Amar la tierra en familia, un lindo proyecto de crianza

Adrianazul · 6 febrero, 2017

Quizás ya hayas descubierto que tu hijo tiene una sensibilidad muy especial, tal como la tienen la mayoría de niños de esta época, quienes son particularmente conscientes de que es necesario amar la Tierra, no solo por respeto al lugar en el que habitan millones de seres vivos sino porque si lo hacemos podemos seguir disfrutando de su belleza y de todos sus dones.

Si aún no has conversado con tu hijo sobre ecología ¡tienes que hacerlo! Por ejemplo, puedes preguntarle: ¿Qué es la Tierra? Y prepárate para disfrutar de su respuesta, la cual puede ser desde abrumadoramente científica hasta realmente conmovedora.  Nadie sabe muy bien por qué, pero los niños de ahora saben mucho sobre ecología. Quizás han aprendido con los dibujos animados o con el tipo de conversaciones y hábitos de esta época… hay muchas razones, la verdad.

Los científicos lo han comprobado: Los niños tienen un espíritu muy ecológico. Aman a la tierra y comprenden bastante bien lo necesario que es cuidarla. Así que si te decides a preguntarle a tu hijo ¿Qué es la tierra? es posible que conteste algo muy parecido a lo que respondió este pequeño: “La Tierra es donde vivimos con nuestras familias, donde obtenemos nuestros alimentos y jugamos con amigos”. Eso dijo un niño camerunés cuando un grupo de científicos indagó acerca de la conciencia ecológica que tienen los niños en la actualidad.

Así que como padres y como habitantes de este hermoso hogar llamado tierra no queda una mejor tarea que alimentar su amor por el planeta.

La naturaleza ofrece ejemplos didácticos de crianza

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Pero además de fomentar una conciencia ecológica, la Tierra te puede ayudar a explicarle todo a tu hijo. No es una exageración, ya que la  naturaleza tiene todos los ejemplos que necesitas para exponerle a tu hijo casi todos los aspectos de la vida e incluso de la muerte y no solo eso, también puede ayudarte a explicarle de manera linda y muy didáctica temas tan profundos como la transformación de la energía.

Echa una semilla en la tierra en su compañía y vivan juntos el hermoso proceso de ver a una planta crecer. Si tú amas a la planta tu hijo también lo hará y aprenderá a tu lado lo importante de cuidar lo que amamos y además verá una forma de reproducción que bien puede servirte de ejemplo para hacerle frente a la siempre incómoda pregunta: ¿Mamá, de dónde vienen los niños?

Ser partícipe del milagro de la vida, al menos en el reino vegetal, ayuda a tu hijo a comprender lo necesario que es para todos los seres vivos tomar sol, agua y alimentarnos correctamente.

De igual manera, una plantita que es mucho más fácil, que cuidar que una mascota, puede ilustrar a tu bebé sobre esa ambigüedad que encierra la esencia de los seres vivos que son tan fuertes y tan frágiles al mismo tiempo. Nuestro organismo es tan perfecto y tan inteligente como el de una planta o un animal; es capaz de reproducirse, es capaz de tomar lo que necesita para mantenerse vivo y sobrevivir incluso a condiciones adversas.

De hecho las raíces de una planta pueden llegar a ser muy profundas y fuertes como un cuerpo ejercitado, y, sin embargo, al mismo tiempo pueden tan frágiles y tan susceptibles que cualquiera puede hacerle daño.

Todas las familias pueden amar a la tierra desde sus casas

Tener un pequeño huerto en casa, no importa que crezca en el balcón de un diminuto apartamento, puede ayudar a comprender cómo los seres vivos se complementan los unos a los otros, cómo las flores necesitan de las abejitas y los pajaritos para reproducirse y a su vez cómo estos necesitan de las plantas para completar su misión de vida.

Participar en paseos al aire libre puede ampliar en gran manera la percepción que tiene tu hijo sobre la Tierra. Casi todos los seres humanos sienten que su interior crece de alguna forma cuando está al frente de un paisaje majestuoso, de un río lleno de agua fluyendo, de una montaña que se pierde en el cielo.

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Acampar y poder mirar una noche estrellada te servirá para explicarle a tu hijo que los seres humanos están hechos del mismo material del que están hechas las estrellas y que aunque nadie tenga muy claro adónde vamos cuando nuestro corazón deja de latir, la ciencia ha comprobado que la materia prima de casi todos los seres vivos, por llamarlo de alguna manera, es muy similar. Por eso es tan importante respetar la vida, respetar la tierra y a todos los seres que habitan en ella.

Todos podemos ser respetuosos con el medio ambiente. Incluso si vives en una ciudad muy congestionada y contaminante puedes contribuir con tu acción y enseñar a tu hijo lo importante que es ahorrar el agua, ubicar correctamente los desperdicios que se generan en nuestro hogar, utilizar de manera eficiente nuestros recursos e incluso reutilizar objetos hechos de materiales no renovables, los cuales con una chispa de creatividad pueden tener una segunda vida. Las cosas se pueden transformar, incluida la materia.

Criar a tu hijo de esa manera no solamente es hacer de él una persona consciente sino que también es un proyecto hermoso en el que puede y debe participar y disfrutar toda la familia. ¡Anímate, será divertido!