¿Cómo enseñar a nuestros hijos a tener una mirada crítica?

Francisco María García · 2 abril, 2018
El hábito de enseñar a nuestros hijos a tener una mirada crítica implica respetar su libertad. A la larga, conseguiremos que esa pequeña persona que está en proceso de crecimiento se forme un carácter y personalidad propios.

Enseñar a nuestros hijos a tener una mirada crítica no es un asunto sencillo. Al intentarlo, nos enfrentamos a una labor dual: criar niños con criterio propio pero que al mismo tiempo sean obedientes. No obstante, el problema es más bien de formas y no de fondo.

En la práctica, la autoridad de los padres puede ser un medio para el aprendizaje liberador. Además, existen técnicas que se pueden implementar para incentivar la formación del criterio propio en los más pequeños del hogar. La conversación, el debate y las experiencias cotidianas serán indispensables.

Entrenando el sentido común

Cualquier espacio en común es útil para entrenar el criterio propio. “¿Qué te parecieron las tostadas?” o “¿por qué te gustó esa película?”, son buenas opciones para comenzar. La pregunta es un móvil de información que nutre al que pregunta y también al niño consultado.

Cada respuesta puede llevar a otra pregunta. Este tipo de conversaciones pueden finalizar en un cuestionamiento propio que el niño se hará. La posición del adulto en estos análisis del pequeño será la de una especie de guía.

Sin embargo, esta conducción del padre o madre no debe dirigirse a lo que se espera del pequeño. Más bien, el ejercicio debe ser de exploración, para permitir una mirada a los gustos y comentarios del pequeño.

Padres que escuchan

No solo se trata de preguntar y argumentar, sino de saber escuchar. Esto puede ser un problema para algunos padres que quieren imponer su criterio. Debemos recordar que este no es un aprendizaje de un solo camino, sino que el niño debe tener la posibilidad de elegir.

Por ello, lo correcto es escuchar con atención las opiniones, los gustos y las valoraciones de los niños. Y, si a partir de una expresión se nos permite explorar más, todavía será mucho mejor; después habrá tiempo para alguna corrección valorativa.

Enseñar a nuestros hijos a tener una mirada crítica les ayudará a tomar sus propias decisiones con mayor firmeza y seguridad.

Todo esto nos lleva a una tercera cuestión: tener un buen criterio y serenidad antes de juzgar. Los padres pensamos que lo sabemos todo y que debemos intervenir siempre. A veces, en el ejercicio de ese poder, se nos olvida detenernos a analizar las cosas.

Enseñar a nuestros hijos a tener una mirada crítica es dar libertad

Todos nacemos libres, pero los niños tienen al menos dos guardianes de su libertad: sus padres. Los padres deben considerar que son guías de ese libre albedrío, no dueños de este. Por tanto, la libertad es la base para forjar el carácter propio de los pequeños y para que consigan éxitos en su vida.

Desde la llegada de la generación millennial, los psicólogos infantiles han recomendado otorgar cuotas de libertad a los niños. Se trata de un margen de participación, un ámbito de recreación libre, espacios para tener en cuenta lo que el pequeño opina.

 “Colectividad que no sabe pensar, no puede vivir”
—Concepción Arenal—

Sin embargo, el compromiso parental no queda allí; esos espacios deben ir ampliándose con el paso del tiempo. No existe nadie mejor que un padre o una madre para conocer los avances de sus pequeños. Es casi una fórmula matemática: a mayor criterio, mejor acceso a la libertad.

Hay padres que manipulan a sus hijos

Autoridad y obediencia no deben ser sinónimos de manipulación. Ante una situación extrema, llega el regaño, el castigo y otros condicionamientos psicológicos. Pero ser padres no significa pretender que nuestros hijos piensen exactamente igual que nosotros.

Hay muchos padres que incurren en la manipulación y el miedo para enseñar a sus hijos. Este tipo de prácticas es muy común, por ejemplo, en medio de divorcios, separaciones o custodias compartidas. A menudo se utiliza al menor para dañar a la pareja.

A la larga, los niños crecen y se dan cuenta de muchas cosas. Además, enseñar a nuestros hijos a tener una mirada crítica implica respetar su libertad. Con ello se obtiene un desarrollo correcto de la persona que está en proceso de crecimiento.

Se necesita libertad para enseñar a nuestros hijos a tener una mirada crítica.

Permitiendo el fallo

El error es aprendizaje y eso se aplica también para los niños en casa; el sentido común se forja en el intento, el fallo y el reaprendizaje. Si no permitimos que un niño se equivoque con su sola forma de pensar, entonces no se fortalecerá su criterio.

Los gritos y frases exageradas solo dañarán emocionalmente al pequeño. Así solo se conseguirá un chico ensimismado, callado y autocensurado. Por ese motivo, enseñar a nuestros hijos a tener una mirada crítica implica dejarles expresarse.

Hay situaciones en las que podemos permitirles a nuestros hijos la toma de decisiones: la compra de una golosina, un juguete o incluso algún asunto del hogar. Hacer este experimento nos enseñará cuán buenos observadores son los niños y cómo podemos fomentar ese espíritu crítico tan importante en ellos.