Dar a luz en verano: pros y contras

Goizane · 16 enero, 2018
Seguro que alguna vez has pensado cuándo es le mejor momento para dar a luz. Además de los intereses personales, el tiempo que haga será determinante tanto para el parto como para los días siguientes.

Estar embarazada de casi 40 semanas implica una serie de molestias. Se acerca el momento de dar a luz y la lista es cada vez más larga.

Pero además de las incomodidades habituales de un embarazo, el tiempo que haga puede influir en las sensaciones de madres e hijos. ¿Qué ocurre si nos toca dar a luz en verano?

Tanto para las gestantes como para las mujeres que han sido mamás recientemente, el calor asfixiante de esta época suele ser el mayor de los problemas. Y no solo por tener que soportar las altas temperaturas: surgen también las dudas de si pueden afectar de algún modo al bebé.

Pero dar a luz en verano tiene tanto ventajas como inconvenientes, y la mayoría de las molestias que trae consigo el calor tienen fácil solución.

Los beneficios de dar a luz en verano

“Además de aportar energía y una visión más positiva, el verano ofrece gran cantidad de vitamina D”

Muchas madres dan a luz en verano. De hecho, después de enero y octubre, es en estas fechas cuando se producen más nacimientos por término medio en España.

Aunque puede parecer un dato irrelevante, esto indica que a la hora del parto, que sea en verano no añade ninguna dificultad respecto a otras estaciones.

Esto supone que al dar a luz no se tomarán medidas especiales a causa del tiempo veraniego. Y aunque sea época de vacaciones, el equipo médico realiza turnos. Siempre habrá personal suficiente para recibir y atender a la nueva criatura.

Estar embarazada no va en contra de ir a la moda

Pero además de no suponer ningún problema significativo, el embarazo, parto y postparto en estas fechas tiene ciertas ventajas.

  • La primera de ellas es que con el buen tiempo y la época de vacaciones se amplían las ofertas para relajarnos. Ir a la piscina o a la playa, por ejemplo, y nadar suavemente es bueno tanto durante el embarazo como para la salud en general. También resultará más fácil viajar y disfrutar de la compañía de amigos y familiares.
  • Los climas cálidos aumentan la sensación de alegría y bienestar. Los días son más largos y tenemos más tiempo para aprovechar. Y no tiene que ser necesariamente para trabajar o acabar algún proyecto: también es más tiempo para relajarse y hacer planes.
  • Además de aportar energía y una visión más positiva, el verano ofrece gran cantidad de vitamina D. Aprovechando el buen tiempo, la exposición al sol suele ser mayor. Por tanto, la madre y el bebé absorberán más esta vitamina, que contribuye a la formación de los huesos y el calcio.

Algunos inconvenientes de dar a luz en verano

“El calor del verano implica más sudores y la exposición a un sol muy fuerte. Son factores que afectan especialmente a embarazadas y recién nacidos, por lo que se debe tener cuidado”

Al pensar en los problemas que puede acarrear el parto, o simplemente el embarazo, durante el verano, lo primero que acude a la mente es el calor.

La gestación de por sí implica un mayor calor corporal. Unido a las altas temperaturas de la estación, esto hace que las futuras madres se sientan casi permanentemente sofocadas.

Esto puede contribuir a intensificar otras molestias del embarazo. Un calor asfixiante no es precisamente el mejor aliado para las piernas hinchadas o los problemas para dormir, por ejemplo.

Realizar ejercicio durante el embarazo es una actividad muy recomendada.

Las altas temperaturas también pueden afectar al bebé, por lo que es importante mantenerlo frescoEl verano también implica sudar más y exponerse a un sol muy fuerte, factores con los que debemos tener cuidado.

¿Cómo combatir las molestias?

  • Mantén una alimentación equilibrada. El calor puede reducir tus ganas de comer, pero debes seguir llevando una dieta equilibrada. Las comidas copiosas obligan al organismo a trabajar más, generando más calor. Opta por comidas ligeras, con abundancia de frutas y verduras.
  • Bebe suficiente agua. Tanto con el calor como con la lactancia, la sed se acentúa. Minimizar la sal en las comidas ayudará a mantenerte hidratada, aunque no la elimines por completo: es beneficiosa para la formación del bebé. La mejor alternativa para combatir la deshidratación es el agua, pero también puedes tomar zumos de frutas, leche o bebidas isotónicas.
  • Extrema la higiene. Con el calor es normal sudar mucho, lo que puede resultar incómodo y desagradable. Si además has necesitado una episiotomía o una cesárea, tendrás que cuidar especialmente la zona de los puntos. Lava la zona con delicadeza, y procura evitar sumergirte completamente los primeros días tras el parto.
  • Utiliza ropa transpirable y crema de protección alta. Esto incluye a la madre y al bebé. Además de usar tejidos naturales y que permitan que la piel respire, busca ropa holgada y de colores claros.

Es cierto que el verano puede aumentar las molestias del embarazo y el postparto, pero tampoco van a ser muy distintas en otras estaciones.

Sin embargo estas incomodidades pueden aliviarse, así que si vas a dar a luz en verano piensa que es la mejor para disfrutar de los primeros días de tu bebé al aire libre.