¿Cómo influye el puesto que ocupas entre tus hermanos?

Óscar Dorado · 7 noviembre, 2018
No es lo mismo ser hijo único que el mayor de dos hermanos. En este artículo, repasaremos cómo influye el puesto que ocupas entre tus hermanos en los diferentes aspectos de tu personalidad.

Los hermanos asumen un rol diferente dependiendo de si son las mayores o los menores. De hecho, se trata de un fenómeno que se repite en todas las familias. Por ello, en este artículo vamos a repasar cómo influye el puesto que ocupas entre tus hermanos.

El orden de nacimiento puede tener un gran efecto en la personalidad y el comportamiento de los hijos; esto es así aunque se trate de un hijo único, del hermano mayor, del mediano o del pequeño. Sin ninguna duda, es un hecho que tiene transcendencia y que merece especial atención.

Asimismo, se sabe que el ambiente prenatal de una madre cambia con cada embarazo sucesivo. Después del nacimiento, los primogénitos tienden a recibir más atención e inversión de los padres. Con la llegada de nuevos hermanos y hermanas, se crea una jerarquía y los niños escogen ciertos roles o nichos dentro de la familia para diferenciarse.

De hecho, un estudio reciente estimó que los primogénitos obtienen aproximadamente 3.000 horas más de tiempo con sus padres entre los 4 y los 13 años de edad que sus hermanos menores cuando pasan por esa misma etapa.

Muchos piensan que la atención los hace responsables, con una mayor presión para tener éxito y hacer las cosas correctamente. Asimismo, se suele pensar que los padres tienden a relajarse con los hijos posteriores.

¿Cómo influye el puesto que ocupas entre tus hermanos?

Es una evidencia que el puesto que ocupas entre tus hermanos afecta la personalidad de cualquier individuo. Incluso si comparten el mismo padre y madre, los niños en realidad no disfrutan del mismo ambiente familiar.

Llama la atención que esta cronología de los nacimientos tiene un impacto inmediato en la personalidad de los pequeños. Por supuesto, es difícil generalizar, pero sí se pueden identificar características comunes y sacar algunas conclusiones.

El primer hijo

En la mayoría de las casas, el primer hijo de una pareja es una especie de experimento para los padres primerizos. En esta situación, se desarrolla una mezcla de instinto y prueba y error.

No hay una fórmula que indique hasta qué edad crecen las niñas, pero sí factores para analizar este proceso.

Como consecuencia, esto produce que los padres se conviertan en cuidadores extremadamente atentos y muy estrictos con las reglas. A su vez, provoca que el niño pueda convertirse en una persona muy perfeccionista, siempre esforzándose para complacer a los padres.

El segundo hijo

Por el contrario, es posible que, con la llegada del segundo hijo, los padres decidan criar al niño con mayor permisividad, debido a sus experiencias con el primero.

Puede suceder que el segundo hijo, acostumbrado a repartir su atención con el primero, se convierta en alguien mucho más independiente y sin la necesidad de llamar la atención a todas horas en comparación con el hermano mayor. Los hermanos más pequeños a menudo no tienen tantas responsabilidades y pueden tener más libertad para hacer las cosas a su manera.

Hijos del medio

Por su lado, los niños que nacen en el medio tienden a ser menos definidos en sus personalidades que sus hermanos mayores o menores. De hecho, pueden adoptar los comportamientos de los hermanos mayores o los más pequeños, o bien pueden hallar alguna combinación de comportamiento de los dos.

Además, suelen tener la capacidad de ver las cosas desde la perspectiva de otras personas. Se debe a que siempre mantienen el desafío de estar conectados y navegar por los acontecimientos de las personas que los rodean.

“Con la llegada de nuevos hermanos y hermanas, se crea una jerarquía y los niños escogen ciertos roles o nichos dentro de la familia para diferenciarse”

Hijos únicos

Los hijos únicos no tienen la necesidad de competir con otros hermanos, lo que trae consigo que acaparen toda la atención y los recursos de los padres, no solo por un corto período de tiempo, sino para siempre. Sin duda, esto hace que los niños tengan el privilegio de tener todo el apoyo y las expectativas de los padres sobre sus hombros.

Los hijos únicos comparten muchas características de los adultos mayores, pero con menos intensidad; ellos no son empujados por la llegada de un hermano pequeño o una hermana pequeña. No tienen la presión de los adultos mayores para no perder su posición privilegiada.

Las manualidades con fotografías para niños pueden ser muy divertidas y a la vez muy ingeniosas.

En definitiva, más que el orden en el que nacen los hijos dentro de una familia, es importante tener en cuenta el hecho de que sus padres tratan a los hijos de manera diferente. Este hecho, claro, configura la actitud y el comportamiento de los niños.

La realidad es que el orden de nacimiento difícilmente puede sellar el destino de los niños. Las personalidades de los hijos son todavía una mezcla aleatoria de las propias peculiaridades genéticas y las diferentes experiencias a las que se enfrentan en la infancia.

Por lo tanto, si el orden de nacimiento realmente los empuja en ciertas direcciones, se trata solamente de una pequeña pieza de un elaborado rompecabezas. Los padres, desde luego, serán actores fundamentales en todo este proceso.