¿Por qué es bueno el contacto físico con el bebé?

Pedro · 3 septiembre, 2016

Una de las grandes críticas que recibe el exceso de contacto físico con el bebé es por la excesiva dependencia que se supone este genera con el niño. Pero, ¿Es en realidad cierto? La verdad es que puede haber parte de razón, pero está motivado por las actitudes exageradas. Siempre que usemos la coherencia y el sentido común, estaremos fuera de peligro. Sepamos por qué.

El contacto físico con el bebé

El contacto físico con el bebé es necesario y positivo desde el primer minuto de vida de nuestro hijo. Pese a quien pese, esta es una verdad que nos acompaña desde tiempos inmemoriales. Aquí tienes los motivos.

El niño está indefenso

Durante los primeros años de vida de nuestro pequeño, el niño está totalmente indefenso. No ha desarrollado sus capacidades físicas y mentales, y tardará bastante en hacerlo. Es decir, que necesita nuestra constante protección.

Al nacer, tu bebé solo ha desarrollado un 25% de su cerebro. Es lógico pensar que esa criatura necesita protección y seguridad. ¿Se te ocurre alguna forma mejor de dársela que con el contacto físico? Así logramos que se sienta seguro, lo que es imprescindible para su supervivencia, su felicidad, su desarrollo correcto y su autonomía, pues ningún chico crecerá autónomo y seguro de sí mismo si no se siente arropado y protegido.

El exceso de contacto físico con el bebé en realidad no es tal

Al nacer, un bebé pasa la mayor parte del tiempo adormilado o durmiendo. Mientras nuestro pequeño sueña, no le tenemos en brazos ni hacemos contacto físico con él. En realidad, no es tanto el roce que tenemos con él si lo cuantificamos en horas del día.

Además, cuando despierta nuestro querido bebé suele estar inquieto. En ese momento necesita consuelo y seguridad. ¿En serio crees que la mejor idea no es tomarlo en brazos y darle tranquilidad y cariño?

De esta forma, un bebé que tiene contacto físico y afectivo mientras está despierto duerme más tranquilo y seguro. Así es como creamos un ambiente excelente para que se desarrolle adecuadamente.

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El vínculo afectivo

Uno de los vínculos más fuertes que se pueden crear en el mundo es el de una madre con su bebé. El chico ha estado 9 meses en su vientre, se alimenta de su pecho y necesita de la seguridad de sentirse querido y protegido por su progenitora.

Solo a través del contacto físico con el bebé una madre puede crear el vínculo afectivo que permita al niño establecer lazos emocionales que le serán muy útiles en el futuro. Es más, es algo biológico, instintivo.

Tanto madre como hijo sienten una necesidad ancestral de estar unidos, protegidos y seguros. Un acto atávico y antropológico que surge de nuestra propia biología por la necesidad innata y natural de perpetuar la especie.

El primer contacto

Si el contacto es precoz una vez nacido el bebé, este ya será indisoluble. El chico desea y necesita sentir la piel de su madre, de ahí que si se le deja caer contra el pecho de su mami, trate de reptar para buscar alimento. Es natural y un acto reflejo.

Ojo con la dependencia

Observamos que el contacto físico con el bebé no solo es recomendable y beneficioso, también necesario. Ahora bien, como todo en la vida, hay que actuar con sensatez y sentido común.

El contacto físico con el bebé es beneficioso

Nunca olvides que tu niño no es un juguete ni tu creación exclusiva. Es un ente autónomo que merece que le des lo mejor de ti para ser feliz. Pero jamás se deben volcar las necesidades propias en él.

Si en nuestra vida personal sentimos que necesitamos más contacto afectivo y físico, no hemos de compensar con el bebé, pues las consecuencias serán muy negativas para el niño. De esta forma sí que podemos crear una dependencia excesiva que sea muy perjudicial para él por el simple hecho de que buscamos en el pequeño lo que nos falta en nuestra vida. Error grave.

Si quieres que tu hijo sea autónomo, independiente, feliz y alegre, ten todo el contacto físico con tu bebé que necesite. Acúnalo, abrázalo y quiérelo mucho. Pero no vuelques en él tus frustraciones, pues solo acabarás frustrando también a tu pequeño, y él se merece ser una personita maravillosa que te alegre el corazón. Recuerda, tocarle te alegra la vida, y así podrás darle a él también una vida mejor, pues él se contagia de ti.