¿Sabes cómo se forma la obediencia en los niños de 3 a 6 años?

Los niños entre 3 y 6 años comienzan a ser rebeldes porque quieres autonomía. Sin embargo, es posible actuar a tiempo y cuidar su obediencia.
¿Sabes cómo se forma la obediencia en los niños de 3 a 6 años?

Escrito por Nicolás Forero

Última actualización: 07 enero, 2022

Uno de los aspectos que más desean los padres es que sus hijos atiendan de buena manera cada una de sus indicaciones. Pues, es así como pueden garantizar que estén seguros y que poco a poco adquieran las enseñanzas más fundamentales.

De esa manera, durante los primeros años no tienen mayor inconveniente en esa pretensión. Esto debido a que los pequeños aún son bastante temerosos y escuchan a sus padres para sentir que no están expuestos a nada malo.

Sin embargo, cuando llegan a la edad de 3 años, suele comenzar una etapa compleja para los padres. Pues, el niño siente la necesidad de querer ser autónomo y explorar algunos aspectos del entorno por su propia cuenta.

Esto suele ocurrir de manera frecuente hasta los 6 años, porque hasta ese entonces no son del todo racionales. Por lo tanto, es normal que se dejen llevar por los impulsos y por lo que ellos creen que les conviene.

Además, a partir de los 3 años los niños comienzan a tener más habilidades para comunicarse y para desenvolverse. A causa de ello, sienten que son capaces de negarse y patalear cuando no están de acuerdo con una decisión.

Por todos estos motivos, es indispensable que los padres encuentren las maneras adecuadas de inculcar la obediencia. Pues es la fórmula indicada para que los niños entiendan poco a poco la importancia de respetar las normas y de tener un buen comportamiento.

Mamá comunicándole algunas reglas a su hija

Las acciones para fomentar la obediencia en los niños entre 3 y 6 años

Aunque es un proceso complejo en esta edad, es posible mantener la obediencia de los niños. Si bien sabemos que lo que quieren es percibir nuevas sensaciones y desafiarse a sí mismos, debemos guiarlos como hicimos hasta ahora. Por esa razón, a continuación detallaremos los hábitos que debes adoptar para alcanzar ese objetivo.

Ser firme en las decisiones para inculcar obediencia

Cuando un niño comienza a tener comportamientos adversos, es indispensable hacérselo saber e indicarle las consecuencias negativas de esa actitud. De esa manera, en una futura ocasión, tendrá claro que ese hecho perjudica su bienestar y su convivencia con los demás.

Asimismo, la firmeza de los padres le permite al niño identificar que estos no van a ceder a pesar de las pataletas. Esto evita que se acostumbre a pelear con el fin de conseguir que se cumpla su voluntad todo el tiempo.

Mamá enseñándole obediencia a su hijo

Resaltar lo positivo

Al indicarle a un niño que las acciones que ejecuta están bien esto le permite sentirse a gusto y de esta forma, se consigue que el pequeño sienta interés por hacer caso en favor de su bienestar y de su felicidad.

Aparte de esto, se logra que el niño sienta que sus acciones son valoradas y al satisfacer a sus padres entiende que ocupa un rol importante en la familia.

Establecer consensos potencia la obediencia

Como lo que un niño busca en esta edad es algo de autonomía, se le puede permitir que comunique sus puntos de vista. Esto abre el espacio para dialogar con él y explicarle por qué no es posible hacer todo lo que él plantea.

Con esto se consigue que las dos partes lleguen a un acuerdo que les convenga y esto le da un mensaje importante al pequeño: que se le respeta la libertad. En consecuencia, obedecer deja de ser algo netamente negativo para él.

Madre e hija llegando a un consenso

Comprender las necesidades del niño

Los padres también deben entender el hecho de que los niños quieren explorar el mundo por una necesidad instintiva. Por esa razón, lo más recomendable es proponerles actividades novedosas y entretenidas. A través de estas, los niños se involucran en nuevas experiencias y adquieren muchos conocimientos. Y además, sienten que sus deseos se cumplen y no se interesan en imponer su voluntad.

Ser buen ejemplo

Los padres siempre son el modelo a seguir que los hijos quieren imitar. Por ello, si demuestran tener obediencia en su cotidianidad, a los pequeños les llamará la atención incluir ese mismo comportamiento en su personalidad.

Aparte de esto, los hijos podrán ver que ese actuar le genera consecuencias positivas a sus padres y sentirán deseos de imitarlos para disfrutar de la misma plenitud y felicidad.

Madre demostrando obediencia

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Acerca de la importancia de inculcar la obediencia en la infancia

Este proceso requiere de mucha dedicación, pues ningún niño logra ser obediente en todo momento. Esto debido a que los impulsos y las ganas de querer resaltar forman parte del ser humano.

Sin embargo, con el diálogo recurrente y amoroso permite llegar al mejor puerto posible. Pues, los niños logran entender lo que sus padres esperan de ellos y se empeñan por conseguirlo en cada una de sus acciones.

Además, les queda claro que aprenden a seguir las normas es la manera adecuada de estar bien. De lo contrario, se genera un malestar que no solo perjudica su bienestar anímico, sino que también les impide avanzar hacia sus logros.

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  • Ibarra R. Salmán M. Desarrollo de la personalidad en la edad temprana [Internet]. Mazatlán: Universidad Pedagógica Nacional; 2008. [citado 04 de enero de 2022].