Descubre la historia del bebé más prematuro del mundo

Adrianazul · 24 marzo, 2017

Ya tiene dos años. Y aunque tiene ciertos problemas pulmonares y un soplo en el corazón, su vida se desarrolla con la misma normalidad de cualquier otro niño. La historia de los primeros días de vida de Jett Morris fuera del útero de su mamá es una lección de lucha como pocas otras.

Se trata de un bebé tan pequeño, que se podría escurrir entre las manos de sus padres. Su impresionante evolución de cuanta de cómo la confianza, la fe y el amor hacen milagros.

Jett Morris es un milagro viviente. Vino al mundo con apenas 25 semanas de gestación. Sus probabilidades de morir en pocos días eran tantas que fue catalogado  por los médicos que trataban su caso como un feto no viable. A pesar de todo esto, la historia de lucha que protagonizó junto a sus padres Mhairi y Paul Morris, tiene un final muy feliz que invitamos a conocer.

Todo comenzó en la semana 20 de embarazo, cuando Mhairi rompió aguas. Jett tenía alrededor de cinco meses de gestación, cuando su mamá fue atendida por primera vez por los especialistas del Hospital East Surrey. Estos no pensaron que el bebé pudiera llegar a nacer con vida, por lo tanto le aconsejaron, sin meditarlo dos veces, que terminara con su embarazo.

Contra todo pronóstico

La presión sobre los Morris por parte de los médicos para que abortasen al bebé fue fuerte. Estos basaban su recomendación en sus conocimientos teóricos, los cuales les indicaban que a esa edad el bebé no conseguiría respirar fuera del útero, ya que sus pulmones no estaban desarrollados.

Sus nociones también les indicaban que en esas condiciones el cerebro del bebé sufriría daños, y para colmo, la opinión de los médicos no podía ser cotejada con experiencias exitosas, pues no existían casos anteriores al nacimiento de Jett que pudieran alentar su pronóstico.

Los médicos no estaban preparados para tratar a bebés prematuros que nacieran antes de la semana 28.

Aun así Jett nació en el Hospital de Portsmouth.

Una de las cosas que la madre de Jett lamenta cuando recuerda haber estado en el hospital East Surrey es darse cuenta de que muchas mujeres “han sido forzadas a abortar cuando sus niños podrían haber sido viables”.

“Los milagros ocurren a diario”, afirma convencida Mhairi.

Una historia de lucha

Mhairi, acompañada y respaldada por su esposo Paul, pudo resistir a los diagnósticos de médicos y enfermeros. Toda la familia soportó una prolongada internación en el hospital de Portmouth, la cual incluyó las cinco semanas en las que el bebé permaneció dentro del útero, aún con pérdida de líquido amniótico.

La determinación de la familia Morris fue la clave para que el milagro comenzara a suceder. Decidieron continuar con su plan, y la certeza de que su experiencia era excepcional nunca amilanó su convicción de que ellos podrían lograrlo, siempre supieron que debían vencer las adversidades para salir adelante.

La familia Morris desatendió el diagnóstico médico y contra todo pronóstico en la semana 25 nació Jett en el hospital de Portsmouth, Reino Unido. Para el momento era el bebé más prematuro jamás nacido en el mundo. Y su historia se convirtió en un caso único que no deja de sorprender a la humanidad.

Jett llegó al mundo el 6 de diciembre de 2013, con problemas respiratorios por sus pulmones aun no desarrollados. Y el 5 de marzo de 2014, tres meses después de haber nacido, y de haber respirado con asistencia de oxígeno hasta mayo, pudo ir a casa.

El bebé más prematuro del mundo sigue creciendo

Cuando nació con un peso de 624 gramos, en ese momento el tamaño de su cuerpecito era equivalente a la palma de la mano de su padre. Y, a pesar de que ya había nacido, los médicos de Portsmouth creían que no conseguiría vivir poco más de unas horas o tal vez unos días. Ciertamente había nacido con problemas hepáticos y pulmonares, agujeros en su corazón y algunos de sus órganos no se habían desarrollado por completo.

Pero, la cadena de eventos que comenzó a ocurrir luego del nacimiento de Jett es simplemente sorprendente, tanto que lleva a muchos a catalogarlo como un milagro. El bebé logró superar sus primeros días de vida y lo mejor de todo es que iba mejorando poco a poco en su incubadora y gracias a la ayuda de los médicos.

Cada día se hacía más y más fuerte. Y a medida que iba creciendo su cuerpo hacía todas las labores necesarias para corregir la mayor cantidad de problemas: los agujeros de su corazón empezaron a cerrarse y al cabo de unos meses comenzó a respirar por sí mismo. Con el paso de los meses su vida cambiaba para bien.

Hoy en día, cuando Jett cumple 3 años, está sano y será un adulto con vida normal, sus padres cuentan lo vivido como un milagro. “Sé que los médicos deben ser realistas y plantear el peor escenario, pero no hay dos personas iguales en el mundo y ni siquiera le daban chances a Jett”, dice la mamá del bebé más prematuro del mundo.