sus motivos, porque solo así, su hijo podrá interiorizar lo que ella le dice: en definitiva, podrá razonar.

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