Cómo detectar si tu hijo tiene problemas oftalmológicos

Adrianazul · 16 junio, 2017

Los problemas de visión más comunes en la infancia como el estrabismo o la miopía, son relativamente fáciles de detectar por los adultos. Sin embargo, hay otras patologías asintomáticas que pueden pasar desapercibidas como la ambliopía u ojo vago, cuyo diagnóstico y tratamiento a tiempo es la clave a la hora de evitar el agravamiento de dichas patologías.

Para aprender a detectar si tu hijo tiene problemas oftalmológicos es importante prestar atención a las señales de alerta y a una serie de síntomas y señales que puedan manifestar la presencia de alguna patología o trastorno ocular en el pequeño.

Por ejemplo, si el niño no identifica de forma adecuada a las personas en distancias largas, no le llaman la atención las cosas lejanas, se acerca mucho los objetos a la cara, desvía un ojo, especialmente en estados de cansancio o debilidad, podría haber algún problema visual.

También es importante prestar atención a síntomas como fiebre, sueño, o si se frota los ojos de forma repetida, o presenta algún tipo de dificultad para mantener los ojos abiertos mientras lee, escribe o dibuja.

Otro indicativo de problemas oftalmológicos es cuando inclina la cabeza hacia atrás para observar mejor, cuando presenta una mancha blanquecina en el área pupilar, cuando se queja de dolor de cabeza o de visión borrosa, cuando la luz solar le resulta excesivamente molesta o se adapta mal a la oscuridad.

Todo lo anteriormente mencionado son síntomas evidentes de niños con problemas oftalmológicos. Observar dos de todos estos síntomas en tu bebé es suficiente motivo como para tomar la decisión de visitar a un experto.

Aprende a prestar atención al desarrollo oftalmológico de tu bebé

Para hacernos una idea más clara del comportamiento visual normal de un niño durante los primeros meses de vida y cotejar con tu pequeño, debes saber que en las primeras 6 semanas ya reacciona a expresiones faciales.

Cuando un bebé tiene tres meses de nacido ya percibe el movimiento y es capaz de seguir un objeto brillante con la mirada. De 3 a 6 meses se mira la mano y es capaz de seguir las actividades de su entorno, además sonríe ante su propia imagen reflejada en el espejo.

De 6 meses ya persigue con la mirada objetos pequeños y los alcanzan. De 7 meses toca su imagen en el espejo. De 9 meses se asoma para ver un objeto. De 12 meses busca juguetes y objetos que desaparecen de su mirada.

Con esta pequeña guía de conductas enfocada en los primeros 12 meses de vida de un niño, podrás comparar si tu hijo reacciona de manera favorable a los diferentes estímulos enfocándote en lo descrito y comparando según los meses de tu hijo.

Los problemas oftalmológicos son muy frecuentes

Muchas veces existen problemas que pasan desapercibidos o no se asocian a patologías visuales. Para evitar que en el futuro esto se convierta en deficiencias visuales crónicas e irreversibles, es importante realizar una revisión oftalmológica completa al niño a partir de los 4 años de edad en adelante.

Esta revisión no se debería retrasar a más de los 8 años de edad, en especial si existen en la familia antecedentes de algún trastorno ocular.

Según la Academia Americana de Oftalmología, los problemas más comunes que afectan a la visión como la miopía o la hipermetropía alcanzan a más del 20 por ciento de los niños en edad escolar. Este porcentaje significa que uno de cada cuatro niños sufre algún problema visual.

Motivos como este son suficientes para que los niños tengan su visión controlada por su pediatra y sean examinados por un experto en oftalmología a los tres años de edad, lo cual contribuye a identificar posibles problemas visuales que pudieran perjudicar su desarrollo académico entre otros ámbitos.

Si tu hijo presenta dolor de cabeza al salir de la escuela o al leer por más de media hora, sus ojos se irritan al hacer las tareas escolares o frunce el ceño cuando va a leer, probablemente presente alguna dificultad en la vista.

Los principales problemas refractivos de los niños son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Otros como el estrabismo, que se caracteriza por los ojos cruzados; la ambliopía conocida como ojo vago o perezoso y la ptosis que da lugar a la caída de los párpados superiores, tienen una incidencia menor entre los pequeños estudiantes.

La detección temprana de los problemas de visión en tu hijo es importante para su corrección futura. Por lo tanto, si crees que tu hijo no ve correctamente o notas deficiencias, consulta con tu especialista lo antes posible.

Estar atento a cualquier señal de las antes descritas, podrán ahorrarte problemas en el presente y en el futuro. Los especialistas en oftalmología recomiendan que la vista del niño sea revisada con regularidad. En principio, debe ser su pediatra quien realice los controles iniciales con el fin de referirlo a un especialista.

Por otro lado, no olvides que la especialista número uno de tu hijo eres tú, así que atenta a los síntomas para tratarlos a tiempo y con éxito.