¿Cómo trabajar la dislexia en el aula de forma inclusiva?

30 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje que afecta a muchos niños. Por ello, es importante que en las aulas se les proporcione el apoyo necesario para su desarrollo académico.

No es ningún secreto que el sistema educativo, en la mayoría de las escuelas, sigue siendo eminentemente visual. La lectura y la escritura son los principales medios por los que se enseña y se evalúa a los niños. Por ello, los pequeños que padecen dislexia pueden encontrar dificultades para seguir el ritmo de sus compañeros. Afortunadamente, las medidas para trabajar la dislexia en el aula de forma inclusiva cada vez están más generalizadas.

Hasta hace no muchos años estos niños no encontraban en la escuela el apoyo necesario. Sus necesidades quedaban desatendidas y ellos terminaban rezagados respecto al grupo, y muchas veces se veían obligados a repetir curso.

Adicionalmente, el impacto en su autoestima era significativo. La incomprensión por parte del entorno podía conducir al estigma y llevar al niño a crecer sintiéndose poco inteligente, poco válido e inadecuado. Actualmente, se ponen en marcha diversas medidas que facilitan al niño su adaptación en el aula y le permiten avanzar con el resto de estudiantes.

Niño con dislexia frustrado en clase.

¿Qué es la dislexia?

La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje que afecta a la capacidad lectora. Por lo general, los síntomas comienzan a detectarse ya en la etapa infantil, pero no es posible realizar un diagnóstico preciso hasta que el niño cumple ocho o nueve años.

La dislexia origina dificultades de lectura; estos pequeños suelen leer despacio, cometen errores y carecen de fluidez. Además, es muy común que su escritura se vea afectada y cometan frecuentes faltas ortográficas. Por ejemplo, tienden a invertir el orden de algunas letras, por lo que se les dificulta distinguir la p, la d y la b. Esta inversión también ocurre con algunos números.

Evidentemente, todo esto genera problemas en diversas áreas. Por ejemplo, a estos niños les resulta más complicado comprender y memorizar la información de un texto. Igualmente, se les complica la expresión escrita y pueden aparecer problemas en matemáticas por la incapacidad de identificar los números correctamente.

No obstante, es importante recalcar que no presentan ningún déficit cognitivo y son tan inteligentes como sus compañeros. No muestran ningún tipo de dificultad en el razonamiento, la comprensión o la expresión oral y el cálculo numérico.

Comprensión y apoyo

La comprensión respecto a lo que implica la dislexia ha crecido a lo largo de los años. Ahora los profesores están formados y se mantienen alerta para identificar posibles síntomas tempranos.

Además, desde los colegios se lleva a cabo un trabajo de normalización que ayude a los pequeños a entender la dislexia como lo que es: una dificultad específica. Esto preserva la autoestima del niño que la padece y fomenta la colaboración entre compañeros.

Es decir, si antes se excluía al niño del grupo por no poder seguir el ritmo, ahora se le proporcionan los apoyos necesarios para su desarrollo académico. La metodología se flexibiliza con el fin de adaptarse a las necesidades del pequeño.

Profesora ayudando a sus alumnos con dislexia.

¿Cómo trabajar la dislexia en el aula de forma inclusiva?

  • Se le ofrece más tiempo y más oportunidades para leer y escribir, de modo que esto no suponga una presión extra.
  • Pueden utilizarse apoyos visuales que le permitan comprender mejor los textos. Además, pueden emplearse letras de mayor tamaño y subrayar los conceptos o ideas más importantes.
  • Resultan muy beneficiosos los equipos de trabajo en los que un niño puede escribir mientras el otro habla y se comparten conocimientos.
  • Se califica al alumno en función de su conocimiento sobre la materia y no en función de su fluidez lectora o a sus errores de ortografía. Para ello, pueden emplearse distintos modos de evaluación, como presentaciones orales u otro tipo de trabajos interactivos, en lugar del típico examen escrito.
  • La mejor medida siempre será diversificar los medios de aprendizaje, de tal modo que no todo se base en la lectura. Para un niño con dislexia será maravilloso poder aprender en un formato auditivo o interactivo, por lo que las nuevas tecnologías pueden ser de gran ayuda. Audiolibros y dispositivos que transformen de texto a voz y viceversa pueden convertirse en grandes aliados.

Trabajar la dislexia

No existe una cura para la dislexia pero, con el apoyo adecuado, estos niños pueden llevar una vida completamente normal. La intervención de un profesional, como un psicólogo infantil o un logopeda, es necesaria. No obstante, trabajar la dislexia en el aula día a día puede marcar una diferencia significativa.

  • Lorenzo, S. T. (2017). La dislexia y las dificultades en la adquisición de la lectoescritura. Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado21(1), 423-432.
  • Echegaray-Bengoa, J., & Soriano-Ferrer, M. (2016). Conocimientos de los maestros acerca de la dislexia del desarrollo: implicaciones educativas. Aula Abierta44(2), 63-69.