¿Cómo lidiar con la agresividad infantil?

Francisco María García · 2 octubre, 2018
Las conductas agresivas en los niños suelen tener diferentes causas y explicaciones. La mayoría de las veces, proceden de un malestar emocional o un desajuste en su análisis del entorno. El papel de los padres en esta situación es fundamental.

En estos tiempos, la agresividad y la violencia son algo corriente en la cotidianeidad de la sociedad. Lo que es realmente preocupante es la agresividad infantil, que se manifiesta hace ya muchos años en los más pequeños del hogar. Es muy importante conocer acerca de esta problemática y evitarla en los niños.

¿Qué es una conducta agresiva en niños?

La conducta agresiva es aquella en la que el niño busca hacer daño, ya sea físico o psíquico, a otro niño, a sus padres o a cualquier persona de su entorno. Por lo general, se trata de una actitud intencionada que se manifiesta a través de patadas, gritos, arañazos, empujones, palabrotas, entre otras acciones.

El comportamiento agresivo en los niños hace que tengan complicaciones en su vida personal y escolar y dificultades en relaciones sociales y para la integración en grupos.

En muchas ocasiones, la agresividad infantil muestra señales externas que manifiestan un problema interno. Son comportamientos que reflejan, en general, un gran malestar a nivel emocional de los niños. Estas emociones que el pequeño experimenta las exterioriza a través del enojo y la ira.

¿Cómo evitar la agresividad infantil?

La conducta agresiva de los niños se basa en comportamientos aprendidos y que pueden ser modificados con el tratamiento adecuado. Para mejorar estas actitudes, es muy importante la presencia de los padres y los profesores —en el caso de la escuela—, una intervención constante y acompañar a los niños en todo momento.

En ningún caso se aconseja el castigo físico para tratar la agresividad infantil, ya que este tipo de actitudes pueden fomentar la agresividad de los niños aún más. Es decir, el castigo físico tiene efectos negativos; el niño imita la agresividad y, además, aumenta su ansiedad.

La forma de lidiar con la agresividad infantil es mantener la paciencia y la perseverancia en todo momento para que pueda resolverse el problema.

Los conflictos en el aula pueden tener diversos orígenes, pero la mediación siempre es necesaria.

Es normal que muchos padres se sientan perdidos y se pregunten cómo evitar la agresividad infantil que ven en sus hijos. A continuación, veremos algunas pautas importantes para poder modificar estos comportamientos en los niños de manera adecuada.

1. Identificar el problema

El primer punto es fundamental para poder acabar con la agresividad infantil. Cada padre debe identificar el problema; para ello, lo primero es saber qué tipo de conducta de agresividad expresa el niño.

Es importante ser objetivo y específico en la búsqueda del tipo de conductas. Esto permitirá, mediante los pasos siguientes, ser concreto en su tratamiento.

2. Establecer la periodicidad con la que el niño es agresivo

Otro paso esencial en el proceso de eliminar las conductas agresivas de los niños es apuntar durante una semana las veces que el niño tiene comportamientos agresivos.

Además, es importante identificar en qué situación se desencadena esta conducta; es decir, qué provoca ese comportamiento puntualmente. De esa forma, se podrán relacionar las causas, circunstancias y respuestas de su comportamiento.

“La agresividad infantil muestra señales externas que manifiestan un problema interno. Son comportamientos que reflejan, en general, un gran malestar a nivel emocional de los niños”

3. Debilitar la conducta agresiva

Una vez identificado el cómo y los por qué de estas actitudes, es importante plantear dos objetivos con el fin de modificar la conducta del niño. Por un lado, debilitar la conducta agresiva y, por otro lado, reforzar respuestas alternativas a cada situación.

Una manera de llevar a cabo este punto es tratar de reducir el contacto que tiene el niño con los modelos agresivos. Es necesario que los padres muestren a sus hijos otras maneras de resolver los conflictos, como por ejemplo a través del diálogo, el razonamiento o estableciendo normas, entre otras.

Asimismo, el ejemplo es una herramienta invaluable. Cuando los niños ven que los mayores resuelven los problemas de esta manera, de una forma asertiva y constructiva, será más sencillo imitar el modelo adecuado.

Es importante que los padres reaccionen frente a la agresividad infantil y tomen una actitud positiva.

4. Determinado el procedimiento, evaluar si es efectivo

Una vez que se determina la manera en la que se va a llevar a cabo el tratamiento de estas conductas agresivas que presentan los niños, se debe implementar con constancia y paciencia.

Para garantizar mejores resultados y un trabajo mancomunado, es importante comunicarlo a los adultos del entorno de los niños. Así, ellos también formarán parte parte del tratamiento y la modificación de las actitudes agresivas.

En resumen, es importante que los padres reaccionen frente a la agresividad infantil y tomen una actitud positiva en su solución. Deben identificar lo que desencadena estos comportamientos y tratar de mejorar la conducta de los niños a través de las buenas prácticas, la conversación y el ejemplo.