El apego moldea la personalidad de los niños

Macarena · 20 septiembre, 2017

El apego es uno de los fenómenos de la pediatría más estudiados en los últimos tiempos. Según especialistas, ya sea en el marco del desarrollo infantil como en la crianza, sus efectos ofrecen herramientas para estudiar la conducta humana.

Es que, según afirman, este elemento es capaz de moldear considerablemente la personalidad de los niños. Para quienes aún no escucharon hablar sobre el tema, se define apego a la conexión emocional entre el niño y el adulto. Ya sean sus padres o sus cuidadores.

La teoría del apego lleva ya varios años en alza. Fue desarrollada a mediados del siglo XX por un psiquiatra británico llamado John Bowlby. Su infancia, caótica, alimentó la hipótesis de que el apego moldea la personalidad de los niños. Por eso, junto con su colaboradora, Mary Ainsworth, idearon un procedimiento de situación extraña.

Este tipo de estrategia trabajó sobre niños de un año. Se separó a estos bebés de manera breve de padres y madres para luego volver a reunirlos. El objetivo era poder observar su comportamiento a lo largo de cada reunión. El resultado fue realmente sorprendente.

El apego: un estudio con resultados maravillosos

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Esta investigación realizada en conjunto arrojó conclusiones asombrosas. Por ejemplo, se observó que cuando un pequeño es sometido a una pequeña cuota de estrés, esto de manera inmediata se elimina en contacto directo con los padres.

Por otro lado, el informe deja una gran lección en torno a la relación entre padres e hijos pues los especialistas han logrado conformar una suerte de taxonomía del apego. Allí se interpreta el comportamiento del menor durante la situación extraña como indicador de la calidad del lazo que mantiene con sus progenitores.

Esto quiere decir que todo aquello que hacen papá o mamá en el hogar predice el comportamiento del niño ante esas circunstancias “límite”. Entonces, si la criatura cree probable que su padre lo atienda, exigirá su atención. Así, el niño que puede estar enojado o asustado, rápidamente se calma en contacto con los padres.

Esto mismo es lo que los investigadores denominan ‘apego seguro’. Según la psicóloga infantil Susan Berger, los mayores debemos estar atentos en momentos de estrés, a fin de que el nene sienta la seguridad de que el responsable hará lo posible para que se sienta mejor.

El apego ‘inseguro’, ¿en qué consiste?

En el otro extremo, se encuentran chicos que no esperan consuelo y alivio por parte del adulto ante situaciones estresantes. Eso es justamente la manifestación de aquello que, en materia psicológica, se denomina “apego inseguro”.

En este caso, es posible apreciar el modo en que, una vez que los padres regresan, el nene se gira, evita verlos o se aleja. Según especialistas, esto no es indicador de tranquilidad o independencia. Las pruebas científicas demuestran que ese niño -que manifestó su estrés mediante el ritmo cardíaco acelerado- prefiere enfrentar solo la situación.

La ciencia aún va más allá de esta tipología y denomina este comportamiento puntual “inseguro-evitativo”. No obstante, es posible todavía distinguir un tercer grupo de pequeños difíciles de calmar. En este caso, hablamos de menores que exigen consuelo mediante la agresión y el enojo. Son los “inseguros-resistentes”.

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Aunque duela y cuesta creerlo, muchos menores de edad son sometidos a un extremo dolor. Abuso sexual, maltrato infantil, estrés severo o cuidado institucional son solo algunos de ellos. Un patrón, denominado “organizado”, es el factor común que los atraviesa. Aquí directamente no hay estrategia consistente para responder.

El apego, de vital importancia en la niñez

Por último, vale una aclaración realizada por los mismos expertos del estudio: cuando hablamos del apego, tanto en el desarrollo infantil como en la crianza propiamente dicha, no necesariamente nos referimos a la “crianza con apego”.

Esta última por lo general tiende a enfatizar, sobre todas las cosas, la proximidad física literal existente entre padres e hijos. Con este propósito firme, se destaca ante todo la enorme importancia de evitar el más mínimo estrés o separación entre menores y adultos.

Criar con apego es crear lazos emocionales fuertes y sanos entre los niños y sus padres para toda la vida.

-Anónimo-