Qué es la agresividad repentina en el niño

Pedro · 12 septiembre, 2017

Si tienes hijos, quizá has visto la manifestación de una agresividad repentina en el niño y no sabes a qué se debe o cómo puede tratarse. Presta atención, porque te acercamos los detalles sobre este problema.

La agresividad repentina en el niño

Pues bien, esta actitud podría ser un síntoma de insatisfacción. En concreto, una respuesta a este sentimiento. Se trataría de una conducta habitual a través de la que los pequeños manifiestan una insatisfacción con una determinada situación. Este es el origen de la agresividad repentina en el niño.

Si observamos este tipo de comportamiento, habrá que preguntarse qué puede estar pasando y provocando este comportamiento en el pequeño. Y es que podría ser desde la consecuencia de que un niño ya no estaría viendo la televisión tanto como él quiere, hasta una ausencia del amor que necesita.

Otro de los motivos por los que podría aparecer esta agresividad repentina en el niño estaría relacionado con un posible sentimiento de amenaza. Es decir, que el chico se sienta amenazado por algo. Por ejemplo, que se haya dado algún tipo de reacción que no le haya gustado y le haya desconcertado.

agresividad repentina en el niño 2

Todo este tipo de situaciones podrían provocar las siguientes reacciones:

  • Por un lado, agresiones verbales, a través de insultos o salidas de tono a los progenitores.
  • También la mentira con el objetivo de librarse de un castigo.
  • Además, también recurren al uso de los berrinches para ver si así se libran del castigo o reprimenda parental.

Cuándo aparece esta agresividad

Uno de los momentos en los que suele aparecer este tipo de comportamientos es cuando el niño va a tener un hermano pequeño. Quizá le invada una sensación de desplazamiento que hará que actúe de esta forma y que los menores se sientan apartados de su rol.

Este comportamiento sería un modo de intentar recuperar su posición y su poder. Este tipo de actitudes también son frecuentes ante las visitas de primos o amigos que pueden acaparar cierta atención por parte de los mayores.

Cómo responder a esta actitud

Una vez ya tienes detectado el origen del problema, es conveniente saber cómo responder a este tipo de comportamientos. La clave pasa por ofrecer desde comprensión y firmeza a una respuesta adecuada para fomentar la educación de los hijos:

  • Así que, comprende lo que le ocurre al hijo. Tendrás que valorar si tu pequeño tiene algo de razón al reclamar sus necesidades y tratar de satisfacerlas o no. En el caso de que consideres que no, no debes ceder a sus caprichos y exigencias.
  • Intenta calmarlo. Si ves que de repente el niño se empieza a alterar, debes intentar calmarlo. Para ello, pídele que baje la voz y dile que no siga por esa vía o podrán haber consecuencias.
  • Mantente firme. Ten en cuenta que el papel de los padres es el de mantenerse firmes y nunca responder a los caprichos, cediendo ante ellos. De lo contrario, el niño verá que si se comporta así consigue lo que quiere.
  • La paciencia es otra de las claves. Evitar perder los papeles y responder a estas situaciones con comportamientos nerviosos no solucionará nada. Como padres, debemos mantener la calma en todo momento para poder reprender a los niños de un modo sosegado.

Otros datos de interés

Debes tener en cuenta que los niños se relacionan con otros del mismo modo que lo hacen sus padres. Así que si ven que mantenéis una relación tranquila con los demás, el chico tendrá el mismo comportamiento con sus amigos. Pero si la relación es hostil, el chaval seguirá esta actitud también.

agresividad repentina en el niño

Por otro lado, también hay que tener precaución para no responder a la agresividad con otra agresividad. Se trata del aprendizaje social que se da a través de las conductas agresivas. Esto puede traducirse en un aprendizaje a través de la imitación o de la observación de la conducta de estos modelos. Por ello es tan importante que el niño tenga y encuentre un buen modelo en sus padres.

Por último, no olvides que educar a los niños es una tarea que requiere tiempo y dedicación. Los padres han de intentar llegar a un consenso para que la educación del niño no sea contradictoria, y uno haga una cosa y el otro lo contrario.  Si uno de los padres permite todo y el otro nada, eso confundirá al pequeño, que probablemente se rebelará con el que no le consiente.