Cómo intervenir ante conflictos con adolescentes

Los conflictos con adolescentes en situaciones complicadas pueden surgir, pues las emociones están a flor de piel y cualquier cosa puede ser el detonante de una discusión. Aquí tienes algunas claves para evitarlas.
Cómo intervenir ante conflictos con adolescentes

Escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López el 31 Mayo, 2020.

Última actualización: 31 Mayo, 2020

La adolescencia es una etapa difícil, tanto para ellos como para los padres, ya que cada uno nos encontramos en etapas diferentes de la vida. Si ya de por sí existen discrepancias, y discusiones, en ciertos momentos los conflictos con adolescentes pueden ir en aumento.

Determinadas situaciones, ya sea por estrés, por una enfermedad o por cualquier otro motivo, nos pueden producir a todos un cúmulo de emociones: rabia, tristeza, miedo, incertidumbre, etc. Por eso, sobre todo en los momentos difíciles, tenemos que apoyarnos y evitar, en la medida de lo posible, los enfrentamientos. Pero, si surgen, ¿cómo podemos intervenir?

Cosas que hacer para tener una buena convivencia y evitar los conflictos con adolescentes

Mantener la calma

Antes estas situaciones fuera de la normalidad que hemos mencionado lo importante es mantener la calma. Todos necesitamos tranquilidad para poder sobrellevarlo de la mejor manera posible.

Por ello, intentaremos llevar un horario semanal y que en él se incluya tiempo en familia, tiempo para nosotros individualmente, para hacer deporte, para hablar con nuestros seres queridos o amigos, etc.

Entender a los adolescentes

Tenemos que hablar con ellos para saber cómo se sienten y cómo llevan esta situación atípica. Los adolescentes se encuentran en una etapa en la que necesitan socializar, salir, estar con sus amigos. Pero, en ocasiones, no se puede llevar todo esto a cabo, y los pone irascibles y los lleva a la frustración, por lo que aumentan las discusiones familiares.

Establecer pautas para evitar conflictos con adolescentes

Haremos una reunión familiar en la que todos participaremos en la puesta de un horario en el que ajustemos nuestras nuevas rutinas para hacer la convivencia más fácil. Estos horarios deben incluir tareas, ocio, juegos y tiempo de calidad en familia.

Si surge un conflicto con el adolescente, hay que mantener la calma

Es importante que, si surge una discusión, no vayamos directamente a seguirla. Es mejor que dejemos que se tranquilicen las cosas para, después, una vez nuestro hijo adolescente se haya calmado, hablar sobre el tema.

Ser positivos y asertivos

Evitaremos la lucha de poder; lo de quién manda aquí intentaremos controlarlo. Ellos ya saben quién manda en casa. Ahora es momento de ser positivos y establecer unos límites, pero siempre siendo amables y firmes.

Tener consciencia de la situación

Si trabajamos todos juntos, la convivencia irá mucho mejor. Debemos pensar que esa situación atípica que estamos viviendo hemos de sobrellevarla y pasarla en familia para fortalecernos, apoyándonos unos a los otros. De lo contrario, los conflictos no harían otra cosa que perjudicar esta convivencia.

Fomentar la empatía

Todos tenemos circunstancias distintas en nuestra familia, con nuestros hijos, con nuestra pareja, con cada uno de nosotros. Si compartimos el tiempo, y lo hacemos desde el amor, el respeto y la empatía, la convivencia será mucho más agradable y fructífera. De esa situación difícil que podría sobrevenirnos la familia saldrá muy fortalecida.

¿Qué hacer si hay conflictos con adolescentes

  • Los conflictos pueden surgir, está claro. Los adolescentes pueden atribuirnos a los padres la culpa, en caso de enfermedad, por ejemplo, pues somos nosotros los que estaremos junto a ellos. Si ya había resentimientos antes de dicha circunstancia, puede que afloren. Lo importante es saber manejarlos y evitar que surjan.
  • Si nos sentimos enfadados y con rabia, es mejor que nos alejemos y nos tomemos un momento solos de reflexión, así, evitaremos que las discusiones se compliquen.
  • Buscaremos un lugar para estar solos y relajarnos, y respirar profundamente el tiempo que sea necesario. Cuando ya estemos más tranquilos, entonces, podemos intentar resolver la discusión sin alterarnos.
  • También podemos aprovechar este tiempo para hacer ejercicios de meditación o yoga. Esto nos ayudará a estar más relajados y centrados durante este tiempo.

En definitiva, debemos trabajar juntos para evitar conflictos con adolescentes. Si lo hacemos, toda la familia saldrá reforzada.

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Licenciada en Psicología por la Universidad de Murcia en 2009 (itinerario mixto en psicología clínica y educación). Máster de Práctica Clínica en Salud Mental por la AEPCCC (Asociación Española de Psicología Cognitivo Conductual) en 2010. Acreditada por la European Foundation of Psychology (EFP). Número de colegiado: COP Murcia MU:02396

Curso de Formador de Formadores, Formador Ocupacional, Psicología Infantil, entre otros por la Universidad Antonio de Nebrija. Experiencia como formadora en Escuela de Padres durante 4 años.

Participación en Symposium Internacional sobre Familia y Psicología de la salud, así como, en el estudio para la Identificación de Alumnos con Altas habilidades en Educación Secundaria, organizado por la Universidad de Murcia.

Psicóloga y directora de gabinete de psicología y educación durante 3 años. Redactora para revista online sobre maternidad, educación, bebés, psicología, etc.

Actualmente, trabaja como psicóloga a domicilio, desplazándose a casa del paciente con trastorno mental o emocional, especialmente en problemas educativos y clínicos infanto-juveniles (apoyo y refuerzo a niños con dificultades de aprendizaje, técnicas de estudio y orientación familiar).