Algunas claves para que tu hijo no se sienta un fracasado

Corina González · 6 marzo, 2018
Fracasar en algo alguna vez en la vida es inevitable. Los niños experimentan sus aciertos y desaciertos con mucha intensidad. ¿Qué pueden hacer los padres para ayudarlos a superar el fracaso?

Existen acciones claves para que tu hijo no se sienta un fracasado que se deben poner en marcha para sobrellevar cualquier situación de revés que experimente.

Es posible que cuando un niño no alcance el objetivo en alguna tarea que se ha planteado sienta mucha frustración, pues por lo general ellos invierten toda su energía y emoción en lo que están haciendo.

En estas situaciones el apoyo de los padres es indispensable. Ellos recurrirán al amparo más cercano para aliviar su rabia y decepción.

A los adultos les afectan los infortunios en sus proyectos personales, conocen el sentimiento, por lo que no es raro suponer que ayudar a sus descendientes a sobreponerse ante un evento de esta índole no les será fácil.

Cuando se les enseña a los niños que fracasar también es una oportunidad de crecimiento y aprendizaje, serán adultos más seguros sin miedo a equivocarse.

Algunas claves para que tu hijo no se sienta un fracasado

Los padres como ejemplo

Los niños desde que nacen admiran a sus padres. Ellos son su soporte y regazo reconfortante ante cualquier situación o necesidad.

Frases, conductas y hábitos son aprendidos por los niños mediante la constante observación a sus progenitores.

El comportamiento que adopta un adulto frente a una situación de desilusión o frustración es posible que sea la misma que su hijo escenifique cuando tenga una sensación parecida en su vida.

Si los padres asumen los fracasos con buena actitud, tomando de ellos puntos claves que promueven la confianza e impulsan a mejorar, tendrán la clave para que sus hijos saquen provecho de sus desaciertos.

Los padres millennials son muy diferentes a las generaciones anteriores.

Aumentar la confianza en sí mismo

Identificar en qué actividades el niño tiene más éxito y promover que participe en ellas con más frecuencia contribuye a su autoestima.

Sentirse seguro al dominar una tarea y que tiene éxito en la misma lo incentiva a asumir nuevos retos y reduce su preocupación al fracaso.

Su autodeterminación se fortalecerá, y en aquellos escenarios en donde no se sienta tan cómodo asumirá sus actos con cautela hasta que obtenga el mejor resultado posible.

Sea cual fuere el desenlace es importante el refuerzo positivo de los padres para aumentar su autoestima.

El reconocimiento por el trabajo realizado ayuda al niño a interiorizar que para alcanzar el éxito se precisa preparación y esfuerzo.

Una fuerte autoestima definitivamente es una de las más importantes claves para que tu hijo no se sienta un fracasado.

“La vida del hombre es interesante principalmente si ha fracasado. Eso indica que trató de superarse”.

–Georges Clemenceau–

Regularizar el fracaso

Tener tropiezos en la vida es algo que será inevitable. El saber cómo afrontarlos es lo verdaderamente importante.

Para lo niños, fallar así sea en un pequeñísimo proyecto les produce tal indignación consigo mismo que les desploma la autoestima.

Los padres asumiendo plenamente sus roles deben hacerles entender que es normal cometer errores, fallar algunas veces y que lo verdaderamente importante es sobreponerse a ello.

Cuando los pequeños comprenden que todos alguna vez hemos experimentado el fracaso y que a pesar de ello continuamos adelante, eso les ayuda a normalizar la experiencia y a sobreponerse cada vez más rápido ante ella.

Frases de apoyo como “en un próximo intento lo harás mejor” y “todos nos equivocamos”, ayuda a los pequeños a asimilar que un revés no es el fin del mundo y que son completamente capaces de superarlo.

Aprender de cada error

El precúneo es un lugar en el cerebro en donde se almacenan los resultados exitosos o negativos de nuestras experiencias. Neurológicamente hablando, cada una de las situaciones que deriven de un resultado hacen su aporte a nuestra eficiencia a la hora de asumir tareas.

En el archivo cerebral de experiencias tenemos una buena data, por lo que cuando nos enfrentamos a un nuevo reto el cerebro hace una rápida búsqueda en esa base de datos.

Principalmente se cuestiona qué acciones dieron resultados y cuáles no, y en base a ello se programa la táctica más eficaz aplicada a una situación similar.

Padre ayudando a estudiar a su hijo

Cuando el niño se enfrenta a un reto y recuerda que su accionar en algún momento no funcionó, entonces el aprendizaje ha sido efectivo, aprendió del error.

Reconocer que la actitud y el proceder no fueron los más adecuados ayuda a que en un futuro el niño se vea en la necesidad de generar otras alternativas.

Los padres deben reforzar el aprendizaje que haya dejado la experiencia por muy pequeña que sea. Deben ayudar al niño a reflexionar a través de preguntas como: ¿Qué crees que hiciste mal? ¿Volverías a hacer lo mismo otra vez? ¿Qué cambiarías si te volviera a pasar?

Estas claves para que tu hijo no se sienta un fracasado te ayudarán a convertirte en su gran aliado de batalla, así crecerá seguro de sí mismo y será capaz de asumir cualquier reto.