Dale a tu bebé lo que pide: no lo estás malcriando

12 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Muchas personas afirman que, al atender "excesivamente" al bebé, se vuelve dependiente e inseguro. Sin embargo, responder a sus demandas es el único modo de criar niños sanos y autónomos.

“No duermas con él, lo volverás dependiente”; “deja de cogerlo en brazos, lo estás malcriando”; “¿por qué sigues dándole el pecho? Solo te usa como un chupete”. Estas y otras muchas aseveraciones tan tajantes como crueles son a las que se enfrentan muchas madres cada día.

Divididas entre el instinto y las opiniones ajenas, muchas de ellas se sumen en un mar de confusión y culpabilidad. Si este es tu caso, no lo dudes: dale a tu bebé lo que pide, no lo estás malcriando.

Para afrontar la maternidad del mejor modo posible y, ante todo, disfrutarla, has de recordar que tú eres la madre. Puedes consultar con profesionales, informarte o pedir opinión a tus seres queridos, pero finalmente tú decides cómo educar a tus hijos.

En muchas ocasiones, tu instinto y tu intuición te dan la respuesta, y tu bebé te transmite lo que necesita de ti. ¿Por qué, entonces, acallar las dos únicas voces que cuentan para escuchar las de otros?

No lo estás malcriando

En algún punto comenzamos a atribuirles a los bebés intenciones y capacidades cognitivas que no poseen. Pensamos que nos buscan, nos demandan atención, afecto o cuidados porque desean manipularnos. Creemos que “nos toman el pelo” o “se aprovechan de nosotros”.

Padres proporcionándole a su bebé un apego seguro, pues le dan a su bebé todo lo que pide.

Es imprescindible comprender que un bebé no ha alcanzado el desarrollo cognitivo suficiente para realizar tal proceso de pensamiento y que, si llora, si pide, es porque lo necesita.

En muchas ocasiones, las madres reprimen su impulso de consolar al bebé por miedo a estarlo malcriando. Es decir, temen que el pequeño se vuelva sumamente dependiente o inseguro por ese “exceso de cuidados”.

Sin embargo, paradójicamente, ocurre todo lo contrario. La psicóloga Rosa Jové, experta en crianza y psicología infantil lo afirma claramente: si quieres que tu hijo sea autónomo, mímale todo lo que puedas mientras es pequeño.

El imprescindible apego seguro

Y es que, efectivamente, el vínculo de apego establecido durante los primeros meses y años de vida es la base sobre la que se construye una personalidad sana. Un apego seguro es la red de seguridad con la que contará el niño para poder explorar el mundo sin temor. Es lo que le permitirá desarrollarse con confianza, sin carencias ni temores.

Pero, para que este se establezca de forma adecuada, la labor de la madre (o la principal figura de apego) es imprescindible. Esta ha de ser capaz de detectar las necesidades del bebé y responder a ellas de forma consistente. El pequeño necesita estar seguro de que cuenta en todo momento con amor y protección para poder desarrollar su independencia y autonomía progresivamente.

Si algún niño se vuelve inseguro, temeroso o dependiente, será aquel que no haya recibido en sus primeros años lo que necesitaba y se pasará la vida inquieto y ansioso tratando de buscar y obtener lo que le faltó en un momento tan crucial. Por ello, mima a tu pequeño y dale lo que pide, pues este es realmente el camino hacia su independencia.

Bebé agarrando el dedo d esu madre.

Dale a tu bebé lo que pide

Entonces, aprende a escuchar a tu bebé y dale lo que pide. Cada niño es un mundo, con su propia personalidad y sus propios ritmos. Si tu bebé te pide que lo cojas en brazos, hazlo con alegría; si te pide pecho, amamántalo con amor y disfruta de ese momento tan íntimo y especial entre ambos. Si tu bebé precisa tu presencia y contacto por las noches, no temas dormir junto a él.

Haz lo que sientas y hazlo sin culpas ni remordimientos, pues todo el amor que le entregues se transformará en la seguridad que necesita para crecer sano.

Del mismo modo, si tu pequeño precisa espacio o pide independencia, ofréceselo también. Algunos bebés prefieren dormir solos y expresan su incomodidad al colechar. Algunos niños son más aventureros y exploradores, así que permitámosles explorar. No hay dos pequeños iguales, por lo que la clave reside en conocer y comprender a nuestro hijo.

En definitiva, si prestamos atención, ellos nos mostrarán qué necesitan y cuándo están preparados para realizar cambios y avances. Mientras tanto, disfruta de la experiencia de verlo crecer; dale a tu bebé lo que pide y cólmale de amor; esto nunca puede ser perjudicial.