Mi hijo tiene discapacidad visual

Gladys · 27 mayo, 2016

Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, OMS, existen 39 millones de personas alrededor del mundo con discapacidad visual, de las cuales un 25% se trata de niños y adolescentes. Ante estas cifras comprendemos cuán relevante es esta condición en los niños. Por esa razón, como padres debemos determinar cómo y cuándo nuestro hijo tiene discapacidad visual.


¿Qué es la discapacidad visual?

Es determinada por la OMS, como una condición deficiente del sistema visual y que afecta en un gran porcentaje el campo visual, la motilidad ocular, los colores, la profundidad y la agudeza reduciendo en muchos casos la posibilidad de ver con normalidad.

Esta afección en los niños se puede ocasionar por :

  • Nacimiento prematuro, los niños que nacen ante de los 9 meses están en riesgo de padecer discapacidad visual.
  • Después de su nacimiento el presentar una infección en los ojos con secuelas
  • En muchos niños suele ser una condición de genética, heredada, bien sea por la madre o por el padre que sufre o sufrió de ceguera.
  • Si el niño en algún momento sufre una lesión en la córnea es probable que empiece a padecer de discapacidad visual.
  • La diabetes es otra causa común en los niños para padecer de esta afección. Al momento de afectarse algunos de los pequeños vasos sanguíneos de la retina puede llevar a la mínima o máxima pérdida de la visión.

La discapacidad visual y el diagnóstico

discapacidad visual 2

Como padres tenemos la responsabilidad de observar y detectar a tiempo cualquier problema visual que tengan nuestros hijos, ya que la discapacidad visual puede incrementarse si no se medica a tiempo por ejemplo una catarata que no es tratada a tiempo en muchos casos puede generar la pérdida de la visión.

Por esa razón, si observamos las siguientes señales es posible que estemos ante un caso de discapacidad visual en niños:

  • El inicio a clases puede determinar que tan bien puede ver el niño, si comenzamos a escuchar:  ¡Mamá, no veo bien la pizarra desde mi asiento! ¡mamá veo las letras borrosas!
  • El constante parpadeo significa que le cuesta mirar algún objeto por mucho tiempo como por ejemplo; un libro o la televisión
  • Desvía uno o los dos ojos constantemente
  • Entrecierra los ojos, esto sucede cuando siente que la mirada está cansada
  • En niños no es normal los “dolores de cabeza” y los problemas visuales generan constantes y fuertes dolores de cabeza ¿Lo has visto quejarse? es necesario tomarlo en cuenta.
  • Realizan gestos como guiñar el ojo
  • Se frota los ojos cada cierto tiempo
  • Suele tropezarse con frecuencia y deja caer las cosas

Ante estas señales, ¿qué debemos hacer? Tomar las medidas necesarias y consultar a un especialista en oftalmología, que realice una evaluación visual del niño, con el fin de saber cuál es el grado de su discapacidad, así como la solución y alternativas para manejar esta afección.

Solo con un diagnóstico profesional en mano, podremos saber cómo tratar la condición del niño.

Es inevitable preocuparnos por la situación, pero sí debemos saber que la baja visión no es un problema que no se pueda curar o solucionar. La ciencia avanza constantemente, y favorece en casos como estos.

¿Cómo tratar la discapacidad visual?

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¿Cuántas veces no pasamos por la calle y vemos a un pequeñín usando lentes? Pensamos en si eso podría pasarle a nuestro hijo y en cómo podríamos manejarlo.

En la sociedad en que vivimos el estar frente a un pequeño que tenga ceguera implica hacérselo sentir que es igual a otros niños. Con la diferencia que tendrá que acercase un poco más al libro para leerlo mejor, o ser el primero en la fila del salón de clases.

Mientras nuestros hijos se sientan motivados, seguros, educados y respetados, estaremos logrando su bienestar social. El usar lentes y portar dicha condición no será un problema en su personalidad. Él sentirá que puede seguir su vida al igual que otros niños pero mirándola de otra forma.

Es la compresión familiar y el respeto lo que aporta la seguridad en los niños luego de que se detecte la discapacidad. La sobreprotección no es la vía más idónea para ellos al igual que intentar limitar sus habilidades y posibilidades de ser independientes.

Debemos hacer lo opuesto a ello, dependiendo de su dificultad, animarlos, brindarles amor, cariño, seguridad, compresión, enseñanza y paciencia.