Cómo hacer un huerto familiar

03 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la profesora Samanta Ruiz
Te presentamos una guía básica para hacer tu huerto familiar y tener productos saludables siempre a mano.

¿La idea de armar un huerto familiar está en tu cabeza desde hace tiempo, pero no sabes cómo comenzar? ¿Quieres mejorar la calidad de tu alimentación? ¿Deseas enseñarles a tus niños cómo pueden autoabastecerse?

Si la respuesta a todas esas preguntas es un sí, aquí te traemos la solución: comienza un proyecto familiar para crear tu propio huerto en casa. En este sentido, un punto importante es la planificación y, para ello, compartimos contigo los puntos que debes tener en cuenta.

El espacio para un huerto familiar: terrazas, balcones o jardines

El espacio determinará lo grande que será tu huerto, pero sea del tamaño que sea, tiene que ser un lugar con muchas horas de luz natural, agua disponible para riego y una estructura con un sistema de drenaje eficiente.

Abuelos con su nieta plantando hortalizas en el huerto familiar.

En el caso de disponer de un jardín, lo harás directo sobre la tierra, lo que te facilitará mucho las tareas. Si lo vas a armar en una terraza o patio, puedes elegir hacerlo con recipientes como macetas y cajones, o montar mesas de plantación.

En caso de que solo cuentes con un espacio reducido, como un balcón, una gran solución es planificar un huerto vertical con recipientes dispuestos en los muros. Pueden ser botellas de plástico, macetas, estantes o palés amurados.

La tierra: ¿podemos hacer compost?

La mejor tierra que se usa para colocar en un huerto familiar es la que contiene arena o arcilla, que facilita el drenaje del agua. Es importante que, además, le agregues sustrato de turba, mantillo, abono NPK-nitrógeno-fosforo- potasio, o compost que puedes fabricar en casa.

Esta última opción es una idea que a los niños les va a encantar. Para esto, tienes que disponer de un cajón para fabricar el compostaje. Allí se depositarán los residuos orgánicos de tu casa que, por un proceso de descomposición, se transformarán en un material rico en nutrientes para tus cultivos.

Los cultivos: ¿qué especies son mejores?

Es recomendable que elijas plantas de temporada, puesto que son más fáciles de cuidar. Además, combina distintas especies: flores, hortalizas, verduras y frutas. No te olvides de cultivar plantas aromáticas, que actúan como repelentes naturales de insectos y plagas.

Una vez que hayas decidio el mejor lugar, la forma de tu huerto familiar y qué vas a cultivar, opta por usar semillas o comprar plantones. La diferencia entre uno u otro será el tiempo en el que podrás ver las primeras plantas para consumir.

Primer huerto: plantones y cultivos sencillos

Ya resueltos los 3 puntos anteriores, tienes que elegir las especies para tu primera siembra. El plan del huerto familiar es un proyecto a largo plazo, pero es importante que puedas ver resultados rápidamente para saber que estás haciendo bien las cosas.

Para ello, te recomendamos que tus primeros cultivos los hagas a partir de plantones comprados y con cultivos de estación. Esto te permitirá practicar la frecuencia de riego, así como mantener la tierra en condiciones y “atender” a tus plantas.

Las especies más fáciles para esta etapa son:

  • Lechugas.
  • Tomates.
  • Berenjenas.
  • Pimientos.
  • Zanahorias.
  • Perejil.
  • Cebollas.
  • Puerros.
  • Acelgas.
  • Espinacas.
  • Calabazas.
  • Guisantes.

Una vez que dominas el tema y ves progresos, comienza a implementar otras técnicas, como la diversificación, agregando especies más delicadas y la rotación de cultivos.

Beneficios de tener un huerto familiar

Todo es aprendizaje en un proyecto familiar, tanto para los padres como para los niños. Hacer un huerto familiar es iniciar una tarea que requiere de trabajo conjunto y responsabilidad grupal.

Cumpliendo con ese compromiso, hacer un huerto familiar será gratificante para todos y que brindará los siguientes beneficios:

Huerto familiar.
  1. Toda la familia se educa en ecología y en la práctica de la famosa regla de las tres R: reducir, reutilizar, reciclar.
  2. Tenéis alimentos frescos siempre disponibles.
  3. Generáis un consumo más saludable, ya que las verduras, hortalizas y frutas no contienen químicos, insecticidas o antiplagas. Siempre serán productos naturales.
  4. Aprendéis sobre la naturaleza y os conectís con ella de manera directa. Se cree que el contacto de las manos con la tierra es una buena sesión antiestrés.
  5. Pones en práctica conocimientos escolares que ya creías olvidados, como el ciclo del agua o cómo germina una planta, y se los enseñas a los niños.
  6. Lleváis a la mesa alimentos sin modificaciones genéticas, con su potencial nutricional intacto.
  7. Aportas a mejorar la calidad del aire y aprovechas el espacio para hacer una actividad productiva.
  8. Reduces el consumo de alimentos elaborados o de verduras o frutas provenientes de la agricultura comercial e intensiva.
  9. Compartes en familia, repartes responsabilidades, te relajas y te diviertes, mientras inculcas a los niños el respeto y el amor por la tierra y la naturales.

En definitiva, esperamos que estas ideas y consejos para montar un huerto familiar sean de tu agrado y te animen a llevarlo a cabo con los más pequeños de la casa.